Redefiniendo

Para dar cabida en el lenguaje, y explicar sin metáforas ni burda poesía, cómo me siento; se tendrían que redefinir la desazón, la angustia y el malestar; elevarlas a una expresión todavía inexistente, de manera exponencial y aún así, se requeriría también un cambio cualitativo de los tres vocablos.

De este modo podría decir que estoy apesadumbrado, angustiado y enfermo sin pecar de sobrio; y describiría con exactitud y en lenguaje llano, la cabuyería que me oprime la garganta.

Y como a fin de cuentas, nunca consigo lo que pretendo; antes de terminar añado, que Nietzsche nació demasiado pronto y en un lugar equivocado, si quería saber lo que era la desesperación.

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