Archive for marzo, 2008

Perico y Scottex – Capítulo IV

Capítulo IV – Toda mala acción, tiene su recompensa

Si iba a buscar una mujer de calidad -entendiéndose por de calidad, que tuviera un físico aceptable y fuera una persona en lugar de una enganchada-, necesitaba hacer ciertos cambios en su imagen.

Hacía meses -a él le pareció que incluso años-, que no se miraba en un espejo. Cuando lo hizo, no daba crédito al espantapájaros en que se había convertido. La alopecia le había avanzado galopantemente. Lo que antes eran unas entradas, se había vuelto una frente despejada. La dentadura, algo cariada, ahora parecía más bien unos cuantos dientes torcidos y amarillentos como los de una rata; podridos. Lucía un bronceado de yonqui y por si esta visión no fuera lo bastante desalentadora, no podía pensar en otra cosa que en drogarse.

Scottex, por su parte, tenía obligadamente que ser partícipe en la remodelación física que estaba tomando así que decidió empezar por él. Le compró comida para perro, a la que éste ya debía estar desacostumbrado, pues el perro de un yonqui no lleva precisamente una vida de lujo y despilfarro.

Se adecentó como supo o pudo, dejó a Scottex solo, bajó a la calle y adquirió en el estanco un paquete de cigarrillos negros. La estanquera lo miraba por encima del hombro y tras el cristal blindado, aún estaba temerosa de que en un establecimiento de vitrinas cerradas con llave, fuera posible ser víctima de un robo por parte de Perico.
Era el único vicio que quería permitirse por ahora, así que se encendió un pito y se sentó en un banco. Unos niños jugaban a la pelota.

De repente, apareció otro, diferente a los que jugaban. Tomó asiento en otro banco no demasiado lejos al de Perico. Era un chaval que los demás habrían calificado de pardillo. Tenía gafas, pecas en la cara y estaba peinado con una raya en el lado izquierdo. Saltaba a la vista que su madre lo había no sólo peinado, sino también vestido, pues su ropa estaba recién planchada y pulquérrima. Los balompedistas se acercaron a él, y comenzaron a reírse mientras mantenía las gafas y la mirada en el suelo.
Aunque Perico no alcanzaba a oírlos, se dio cuenta de que el pecosito comenzaba a llorar. ¿Y qué diablos le importaba a un drogata en fase de desintoxicación? Al fin y al cabo bastante tenía con sus problemas.

Los niños dejaron totalmbamente de jugar al fúbol para ensañarse con él. Lo despeinaron, le escupieron, lo insultaron. Luego lo dejaron en paz, como si ya bastara y volvieron a ocuparse de su sana diversión.
Perico se acercó para ver cómo continuaba la historia. Necesitaba distraerse, en cualquier caso.
De pronto una mujer venía con dos bolsas de la compra. Se acercó a su hijo, que estaba sucio después de una tarde entregado al deporte, y le dijo: -Vaya, ¿otra vez metiéndoos con Albertito? Ay… Cosas de niños. No os paséis mucho con él, que luego su madre viene sabéis que viene a protestar.- Y mientras lo reprendía de manera tan lapsa, acariciaba la cabeza de su hijito y esbozaba una sonrisa de total desenfado y comprensión.

Perico empezaba a sentirse mal. Lo azotaba el mono, el hambre, una diarrea súbita y unas ganas terribles de tumbarse. Volvió a su casa, que por primera vez en mucho tiempo, le comenzó a oler mal.
Obviamente, necesitaba ayuda de las únicas personas que aún no le habían dado del todo la espalda: Sus padres. Pero no iba a ser fácil. So pretexto de desengancharse, ya los había engañadoy estafado; les había robado y los había insultado. Por el momento, era menester desechar la idea, pero tal vez le fuera factible conseguir algo de ellos si daba alguna muestra de que esta vez iba en serio. Sabía que se apiadarían de él pues a fin de cuentas, era su único hijo, y un hijo, siempre se merece que le acaricien el pelo aunque éste sea ralo y sucio.

Tendido sobre el sofá, veía la televisión apagada. Los delirios se apoderaron de él. Vomitó y creyó que se le pasaba un poco. Expulsó heces líquidas en una taza de retrete en la que ahora le daba asco sentarse. Se tumbó en el sofá de nuevo. Practicó una duermevela enfermiza en la que tuvo alucinaciones sudor frío y alucinaciones.
En el televisor, los niños seguían jugando al balón, pero ahora tenían catorce o quince años en lugar de diez u once como antes. Llevaban navajas y amenazaron al pardillo de las gafas, cuyo rostro era blanquecino y desfigurado por una adolescencia más que incipiente. Éste les dio su dinero, el reloj, el móvil y todo lo que en aquél momento llevaba puesto. Lo dejaron desnudo y desvalido y un hombre mayor se acercó al grupo de atracadores. Entonces, acarició la cabeza de uno y musitó -Cosas de muchachos…- Luego, el anciano metió la mano en el bolsillo y sacó de él su cartera. Les entregó cincuenta euros a modo de recompensa.

Perico se despertó sobresaltado. Dando traspiés llegó hasta un colchón que tenía en una de las habitaciones de la casa, y se acostó sin tomarse la molestia de quitarse la ropa. Se sumergió en el mundo onírico acto seguido.

Los niños ahora ya no eran tan niños. Casi se diría que gozaban de la mayoría de edad y en vez de jugar a nada, fumaban porros sentados en un escalón. El gafotas hacía su aparición de nuevo, con un cartel en la espalda que rezaba “Soy virgen” y un libro de química bajo el brazo. Al divisar a cuatro macarras allí, decidió cambiar de rumbo, pero era demasiado tarde. Corrieron tras él y lo persiguieron.
Fue a parar justo al lugar menos indicado: Un solar vacío que llevaba por aquellos alrededores desde que la casa de un viejo fue declarada en ruinas y demolida.
Lo ataron de manos y piernas. Lo amordazaron. Le robaron el dinero y le quitaron la ropa. Pisaron sus gafas. Le saltaron los ojos con la navaja.
Se mearon sobre él y le escupieron. Le cortaron la lengua y lo desollaron vivo. Le arrojaron sal a las heridas. Le sesgaron el pulgar y el corazón de la mano derecha y metieron astillas entre estos mismos dedos en la mano izquierda. Introdujeron en su oído una navaja al rojo vivo, calentada por un mechero clipper.

El que otrora fuera un niño discriminado, ahora era un despojo de carne viva y vivo como la carne, a pesar de todo.

Un policía apareció conduciendo su vehículo oficial. Bajó la ventanilla y al contemplar el panorama, descendió del coche. El grupo de delincuentes juveniles no se inmutó lo más mínimo.
El agente dio una palmadita en la espalda uno por uno a los agresores, saludándolos. Los invitó a un cigarrillo. Mientras, el agonizante moribundo se retorcía ajeno a todo y privado de sus sentidos.
Finalmente, todos se montaron en el coche patrulla. No esposados ni detenidos. Tranquilos… Fumando.
El señor agente los llevó a su propia casa. Su hija, era una guapa animadora despampanante. Tenía los ojos color miel y el cabello rubio y largo y tapándole los pechos desnudos. Estaba recostada en una cama enorme cubierta de pétalos y con forma de corazón, con un tanga rojo por todo atuendo.
-¡Bueno, aquí tenéis a mi hija! ¡Que la disfrutéis!- Los exhortó el poli.
La acariciaron todos a la vez, mientras estaba extasiada al sentir tantas manos sobre su cuerpo. La penetraron con los dedos, con el pene y con la lengua. Los cabalgó a todos, como una hembra suprema e insaciable. Les practicó felaciones mientras acariciaba con su pelo bruñido sus zonas públicas, para por último tragar su semen.

Perico se despertó de nuevo. Eran las nueve de la mañana. Había dormido doce horas y se encontraba mejor, aunque le dolía el cuerpo. Nunca pensó que aguantara tanto tiempo desenganchado. Bajó a por unos panecillos porque le había entrado hambre.
Scottex le lamía la cara y también parecía algo más saludable, mas con total certeza, seguía necesitando un baño.

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1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 31/03/2008 at 22:08

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Apollinaire – Meditaciones estéticas – Pintores cubistas (Resumen)

El cubismo fue una corriente artística bien situada geográficamente: París. Ante el surgimiento de una nueva concepción de las artes plásticas, no faltaron detractores y afines.
Guillaume de Apollinaire, en su obra Meditaciones estéticas – Pintores cubistas, alaba tanto el cubismo como a sus más fehacientes artistas.

En principio, nos habla del arte “puro”, entendido como aquél que no requiere de manifestaciones anteriores que dieran lugar a él. Los maestros del cubismo, marcaron un punto y aparte, una nueva finalidad de la pintura: Ya no se trataba de representar la realidad, sino de crear una nueva, a veces incluso sin basarse sobre nada.
Un mundo donde los seres humanos no apreciaran ni practicaran el arte, acabaría por derrumbarse; pues estos se hartarían de la simplicidad de la naturaleza. Por lo tanto el arte está destinado a suplir una carencia que nos viene dada por nuestra propia condición.

Les demoiselles d\'Avignon - Pablo Picasso

De hecho, los artistas y pintores virtuosos de esta época occidental consideran su pureza en oposición a las fuerzas naturales.
¿Qué decirles a los odiadores del cubismo? Apollinaire, afirma que las corrientes artísticas vanguardistas son las que prevalecen y marcan épocas. No sólo eso. Para él, está claro que no existe error en un movimiento pictórico seguido por tantos y tan grandes genios, pues en ningún momento histórico se ha registrado que exista una aberración colectiva en lo tocante a esta cuestión.

Según Apollinarie, hay cuatro tendencias dentro del cubismo. De las cuales, dos de ellas son paralelas y puras.
El cubismo científico es una de las tendencias puras. El material necesario para las composiciones, se saca del conocimiento y no de la realidad que a lo sumo pude servir de inspiración.
Se trata de un sentido común interiorizado. Una farola es redonda y eso es un conocimiento contrastable y asequible para cualquiera independientemente de su nivel cultural.
El aspecto geométrico que tan vivamente impresionó a quienes vieron las primeras telas científicas derivaba del hecho de que la realidad esencial se ofrecía en ellos con gran pureza y se eliminaba totalmente el elemento visual y anecdótico.
Los pintores que pertenecen a esta tendencia son: Picasso, cuyo arte luminoso se relaciona también con la otra corriente pura del cubismo; Georges Braque, Metzinger, Albert Gleizes, la señorita Laurencin y Juan Gris.

El cubismo físico, por el contrario, extrae el material para sus composiciones tesde una realidad virtual (es decir, no existe.).

Este arte es el cubismo visto de manera constructiva. No es arte puro, pues se confunde el tema con las imágenes, pero ha de ser tenido en cuenta como arte capaz de recoger la historia. Le Fauconnier fue el creador de esta tendencia y por lo tanto cubista físico por antonomasia.

El cubismo órfico está totalmente creado por el artista y es una tendencia importante en el arte moderno. Los elementos están creados en su totalidad por el artista, mas no por ello son carentes de una realidad de la que él mismo los dota artificialmente.

Al ser arte puro, los cubistas órficos se esfuerzan por proporcionar placer estético puro con un tema bien definido y presentado de manera sublime.

Las obras de Picasso contienen este arte, que, posteriormente Robert Delaunay inventa y por el que se inclinan Francis Picabia, Fernand Leger y Marcel Duchamp.

El cubismo instintivo consiste en pintar cuadros hasta el momento inexistentes. No están inspirados en una realidad visual sino en el instinto y la intuición del artista. Es menester aclarar que esta tendencia esta tendencia está fuertemente emparentada con el orfismo antes mencionado.

El autor, nos relata que en su opinión a los artistas instintivos les falta lucidez y un credo artístico. No obstante, esta rama gozaba de un gran éxito en el extranjero.

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8 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 30/03/2008 at 22:03

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Botellón en Granada, fiesta de la primavera 2008

Hay una marea de gente borracha que inunda un recinto de no tantos metros cuadrados. El olor a orín, trasciende los límites de lo soportable y los timbales resuenan en el aire por toda sintonía.
Y yo me siento solo. Solo entre una marabunta domesticada que intenta encontrar a alguien, pero que no siempre lo consigue.
Las conversaciones son fugaces e inconexas, la muchedumbre jalea y hiede; la policía ronda el lugar con hastío y algo de cautela.
Los amigos se van, se escabullen; casi nunca jamás vuelven. La oscuridad se cierne sobre el alcohol consumido, y un botellonista algo chispado, pasa a ser un beodo a la deriva, un alcoholizado perdido y que ya no recuerda dónde vive.

Nadie nos ayuda. Ni tampoco uno mismo ayuda a nadie. Cada hacendado cuida de su hacienda y cada mochuelo se recuesta en su olivo. La eternidad de la humanidad, contada y resumida por una muchedumbra ociosa, ¡eso es el botellón!

Los medios de comunicación graban, como para dejar testimonio de una barbarie. La peña saluda a la cámara, sonríe, es feliz por unos instantes. Y luego la televisión nos bombardea con imágenes de fondo musical fúnebre, dando a ver una sociedad descalabrada.

Hay mil rostros que se desdibujan y deforman. Caras que nos circundan, individuos grises disfrazados de fiesta para la ocasión.
Unos ríen, otros lloran; hay quien cuenta mentiras, a quien lo ciega la carne, el alcohol, la droga; ¡tal vez las tres cosas!

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9 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 28/03/2008 at 19:42

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Incertidumbre

La incertidumbre más desalmada siempre me ha resultado más atractiva que una feliz certeza.

Y bueno, hoy tengo poco que decir y nada que contaros. Podría pasar horas dándoos la tabarra, hablando por hablar; no obstante desistiré pronto, pues me ocupan otros menesteres más provechosos.

La inspiración o más bien, eso que me hace escribir aquí, y que llamo inspiración porque me da la gana, me ha abandonado desde hace muchos días; lo cual, no deja de ser bueno. La depresión me abandonó y ahora me embarga una mediocridad sin límites que estribará en otra etapa en la que tal vez vuelva a las andadas.

Mientras tanto, me despido. Si mañana en sentido literal o figurado, este panorama cambia, nos veremos de nuevo.

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1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 27/03/2008 at 22:58

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Confusión

Los instantes se diluyen como el agua contenida en una botella dentro de la inmensidad del mar y los sentimientos entremezclados con otros sentimientos constituyen una personalidad que nada tiene que ver con cada uno de ellos aisladamente; de modo que las distintas personalidades que nos caracterizan a lo largo de la vida, se pierden en los anales de la vastedad de la memoria.

No obstante, entre tanta confusión y desatino, una vez recopilé nuestras historias y se las dediqué a mil mujeres anónimas. Todas se sorprendieron muchísimo, y algunas reaccionaron de manera positiva. Algunas quisieron casarse conmigo, otras, me pusieron una denuncia. Pero ya no me gusta ninguna de mis personalidades, ni de las suyas, ni de las vuestras, ni de las nuestras, ni de las suyas:
La bipolaridad en una taza de café con leche cuya tonalidad no daría a pensar en la predominancia de ninguno de los dos líquidos. El yin y el yan, separados por el grosor de un vaso de ginebra. La yema y la clara, mezcladas dentro del huevo. Los extremos de dos universos cercanos pero distintos, empeñados en unirse para formar un todo. Es justo lo que ansío.

La vida es una cantimplora medio vacía que hay que beber a toda prisa, el reflejo preciso de un momento olvidado con la luz exacta que proporciona un instante del día, un día del año y un año de nuestra vida. La esperanza por el contrario, es ajenjo del que es servido en vasitos, puesto en una gran jarra que hay que beber a sorbos para no desfallecer por coma etílico. Por eso, la breve pequeñez del ser comparada con la infinitud y grandeza de la esperanza, nos hace darnos cuenta de que podríamos pasar toda la vida esperando, aunque fuera a nada.

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2 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 23/03/2008 at 18:21

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Ciclo semanal

El lunes llamó a mi puerta y no le abrí. Me quedé acostado y se cansó de golpear
El martes me telefoneó al móvil y dejó un mensaje en el buzón de voz, que nunca escuché
El miércoles le preguntó al jueves si me habían visto en el trabajo, y luego el jueves le preguntó lo mismo al miércoles
El viernes me invitó a salir y me vestí de gala, fijé una cita y jamás acudí a ella
El sábado me hizo un examen de conciencia, me sentí culpable y comencé a preocuparme
El domingo una preciosa muchacha vino a buscarme. Pero no me fui con ella, porque tenía que reservar fuerzas para abrir la puerta al lunes.

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1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 22/03/2008 at 01:22

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Corregir a los demás

La verdad es que aunque aún no alcanzo a comprender por qué, he reparado en que a las demás personas no les suele gustar que se las corrija mientras hablan y algunas, ni tan siquiera cuando escriben.

Ha sido una percepción un tanto paulatina, en realidad. Me explico: Primero pensaba que aquella costumbre era lo más natural del mundo; luego, que a la gente no le importaban tres pitos las vicisitudes idiomáticas; después, que no faltaba quien tachara de pedante aquella práctica; y por último, que aparte de los anteriores, existe un grupo mayoritario más deleznable que todos ellos juntos, consistente en un auténtico colectivo que intenta por cualquier medio (lícito es reconocerlo, unas veces con más y otras con menos fortuna) negar que incurrían en error alguno, sin atender a gramática ni diccionario, simplemente porque en sus palabras textuales, -¿Tú me has entendido, no?-.

Finalmente, he discernido que pese a que los universitarios tengan más faltas de ortografía de las sanamente aceptables en un niño de EGB, surjan desde el averno defensores de que hablar bien se basa únicamente en observar escrupulosamente la pronunciación estandarizada del español y se empleen indiscriminadamente extranjerismos; renuncio a hacer crítica constructiva, enmienda o gesto de desaprobación.

Si el mundo es feliz sin un ingeniero de las palabras o acaso cree que un servidor no es merecedor de ostentar ese cargo, ¿quién soy para llevarles la contraria?

Mañana no saldrá el sol sin que al amanecer, me sienta un poco más social y demasiado más hipócrita. Nadie negaría que se tercian difíciles las concesiones a la normalidad presente en no expresarse con tal de no ser molesto.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 21/03/2008 at 01:04

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Matanza cofrade 3

Sueño con meter a todos los hijos de puta con tambores, en un campo de exterminio.
Tengo visiones con beatas cuyas velas han sido ensartadas en su propio ano, dejando la mecha fuera para después prenderla y esperar pacientemente.

Son imbéciles, con estatuas de barro que portan sobre los hombros pesados tronos de madera, o metales y que se hacen llamar costaleros.

Cortan calles, enceran el suelo, todo lo llenan de cánticos absurdos y de pestazo a incienso; hacen ruido de madrugada, utilizan símbolos racistas, colapsan con carteles anunciantes de estas actividades tan sórdidas, todas las paredes y fachadas.

Muchedumbres corrompidas por eso que denominan fe, ejercen un extraño derecho a tocar las narices a los ateos de bien.

Yo escupo en vuestros santos, defeco en vuestras costumbres de mierda, eyaculo en la cara de los ídolos que cargáis como si realmente significaran algo y para terminar, os reitero un año más mis deseos de que llueva; así podréis salir llorando en televisión. Con suerte, si mis maldiciones se cumplen, pronto sollozaréis con verdadero motivo por ser enfermos terminales de cáncer.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 20/03/2008 at 05:13

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Adiós

He gastado la última gota de tinta roja que me quedaba para escribir tu nombre en un papel que he arrojado a una pila de folios ardiendo. ¡Qué poco se ha perdido, pero cuánto pierdo!

El trozo de mi alma que aún no se había roto, está en la cubierta de un barco a la deriva; los sueños han desaparecido como las aves de un bosque en el que ocurrirá un cataclismo; no me ha dado lugar a recoger del joyero de mis recuerdos, ni tan siquiera la que fuera mi alhaja más preciada.

Hay despedidas dolorosas, hasta luegos disimulados bajo la promesa del distanciamiento eterno; adioses para ver qué pasa, pasado que vuelve cuando menos te lo esperas. No obstante, eso sólo es en aquellos casos en los que no se pierde más que un amigo, una amante o cualquier persona; pero yo no me despido de ti, sino de una parte de mí que ha muerto.

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5 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 16/03/2008 at 02:35

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Perico y Scottex – Capítulo III

Escapismo

Cierto día, Perico reflexionaba sobre sus fugaces y frecuentes escarceos amorosos. Los que más le gustaban, eran aquellos que acababan en la casa de alguna chica extraña que tenía que abandonar a toda prisa, antes de que se despertara.
Le encantaba irse así, sin avisar; dejando una cama llena de sudor y de otros líquidos peores. Y ya no quería volver a aquél lugar. Jamás sabría cómo hacerlo.

De repente, le dio por preguntarse quién era y por qué hacía lo que hacía. Se topaba cada día con varios cientos de personas en su vagar por la ciudad y a veces despertaban su curiosidad. Ahora en cambio, su cerebro se estaba cociendo en una salsa cuyo principal ingrediente era la más metafísica duda existencial.

Era innegable que gozaba de una vida tan insalubre, como carente de complicaciones. El consumo sistemático y continuo de drogas, tenía ambos efectos.

Ahora comenzaba a sudar. Tal vez porque el síndrome de abstinencia estaba a punto de hacer su aparición o quizá por esa inusitava actividad pseudofilosófica que le resultaba mucho más inquietante que la mayoría de las vicisitudes por las que se preocupan los mortales: La educación de los hijos, el pago de la hipoteca, ascender en el trabajo…

Sus divagaciones cejaron en el instante en que se plantó delante del portal de Marichu. Llamó al portero y le abrieron sin tan siquiera requerir su nombre. ¿Qué había hecho al viejo Perico, dejar de huir de casas de universitarias cuasi desconocidas para tocar al portal de una drogadicta de confianza y cuya piel conocía de memoria, con todos sus pliegues, lunares, marcas y cicatrices?

El éxito. ¿Qué si no? O la carencia de éste, más bien. El éxito de un hombre sólo puede ser medido en atención a las féminas que se lleve al catre. Cualquier otro parámetro sólo serviría para consolar a los fracasados. Y Perico se consideraba a sí mismo un drogadicto, pendenciero, desharrapado, saltimbanqui y muchas cosas más; pero nunca un fracasado.

Decidió que no pondría su pie sobre ninguna de las veintiuna escaleras que lo iban a llevar hacia una tarde prolija en estupefacientes y sexo desganado por parte de una mujerzuela cuyas ansias de empolvarse la nariz le impedían disfrutar del encuentro con un amante.

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1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 15/03/2008 at 17:21

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