Peleas conyugales
-¿Y por qué te gusto?
-Por tus ojos azules, por tus zarcillos, por cómo me haces sentir, por la manera en que me la chupas…
-¡Si yo no te la he chupado nunca!
-Ah, es verdad… Que esa no fuiste tú.
-Pues ahora que lo dices, creo que te la chupé un par de veces… ¡Ah, no! Que eso fue a otro.
Categories: Pequeños relatos Tags: