Paliar la amargura
Hoy he enjugado mis lágrimas en el pecho de otra. Lo hice porque decidí dejar de perseguir una nube y así poder beber agua.
Sin embargo, ahora el vacío se ha adueñado de mí y me siento mucho peor. Sé que es una sensación pasajera de las de bajada de metro para cambiar de línea; luego ya volveré a mi malestar habitual.
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