Resumen de una escapada a París
No sé si es que vagar solo por las calles de París no es tan romántico como pensaba; o quizá el que no tenga nada de romántico soy yo.
Todas mis ilusiones se degradan en una realidad gris que me hace odiar la vida con todas mis fuerzas hasta querer aplastarla con mis propias manos.
Por suerte para la humanidad, no obra en mi poder ningún arma de destrucción masiva que pudiera accionar y de este modo mandar al planeta entero a tomar por el culo.
Hasta los textos que escribo en este espacio y que antes al menos a mí, me gustaban; parecen haberse tornado mediocres a fin de combinar y hacer juego con una existencia triste, monótona y frustrante.
Es sorprendente cómo cambian las cosas a peor, y eso que cada vez es más complicado que se vuelva más marrón esta mierda salida del cagadero más hediondo y asqueroso que la mente humana tuviera oportunidad de concebir.
Estoy harto de ser un iluso, de montar castillos en el aire; de esperar un golpe de suerte, de confiar en los demás en la absurda creencia de que me sacarán de la miseria.
Nada ni nadie va ayudarme. Estoy solo. Solo con una mano detrás y la otra delante, mientras un tiempo espantoso completa este mosaico de atrocidades, me resquebraja el alma y la voz y me hace arrastrarme por el cieno para no llegar a ninguna parte.
Lo único que en cierto modo me consuela, es considerar que aunque contara con más de cinco sentidos, ya no puedo percibir más dolor, ni aunque me torturaran; pues el dolor del alma, ¡ese dolor! Supera con creces a cualquier otro y no hay desahogo ni tregua para quien tiene el corazón podrido y los pies en el barro.
Quizá aún no sea capaz de hilarlos de forma natural en un discurso, pero he decidido que voy a empezar a utilizar anglicismos. Quiero que desaparezcan las lenguas, que nos comuniquemos con gruñidos y que no quede ni un resquicio de belleza para disfrute de nadie, y así todos seáis como yo. Nos suicidaremos como lemmings que se arrojan por un acantilado, pero con la plena conciencia de que nuestras vidas van a tocar fin desde el momento en que desparramemos los sesos por el suelo.
No existe la primavera, ni el amor, ni la felicidad, ni la caridad. No nos hallamos más que ante un maldito conglomerado de desgracia donde lo aciago y lo infausto se entremezclan.
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15 Diciembre, 2007 a las 4:49 pm
has escrito ranking!!!! ni de coña!!
30 Abril, 2008 a las 2:23 pm
Hola, no se quien eres pero me parece que la vida no es tan negra como la pintas, sí es verdad que a veces surgen problemas pero no creo que sea para tanto. Debes de empezar el día con una sonrisa y lo que tenga que venir pues que venga, pero mira las cosas con optimismo, de todo siempre surge algo positivo. Plantéatelo. Mucho ánimo y mucha suerte.
1 Junio, 2008 a las 8:51 pm
hola, me pareces la persona más desagradecida se est mundo, deberias agradecer q tienes todos tus sentidos funcionando, q tienes como ir a paris, tantas cosas q la naturaleza t ha dado, depronto exiges mucho y tu no das nada a cambio.¿has dado amor desinteresado, al menos hoy le has brindado una sonrisa a alguien, un palabra de afecto al menos contigo ? ojala el dia q recapacites no sea demasiado tarde,y ya estes privado de las muchas cosas q hoy disfrutas, busca la felicidad en las cosas simples, en ti mismo, lo matearial nunca nos va ha dar felicidad yo daria todo lo material en estos momentos por la vida.