Devolver un regalo
Se me tercia extremadamene desagradable que me pregunten si me tienen que devolver un regalo. Nunca los quiero de vuelta; cuando doy algo a alguien, es para que se lo quede.
En este caso, se trataba de una pluma. Una un poco mejor que la mayoría, tal vez; siempre en la medida de mis posibilidades económicas. Me encantaría que la usara para convertirse en una periodista de éxito, una escritora de fama o para firmar contratos multimillonarios.
Eso es lo que pretendo cuando hago un regalo tan especial. Aunque he de añadir, que hoy por hoy y a la luz de algunas anécdotas que he recordado; no me parece más que una vulgar puta. Pero ya tampoco es que importe.
Categories: Pequeños relatos Tags:
¿Dónde está tu novia?
Hay alguna extraña razón que hace a la gente creerse en el derecho de decirte lo que piensan sobre ti en determinado momento y circunstancias.
El Naranja Burger, es un restaurante bastante cutre situado en la calle Emperatriz Eugenia, en Granada. Y ayer, día de San Valentín, cuando fui a comprarme algo que me sirviera de cena, con la intención de llevármela a mi casa, una joven tintada de rubio y con un novio pelopincho al lado; me interpeló: -¡Cierra que se escapa el gato!- Lo cual se me hizo raro, porque acababa de abrir la puerta y aún no tenía ni el cuerpo entero dentro del restaurante.
Entonces me percaté de que había una cola inmensa de parejitas que esperaban su turno. Ya ni recordaba que era el día de San Valentín y no tenía ni idea de que acostumbraran a comer fuera.
Se me volvió a dirigir: -¡A ti lo que te hace falta es una novia!-
Sin desviar mi mirada hacia ella, le respondí: -Y a ti te hace falta un novio de verdad que te lleve a comer a un sitio en condiciones, como el Lago di Como y no a este restaurante de comida basura, clara metáfora del amor exacerbado que por ti siente.-
Me largué de allí, no tenía ganas de hacer cola y además, hay ciertas cosas que me alimentan más que la comida.
Categories: Granada, Personal Tags: burraco, cani, canis, Granada, naranja burger, novios, san valentin, san valentin sin novia, san valentin sin novio, sin novia, yoli, yoni
Inútil
Una taza de café rota, el queso adherido al fondo de un recipiente de fondue, el cubo de la basura sin bolsa, un cenicero atestado de colillas, un vaso hecho añicos, un disco de vinilo rallado, una maleta con la cremallera estropeada, unos pantalones vaqueros manchados de pintura negra, una fiambrera resquebrajada que ya no contiene sopa, un armario sin perchas, decenas de bolígrafos cuya tinta se agotó, una pluma con el plumín torcido; un tendedero, una garganta y una guitarra sin cuerdas, un ordenador sin pantalla, un cantante mudo, un espía sordo, un perro lazarillo ciego, una máquina de escribir a la que le faltan varias teclas, una boca sin lengua ni dientes, unas manos sin uñas ni dedos, un corazón que se pone en huelga todos los meses en busca de mejoras salariales, una botella de vino tan vacía como bien cerrada con el corcho, un cerdo anoréxico que cuida su línea, un semental castrado, un teatro sin butacas ni gallinero, un cuchillo romo, un coche sin abertura para la gasolina, un horno eléctrico sin resistencias caloríficas, una silla con sólo dos patas, un sillón sin respaldo, una mesa desprovista de tablero, un refugio nuclear destechado, un reloj de cuerda con las manecillas rotas, un soldado de plomo sin escopeta, un rastafari que no fuma, un libro con todas las páginas en blanco, una gallina que no pone huevos, un muerto que pasó toda su vida durmiendo.
Y todo adorablemente completo, íntegro, acabado; pues ella no le falta.
Categories: Pequeños relatos Tags: compendio de lo inutil, incompleto, inutil, inutilidad, roto