La futura reina de España, encinta
Letizia, esa maja presentadora de telediarios, está encinta. El padre no es ni más ni menos que el mismísimo príncipe de Asturias, y así pues, se podría decir que ya está garantizada la monarquía española para al menos otra generación más.
El que algún día será nuestro rey, (a no ser que nos ayude la providencia y nazca muerto), ha sido concebido de forma natural, lo cual no es muy de extrañar, pues con tanto viajecito y estancia en los lugares más lujosos a costa de la plebe, (es decir, nosotros), estos servidores del pueblo se aburren y tienen tiempo de sobra para hacer cuantos intentos hagan falta.

Los borbones son una dinastía que no me merecen más respeto que cualquier parásito, tal como una pulga o una garrapata, e incluso llegaría a decir que son peores, pues no se conforman con parasitar un solo organismo. Hay quien los mira con cierta simpatía, aunque es por el lavado de cerebro que nos han hecho los medios y la aparente pérdida de memoria que experimentamos al no recordar quién fueron de verdad los Borbones: Esa familia de origen francés que nos costó una Guerra de La Indepencencia contra Napoleón, cuando éste consiguió que Carlos IV y Fernando VII renunciaran a la corona en las abdicaciones de Bayona como lo que eran, unos pardillos.
En realidad, las monarquías en general son anacrónicas y su utilidad es nula, siendo su función relegada a la de un jarrón o cualquier tipo de ornamento con la única salvedad de que, digan lo que digan, son todos feos como la puta madre que los parió, (como ejemplo, Isabel II, que sí que era puta de verdad. Engañaba a su marido con Godoy (entre otros) y cuando estalló La Gloriosa fue desterrada bajo el grito de ¡¡Viva España con honra!!) Read more…
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