El agrio desamor
20 Diciembre, 2006
Álvaro se levanta, la vislumbra y en segundos toma la determinación. Se le acerca, le sonríe y entona lo más amable y cordialmente que puede:
-”Buenos días, ¿qué tal estás? Me llamo Álvaro. Verás, es que me he dado cuenta de que viajas sola, y yo me hallo precisamente en tu misma circunstancia.-
-¡Puez yo eztoy acquí, [...]