Alquilar un piso, arrendar momentos y vivir un espejismo
Justo cuando aprendí dónde quedan los interruptores para poder encender la luz -incluso en estados de ebriedad avanzada-, memoricé el nombre de los vecinos y apostaría porque el tendero del barrio incluso me hubiera dejado 10 céntimos fiados para ser pagados al día siguiente…

Precisamente ahora, vuelve a tocar mudanza.

Y es que para los que no estamos acostumbrados a comprar cosas de mayor precio que un bolígrafo o unas nectarinas; no nos deja de causar una sensación entre contradictoria y resignada el comprar algo durante un tiempo, o alquilarlo; como se suele decir más conmunmente.
Me acabo de asomar al balcón y la quietud reinante sugiere cualquier cosa menos que estamos en una ciudad con más seres vivientes que hacen su vida en el mismo entorno. Y ya nunca más volveré a asomarme a ese balcón y ver el SPAR, la peluquera de enfrente o saludar a los vecinos con los que comparto escalera. Incluso es harto improbable que vuelva a ir a La Tienduca - establecimiento célebre en este, el barrio de Los Pajaritos.
Pero bueno… Si por 130 euros al mes durante diez meses se pudiera comprar un piso que, aunque viejo desvencijado y amueblado con lo que parecen los enseres que otros arrojan a la basura; está en una zona excelente, supongo que nadie se quejaría de El problema de la vivienda.
Este año tal vez la entrada en la bitácora no haya resultado tan nostálgica como otras veces pero no obstante… Lo echaré de menos. Si me preguntárais a otra hora del día o en cualquier otro momento, os hablaría de un agujero en el pasillo, un plato ducha que escupe lo que se tira por el fregadero, un televisor minúsculo coronando un salón antiquísimo, desconchones que penden del suelo del baño como estalactitas o hasta de un casero roñoso. Pero hoy… Hoy no, pues deseo ser benévolo por la aflicción que me constriñe.

Tanto es así que un pedacito de mí restará siempre por estas calles, que lejos de ser monumentales o vistosas como otras, las acabé conociendo tan a la perfección como si viviera en mi casa y no en un sórdido piso de estudiante alquilado.
Archived under Granada, Personal Comentarios (10)