Omnipotencia
Voy a escarbar en un muro de hormigón con un mondadientes
Cambiaré la marcha de las agujas del reloj con una mirada
Rallaré el diamante de mayor pureza sólo con mis uñas largas
Limpiaré las letrinas de un cuartel con un bastoncito higiénico
Pediré a la muerte su guadaña y ella me la entregará sin rechistar
Haré que salga el sol escasas horas después de haberse puesto
Las hormigas carnívoras no tocarán mi cuerpo enterrado en la arena
Un remolino de viento dejará caer todas sus hojas sobre mi cabeza
Comeré hasta saciarme, mas nadie me recriminará por no pagar la cuenta
Cubriré de verde un paraje durante varios siglos absolutamente desértico
Doblaré los barrotes de una prisión de máxima seguridad con los dedos
Reescribiré las obras en griego que se quemaron en Alejandría
Me subiré en el púlpito de una catedral y los feligreses me adorarán
Fundiré de un soplo el faro y me beberé el mar para que encallen los barcos
Cruzaré el atlántico a nado, sin salir del agua para tomar un escuálido respiro
Cancelaré una cita con Dios sin presentarle tan siquiera una vaga excusa
Y por último olvidaré todo lo que hice como si ya no tuviera importancia.
Una simple gota de agua me descalabrará al caer sobre mí
No podré sostener un liviano bolígrafo ni con ambas manos
El cambio de estación me hará morir de un común resfriado
Un parapléjico me mirará mal y temblaré como una hoja
Viviré del oscuro pasado por no enfrentarme al presente
Rendiré Granada ante no más de tres cristianos mal armados
Seré incapaz de sostenerme sin la ayuda de un bastón
Y para terminar me miraré al espejo y lloraré amargamente.