Otro intento fallido de literatura
Estaba claro que Madrid ya no daba más de sí.
José Antonio García, había pasado años estudiando hasta el más mínimo detalle palacios, fachadas y la última cosa imaginable que pudiera ser considerada artística desde que un día se licenciara en Historia del Arte.
En cierta ocasión le comentó a su esposa una decisión que ya tenía tomada desde hacía tiempo.
-Victoria, vamos a vender nuestra casa y dejaremos Madrid. Viviremos en tu tierra, de manera mucho más sosegada y allí nos las apañaremos como podamos. – Afirmó de un tono firme e ilusionado.
En unos segundos vio cómo se le iluminaba la cara. Jamás quiso dejar Córdoba, pero, ¿qué podía haber hecho? Al fin y al cabo estaba enamorada de aquél hombre, y no era cuestión de dar al traste con los planes de boda por un absurdo motivo de emplazamiento. Por otra parte, era una mujer y lógicamente debía acatar aquello que a su marido le pareciera oportuno y conveniente.
Tomaron a su hija de cinco años, y pagaron a un taxi para que los llevara hasta allí.No podían haber sido más felices. Él se dedicaba a escudriñar cada piedra y trazo mientras ella atendía la casa y se ocupaba de la cría.
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