La generación del ochenta y cuatro
Unas veces los días transcurren plácidamente y no te preguntas sobre tu existencia; o el por qué hiciste aquello o lo otro y no esta o aquella otra cosa.
El futuro siempre es incierto; y además menor el interés por conocerlo conforme avanzan los años a una velocidad que crece de manera exponencial mientras nosotros, vamos olvidándonos de sueños y conformándonos con lo que poseemos.
Solo están los restos de lo que deseamos, que se van consumiendo al paso del tiempo y despojándonos de la alegría que quisimos para nosotros siendo aún niños y no sabiendo de la crudeza del destino de los carnales.
Ahora tenemos más de cien años y no esperamos vivir más de ciento catorce. Bendita generación, aquella del ochenta y cuatro.
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