Te esperaré mil años
Te esperaré mil años, y luego otros mil si fuera necesario. Decepcionaré a la muerte andando con un pie en el futuro por delante del propio tiempo. No podrán alcanzarme ni epidemias ni males universales, pues venceré cualquier obstáculo para continuar esperándote.
Y sabe que si mientras espero, me arrugo, me crujen los huesos, se me cae el pelo, la barba se me vuelve blanca y me encorvo; rejuveneceré de nuevo, y volveré a tener veinte años; uno incluso menos que tú, que también serás eterna, para que tenga alguien que esperar en mi inútil situación del que espera a alguien que se sabe que nunca va a llegar.