Granada

Todos los puercos son escrupulosos

Hace un par de años, recuerdo que un amigo me decía que había optado por alquilar un piso para él solo. Pagaba nada más y nada menos que quinientos euros al mes, con lo cual la mitad de su sueldo desaparecía junto a una llamada del casero, que visitaba a mi amigo para cobrar en metálico.

-¿Pero por qué no compartes piso?- le pregunté. Por aquel tiempo vivía con una chica rubia casi en exclusiva. El otro compañero de piso tenía quehaceres más importantes que vivir con nosotros, y ambos lo odiábamos un poco por su dejadez a propósito de las tareas domésticas. A decir verdad, desde el día que vi un anuncio en Internet y fui a conocerla, supe que tendría que limpiar mucho. El suelo estaba brillante y mis zapatillas chirriaban al pisarlo, todo era luminoso y aún así hubiera hecho falta un equipo de especialistas para hallar una mota de polvo. El hornillo refulgía y vi mi cara reflejada entre los quemadores. Lo reconozco: yo era materialmente incapaz de hacer algo así.

-Porque estoy harto de aguantar a la gente- respondió.

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3 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 06/04/2010 at 02:42

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Estoy lleno de amor

La calle de San Antón y la Acera del Darro, se comunican a través de pasadizos que atraviesan unos cuantos bloques de pisos. El cambio de una calle estrecha donde predominan las sombras, hasta otra más ancha donde el cielo se abre generoso, está adornado por la visión de una mujer de oro. Aunque en realidad sólo está teñida y vestida de ropas doradas y vestida también, cómo no, de la miseria misma. Seguramente sea el peor mimo que jamás ha visto Granada, porque ni siquiera es un mimo. Bajo la pintura áurea de su cara, su piel está flácida, así que no se trata de ninguna joven viviendo una experiencia curiosa: está ahí sólo por el dinero, todos los días sin excepción.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 31/03/2010 at 01:58

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Menta

Surgió de una fuente como una rana, entre las luces de la Plaza del Gran Capitán. Se irguió y se convirtió en una criatura preciosa; una auténtica desflora-donjuanes que no necesitaba que nadie la halagara para sentirse preciosa y deseada: tenía razón, simple y llanamente. Algunas personas no necesitaban fingir falsa modestia para agradar a los demás. Yo por mi parte, aleteaba como una mosca, y al verla me posé sobre un tarro de miel. Intenté salir para no morir ahogado, pero cuando oí unos versos de Lorca de fondo, el empalago se hizo tan grande que me ahogaría o quedaría diabético de por vida.

Mi corazón se había convertido en un rompecabezas desmontable que se ensamblabla con cada vez más facilidad. Como si al montarlo muchas veces, conociera de memoria dónde iba cada pieza y fuera capaz de recomponerlo más y más rápido. El primer amor, el primer beso, el primer polvo, mi primera novia… Todas me lo habían desarmado. Sin embargo en esta ocasión era diferente. Aquella niña a sus dieciocho años era capaz de aplastarme el músculo cardíaco entre dos planchas de acero de varias toneladas, que se aproximaran entre sí a un millón de veces al cuadrado la aceleración gravitacional. Si me besara, me mordería el labio superior para luego tirar poco a poco hasta despellejarme entero con la misma dificultad que a un plátano. Luego se sentaría sobre mi polla y comenzaría a moverse como si la propulsaran cilindros y pistones, me partiría el falo y continuaría moviéndose hasta arrancármelo de cuajo. Finalmente me dejaría a la merced de un millón de lágrimas saladas que anegarían cada herida en mi piel, sufriendo durante dos eternidades.

Pensé que acercarse a ella, que ya había seducido a los más apuetos galanes y que no contenta con ello, se había follado a las más cotizadas divas por la mera diversión de enamorarlas, no podía hacerse de cualquier forma. Necesitaría cambiar mis manos por tentáculos y pegarles cientos de ventosas para que se adhiriesen a toda su piel, cuyo aroma me atraía cual planta carnívora a un coleóptero; reemplazar mi polla por un enorme torpedo con el doble de carga, mi lengua por un látigo y mi boca por la depuradora de una piscina. Era la única forma de no sufrir una derrota apoteósica. No obstante, todo aquello me llevaría tiempo. Para imaginar tan siquiera mirarla de frente, me haría falta follarme a otras cuarenta mujeres primero, una detrás de otra sin cambiarme el preservativo. Aún así, no sería más que un aperitivo para ella.

Mientras la visualizaba durmiendo en la habitación de enfrente, consideré seriamente masturbarme fantaseando con su cuerpo. Toda ella era sexo. Tenía la sensación de que en cuanto mi mano se me aproximara al pito, la puerta de madera que había cerrado con el pestillo, estallaría en mil pedazos. Yo temblaría como una hoja de hierbabuena en mitad de un huracán mientras ella ponía su mano en mis huevos: -Ni siquiera te consiento que te la casques pensando en mí. Si no tienes los huevos para follarme como se folla a una deidad, podemos ser amigos- diría.

Un día bromeó: si estuviéramos juntos… Ignoro cómo continó la frase, pero sé lo que respondí: Tú y yo, jamás podríamos estar juntos. -¿Tan fea te parezco? -preguntó-  y en lugar de contarle la verdad contesté: -No es eso, es que…- Pobre gilipollas. Años más tarde, todavía sigo arrepintiéndome de no haber muerto entre sus piernas o vivir para escribir como un verdadero hombre.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 11/02/2010 at 03:57

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Revisión del gas

Llegó esta mañana como una exhalación, tocando al timbre. Ring… Ring… Me abroché la bata que llevaba a las dos de la tarde para taparme el pijama. Los revisores del gas trabajaban en uno de esos absurdos oficios que se crean cuando hay mucha gente buscando dinero y pocos lugares en los que obtenerlo. Miran la fecha de la goma que une la válvula al hornillo o al calentador. Si está caducada la cambian y si no, hacen una medición con un curioso aparatito, en la que comprueban si existe algún escape de gas. Traen una gran maleta metálica donde portan todos sus aparatos, aunque en realidad sólo usan ese. En realidad cualquier persona con una cerilla podría comprobarlo por sí mismo sin riesgo, bastando pasarla y ver si se enciende alguna llama. En caso de que lo hiciera, la taparía por su base con el propio dedo y se apagaría sin problemas. Aparte esas típicas mangueras naranjas con una fecha escrita en el lateral, ni siquiera han de ser sustituidas tan frecuentemente. En cualquier caso, su desgaste se produciría según las condiciones de luz, calor y humedad a las que se hallen expuestas. Aquél era un revisor de gas que pertenecía a una generación nueva de españoles: alcóholicos, incapaces de trabajar sin drogarse mientras; maldiciendo cada día que tenían que levantarse y haciéndolo todo de mala gana. En realidad, quizás no fueran tan distintos de las antiguas hornadas de proletarios; lo que ocurría era que se habían acostumbrado a comodidades que el nuevo panorama económico no concede a la clase baja.

Lo peor del trámite que me proponía es que vivo de alquiler y por lo tanto estos gastos corresponden a mi casero. No obstante, la revisión del gas es algo que realizan varias compañías y hacerle caso omiso, no acarrea ningún tipo de sanción en los domicilios particulares. Obviamente todo el mundo se escaquea de ella como puede, no abre a los revisores o en caso de hacerlo, se niega rotundamente a la revisión. Mi bloque está poblado de gente anciana que no abre a nadie que tenga pinta de querer venderles algo. A mí no me parecen mal las visitas. Además suele ser gente que sabe agradecer un poco de amabilidad, pues su trabajo no es precisamente grato. La última vez, una mujer que rondaba la treintena intentó endosarme una promoción en la que nos regalaban la instalación para el gas natural. No paraba de quejarse a gritos de que en este edificio nadie contestaba cuando llamaba a cada uno de los timbres. Trabajar a comisión es una de las características de la gente empleada por las compañías del gas en cualquiera de sus ramificaciones. Aquellos individuos se veían obligados a realizar un trabajo cuyos clientes les huían, mientras que su sueldo dependía de la cantidad de los mismos. Normalmente no percibían ningún salario base, con lo cual eran contratados a espuertas. Según la época aparecían hasta varias veces por semana en el mismo barrio. Una vez conocí a un tipo que fue revisor de instalaciones durante un tiempo y me contó que a veces no lograba cobrar ni una sola revisión en todo el día. Por lo visto era algo que había ido a peor con los años, pues cada vez eran más numerosos quienes decidían no pagar por el servicio y llegaron a existir tres pretendientes para el cambio de cada goma naranja, que por otra parte son vendidas en ferreterías con una fecha de caducidad a tres años vista. Su acento del Zaidín era inconfundible y su historia también. Seguramente acabó el instituto con catorce años, se dio cuenta de que un tubarro en su escúter no lo iba a sacar de apuros  y ahora trabajaba haciendo revisiones sin esforzarse demasiado. Apuesto a que vive con sus padres y su novia es cajera o está en paro. Tiene los ojos entornados y su felicidad me cuenta claramente que está colocado. Se ha fumado un porro antes de salir de casa esta mañana. Los jóvenes carteros, revisores de los contadores de agua y luz también lo hacen, así que no me sorprendí en absoluto.

Yo había visto a mi camello hacía poco. Me había vendido diez euros de marihuana y tenía una calidad exquisita. Últimamente casi todas las personas que conozco venden marihuana, así que cada vez se hace más fácil obtenerla en gran cantidad y a buen precio. Parece que la consideración de profesión va a tener que matizarse para aclarar la situación de estos individuos; eso o meter a cuatro de cada diez universitarios pobres en la cárcel, pues han decidido que lo único que pueden hacer en una ciudad sin trabajo, es vender droga que comprará el dinero de los padres de los niños pijos. Aquel yoni probablemente no conocía a ningún universitario:

-Hostia, ¡cómo huele a María!- Hizo una mueca mientras se imaginaba fumándosela. -¿Vendes? Continuó.

Por su forma de proponerme hacer de camello en un pasillo, me di cuenta de que era un pardillo. -Sí, claro – le contesté- pasa.

Cogí mi bolsita con la hierba a la que le faltaba más de la mitad. Le dije: -Esto son veinte euros picha. Está muy buena y creo que no has probado nada igual en tu vida. ¿Nos hacemos un porrillo para que la pruebes?- Lié un porro y comencé a fumarlo. Su impaciencia por que se lo pasara lo hacían mirar el tamaño del petardo todo el rato. Se lo pasé y le pareció excelente. Una vez ya habíamos cerrado el trato, le di la bolsa no sin antes sustraer un par de cogollos. Con sus veinte euros compraría cuatro veces más de lo que le había dado. Aquello era lo más parecido a meterse a puta y acabar pagando por follar, pero no me daba pena, pues mi suministro de narcóticos se había visto resuelto súbitamente durante una semana completa.  Me dio la mano y me dijo su nombre. Yo le di la mía olvidando decir el mío. Salió por la puerta veinte euros más pobre. Había gastado parte de su poco dinero en comprar algo capaz de sacarlo de su miseria mediante la irrealidad que produce la alteración del sistema nervioso. Y realmente no había hecho un mal negocio; aunque yo lo había hecho mejor.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 04/02/2010 at 03:02

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Pensamientos previos a los exámenes

Se me ocurre que los días que quedan hasta el examen fueran el resto de mi vida, y que la fecha del mismo es el día de mi muerte. Entonces me pregunto si lo que quiero hacer el resto de mi vida es pasear apuntes, hasta mancharlos con lo que  me gusta hacer: café, ceniza, polvo… ¿Así es como vamos a pasar a abonar el cementerio? Nos ha jodido mayo con las flores. Si hubiera sabido que la vida era esto, me hubiera hecho jipi a los quince y circuncidado a los dieciséis. La calle está desierta y sólo hay gente desorientada que se aprovisiona en el supermercado, amas de casa y parejas de jubilados. También hay algunos guiris que se aprovisionan de aperitivos, refrescos carbonatados y cientos de litros de cerveza; luego volverán a sus países y contarán que aquí nadie trabaja y que a ellos les pareció todo muy divertido. Por su puesto omitirán que iban borrachos la mayor parte del tiempo, que sólo habían sido fieles a sus deseos sexuales y que eran ellos los que más desmadraban en las fiestas. Bendito país que pone de relieve los vicios de los otros para después adjudicárnolos… Sí.

Pasando la Plaza de Bib-Rambla, en una callejuela que lleva a la catedral y antes de llegar a la Plaza de la Romanilla, los techos se cernían altos sobre las cabezas de todos los granadinos y el divino que todo lo ve había descargado todo su odio sobre un individuo de edad indeteminada, cabello largo, piel oscura y un segundo cuello sin cabeza que se movía al son de la flauta que tocaba. El cielo también se cernía sobre sus dos cuellos. Probablemente el dinero que obtuviera lo gastaría en alcohol, en estupefacientes o en cualquier otra cosa que no gustaría a las viejas beatas, principales contribuyentes a la mendicidad que compran una parcela en el paraíso dando exiguas limosnas. Difícilmemente se puede concebir una vida en la que todos nos miren como un bicho raro en tales circunstancias, así que me pareció justo darle una moneda para que se drogara un poco. Me mira y me da las gracias, mientras procuro no observar su cuello. Él lo señala y me dice: “Esto era mi hermano. Me lo extirparon.” En lugar de morir los dos, fue él quien continuó viviendo. Ahora estaba en la calle con una cabeza y dos cuellos, una flauta, un perro viejo y un cartel que exhibía las habituales faltas de ortografía.

El río corre más caudaloso estos días a causa de todo lo que ha llovido últimamente. En los soportales, a la puerta de una tienda vacía y abandonada, hay dos cojines enormes y rectangulares, tapados con una manta. A veces un mostrenco duerme sobre ellos, amparado de la intemperie y de las inclemencias de la lluvia. Cuando lo contemplo durmiendo a pierna suelta a las ocho menos cuarto de la mañana, me digo que ha de ser infinitamente más feliz que yo. Cuando a las doce de la noche saca un cigarrillo y se lo fuma sacando la cabeza entre las sucias mantas, creo que soy un loco por atarme a las obligaciones que impone un techo. Otras veces nadie duerme sobre los colchones y una tabla los tapa, camuflándolos. La tabla lleva puesta todos estos días en los que el sol ha vuelto. Tras la persiana metálica el propietario del camastro ha dejado sus botas, algunas manzanas y unos cuantos papeles. Uno de ellos parece que está manchado de aceite. Seguramente piense cada día por qué no puede dormir en la tienda vacía, si ya no la va a comprar nadie. Que pronto seremos todos mendigos y nos comeremos los desperdicios que durante tanto tiempo hemos estado acumulando.

Y es que al fin al cabo no tener responsabilidades conlleva soportar calamidades. Frío, hambre, desprecio. Podemos ignorarlas, pero no mantener un estado de enajenamiento permanente respecto a ellas. La única alternativa que nos queda es malgastar la vida estudiando más de lo que aprenderíamos en una lectura amena, trabajando en algo que nos apasionará hasta cierto punto en el mejor de los casos; amando a mujeres que nos dejen, a otras inasequibles, incluso a algunas que no amemos. Bebiendo agua clorada, cerveza sin alcohol, café descafeinado, comiendo caramelos sin azúcar, decidiendo qué posibilidades descartar para quedarnos con la que menos nos disguste. Hoy voy a dormir en la calle. Quiero gritarle a la sociedad que por una vez puedo escabullirme y escaparle. Y si compruebo que puedo hacerlo sin sufrir una pulmonía, tal vez no vuelva. Me llevaré mi propio colchón, que si bien no he sacado de la basura, tampoco tiene mucho mejor aspecto. Lo situaré alejado de ese del indigente, sabiendo que no puede robarme pues no tengo nada en el bolsillo. En una bolsa he metido dos cartones de vino blanco y media barra de pan duro. En mi carpeta mis apuntes ordenados, para estudiarlos a la luz de la farola como si aprendérmelos me quitara el frío o me sacara de la calle. Espero que se me aclaren las ideas y me motive para llevar una vida u otra.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 03/02/2010 at 00:51

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Filosofía y Letras se desploma

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¿Cuánto tiempo se quedará así? Se admiten apuestas. La facultad de Filosofía y letras de Granada (Andalucía) llevaba mucho tiempo en obras, y he aquí los resultados.

Al menos podrían haber impreso el cartel con el escudo de la UGR en lugar de hacerlo a mano para que quede aún más cutre. Conste que la obra la terminaron hace un par de años.ny

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1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 17/10/2009 at 18:01

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Habitación en piso compartido

Mi habitación está desordenada exhaustivamente. No es un desorden cualquiera, ya que para aumentar su grado, se necesitarían tres científicos de la NASA y varias redes de ordenadores trabajando interconectadas. Las persianas están tan sucias que para ver de qué época datan las primeras capas de estrato, habría que realizar la prueba del carbono catorce. Encima del armario tengo un mundo desconocido. Cientos de anteriores inquilinos fueron olvidando cosas, algunas de las cuales quedan irreconocibles bajo un prado de pelusa que no me atrevo a perturbar con mi intervención. Las paredes son tan finas que algunos días excesivamente soleados, hasta se puede ver a través de ellas; se oye el ruido de la cisterna (y todos los aparejados al acto de utilizarla), el resuello del vecino que da lugar a elocubraciones sobre los actos impúdicos que pueda estar perpetrando.

Las alarmas del móvil de sus respectivos propietarios despiertan dos veces al día al último de los tres inquilinos que se levanta, cosa que sucede alrededor de las tres de la tarde. Normalmente ese inquilino soy yo, en cualquier día desocupado. El sol sale tras las sucias cortinas, pero sus rayos no llegan vírgenes hasta mi cara; una terrible maraña de polvo en suspensión y algún que otro objeto inidentificado que está adherido a las cortinas ocasiona su propio eclipse de sol a niveles fácilmente observables. La cama está en medio de la estancia, dificultando un poco el acceso a todo, pero permitiendo que cohabiten diversos rincones. En el inferior derecho, están los grandes cojines azules, cuyas fundas lavé en vano, pues de su interior seguía traspirando el polvo y el olor a cuero cabelludo de un cubano; mi maleta, y el cesto de la ropa sucia, coronando la esquina más insalubre de este lugar ya de por sí antiséptico.

Aún no estoy de pie y ya me he visto la mala cara que todos tenemos por la mañana. El espejo que preside la pieza te da el primer espanto de la mañana.  De ruido de fondo y capaz de aplacar cualquier otra banda sonora, surgen los alaridos de un treintañero que se cree pureta y cuyo origen es extremeño. Durante el desayuno, es mejor no prender el televisor pues con la complicada combinación de tres mandos a distancia, la tarea se convierte en un rompecabezas irresoluble. Por suerte uno escapa de aquí a veces. También está la facultad. Y lugares infinitamente más apetecibles para cualquiera, como por ejemplo un campo de exterminio.

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5 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 07/10/2009 at 23:53

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Acero toledano

Un motivo para que París caiga en falta, es que aquella metrópoli era perfectamente capaz de ser lo que uno quisiera. Había un lugar para los vendedores de mazorcas, los jamaicanos traficantes, los mexicanos existencialistas y hasta para las jirabas carnívoras de tres ojos. La idea que cada uno se llevaba de aquella ciudad, dicho en otras palabras, no dependía más que de uno mismo. Diríase que allá cada cual encontraba una felicidad a su medida y que la tonalidad del francés limaba las asperezas convirtiendo la mayoría de las ofensas en tolerables. El hambre pasaba por  bohemio y los mostrencos que pobablan sus calles eran dueños de espíritus libres que de entre la miseria, sacaban a fuerzas para ser corteses con quienes mendigaban e ingenio artístico para que aquella misma mendicidad no se convirtiera en la queja de un pedigüeño.

La ciudad de Toledo muy al contrario, era un cuchillo. No solamente todo el mundo se dedicaba a vender hojas cortantes con una empuñadura, sino que además habían llevado los cuchillos hasta el paroxismo. Los niños, jugaban con navajas en la calle entre duelos a espada de adultos que no cejaban de representar una actitud ejemplarizante. El ayuntamiento cobraba las moras gracias a los servicios de pandillas de navajeros que amenazaban e incluso agredían a los deudores sin el más mínimo asomo de piedad. Por supuesto, los objetos filosos también formaban parte del día a día hasta tal punto, que se encontraban arraigados en todas y cada una de las tareas cotidianas: Los hombres se afeitaban a navaja, los doctores cambiaron el  bisturí por afilados cuchillos quirúrgicos, las uñas se cortaban valiéndose de un machete, las cartas se abrían con un escalpelo y el hielo sólo se vendía en grandes rocas congeladas que habían de ser reducidas a cubitos mucho mas pequeños con la ayuda de un punzón pica-hielo.

Sea como fuere, no es de menester que alguien sienta lástima por Toledo ni por sus orgullosos habitantes. Cada ciudad, salvo París, posee sus virtudes y sus defectos y quien en ella vive, la comprende y la ama por ello; ya  sea profundamente, ya sea desde el conformismo feroz que asegura el no creer que sea posible encontrar otra tierra más generosa. Por otro lado, si han de experimentar benévola conmiseración por un núcleo urbano, háganlo por Granada. Doy fe de que en lugar de llover, el cielo llora;  de que no hay gente tan feliz como para no caer en el llanto veinte veces al día.  Ninguna criatura muere asfixiada al nacer a pesar de que tristemente, se deba a que la mayoría ya han muerto de pena en el viento materno. Las fuentes reciclan los líquidos lacrimosos para darlos de beber a todos y que así recobren los minerales y las energías perdidas en la continua congoja que todo lo embarga. Granada es un sollozo, un alarido quejumbroso y un grito de desesperación.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 17/09/2009 at 19:09

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La crisis aquí

En el aire se respira la tensión. Detrás de mí un chaval se queja y vocifera: – ¡Para hartarme de echar currículos y gastar combustible me quedo en casa!- El otro asiente y asiste implacable al discurso catastrofista. Para el ciudadano de a pie la tragedia es individual, sin embargo se trata de un país entero que se hunde. Los partidos políticos no buscan más que mantenerse en el poder y el dinero nunca ha tenido color.

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1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 06/08/2009 at 03:11

Categories: Granada   Tags:

Programa Erasmus de Granada

Me preguntan, de qué manera podría mejorarse el programa Erasmus en un cuestionario que nos obligan a rellenar a todos sus beneficiarios, para entregarnos la última parte de la beca.
Respondo, con toda mi sinceridad:
“Poniendo un mono con una pandereta en la oficina de Relaciones Internacionales. Resolvería igual de bien nuestros problemas que el personal de dicha sala y en lugar de un sueldo, sólo tendríamos que darle plátanos. No se mejora nada, pero al menos se ahorra dinero del contribuyente.
La respuesta a la ineficacia inherente al funcionariado español, es la construcción de una página web que facilite todos los procesos a realizar y la información pertinente vía telemática. De este modo la lacra que supone depender de un puñado de personas sin ganas de trabajar, quedaría suprimida.”

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2 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 07/07/2009 at 21:42

Categories: Erasmus en París, Granada   Tags:

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