Hay un misántropo dentro de ti
Hace mucho tiempo se atascó la glándula que segrega el orgullo y me humillé como un lacayo en la Edad Feudal.
Pero por lo visto, éste siguió manando y acumulándose en una bolsa enorme de piel muerta, para ser liberado justamente ahora bajo la forma de misantropía pura.
Por ende, odio ver personas doquiera que voy. Huyo de ellas como de la peste, pero es imposible lograr sobrevivir sin interaccionar con “semejantes” (¿a quién? ¿A mí no, verdad?). La mayoría son imbéciles y estúpidos, hablan de vagatelas durante la mayor parte del tiempo y están pendientes de los detalles insignificantes debido a que lo sublime se les escapa.
Los hay que pretenden ser intelectuales y son igualmente zafios, con el agravante de que llegan a creerse a sí mismo sabios, sin ser más inteligentes que los anteriormente mencionados.
Es una pena no estar solo, ser autosuficiente, despojarse del maldito prójimo como de un peso muerto. Me conformo con tratarlo lo menos posible y mostrarme huraño para que no se me acerque ninguno.
He decidido así pues, emprender la obra más inconmensurable jamás acometida por persona alguna: Un muro de indiferencia en el que estrellen todos y cada uno de ellos al intentar burlarse de mi modus vivendi.
2 Marzo, 2008 a las 3:05 am
esta severo el texto… donde puedo encontrar mas literatur de este tema? libros que recomienden??