Detenido injustamente por la policía
Nadie me comprende. Están todos pirados. No se qué tiene de malo golpear a alguien mortalmente, violar a su hija en repetidas ocasiones y amputarle a su mujer los brazos, cuando realmene fui generoso con ella al dejarla seguir con vida.
Y luego, alguna que otra cosilla aparte. El imbécil de Indalecio, que se empeñó en no ser mi amigo desde que le rompí un par de míseros dientes y encima ha tenido la desfachatez de querellarme con una denuncia.
También están un par de bolsos de cuyas sendas viejas me desembaracé de un tirón seco. Si luego saben que les dejo el condenado bolso metros más adelante, junto con toda su documentación y sin rastro del que ha pasado a ser mi dinero… ¿Tanta cortesía hacia estos ingratos?
Y ahora me hallo aquí, en un coche de policía antiguo del (a decir de las ingenuas gentes) Excelentísimo Ayuntamiento de Bollullos Par del Condado. Dos agentes muertos por su grandísima culpa y seguro que todavía se les ocurrirá a esos estúpidos jueces algo más para no dejarme en paz.
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