Loco
Toda su vida soñó con la independencia, despojarse del yugo paternal y tener una casa o en su defecto un habitáculo al que sólo tuviera acceso él y nadie más. Pensaba que sólo de esta manera se podría ver satisfecha su avidez de privacidad y que si no podía erradicar su timidez patológica al menos le sería factible terminar con los síntomas de la misma aplicando la máxima de muerto el perro se acabó la rabia.

Los primeros días fueron maravillosos: A través de sus cristales ahumados e insonorizados contemplaba el gran parque al que daba su balcón. Pasaba las horas muertas dedicado a la sola contemplación de las personas que por allí pasaban, los niños jugando o los ancianos alimentando a las palomas. Se le antojó que el mundo exterior no era más que una de esas películas mudas con la única salvedad de tener unos colores tan reales y vivaces como la realidad misma.
Pero la vida es demasiado larga para alguien que únicamente se ocupa de tales menesteres y pronto empezó a acariciar la idea de truncarla, a coquetear con ella y alimentarse mórbidamente con fantasías macabras. Read more…
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