La vigilia Pascual
Una vez, formulé una pregunta al sacerdote que nos impartía clase de religión.
-Oiga usted, Padre, ¿y por qué no podemos comer carne en vigilia?
Él me respondió que el objetivo real no era el de no comer carne, sino el de donar el dinero ahorrado a los necesitados. Tampoco valía comer pescado ni marisco, claro. Si no, ¿dónde estaba el ahorro?
De hecho, en la iglesia -dijo- reparto todos los años unos sobres en los que se puede leer “Ayunar por ayunar, ¿o ayunar por ayudar?” para que la gente deje ne ellos ese mismo dinero.
-¿Y también valdría si ponemos en el sobre una cantidad igual a la de la comida que queramos comer?- Insistí.
Él, contestó estoicamente: -En esa caso, significa que te sobra dinero.-
-¿Y qué debemos hacer entonces; donar todo el dinero que nos sobre?- Inquirí.
En ese mismo instante, seguramente el buen hombre pensó en su coche, en su casa y en las nuevas preguntas que derivarían de una respuesta dada a la ligera. Así pues, se limitó a ignorarme.
-Continuamos hablando sobre el Adviento, que es lo que está más cerca.-
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