Una madrugada de cualquier sábado
9 Septiembre, 2007
Contemplaba absorto una película pastelosa, aprovechando que nadie me veía; que podía perder la vergüenza de ser romántico a solas.
Como las primeras noches de septiembre aún son cálidos en Granada e invitan a abrir la ventana para disfrutar de la brisa, dejé abierta la mía. Súbitamente y traída de la nada, apareció acodada en el [...]