La navidad nos vuelve gilipollas
De que la navidad nos vuelve gilipollas, no me cabe la menor duda.
Si no, a ver por qué motivo íbamos a adornar las casas con rimbombantes objetos decorativos llenos de colores chillones que molestan a la vista y atiborrarnos de dulces hasta extremos insalubres.
Pero lo peor… Y con esto temo dar a notar el mal humor que tengo últimamente estos días; es que incluso negocios importantes dejen de lado sus deberes para con el consumidor en pro de este mal gusto imperante en esta época del año.
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