Henry Chinaski
Se le acercó. Era una muchacha atractiva y jovencita. Pensó en follársela y se dio cuenta de que realmente quería hacerlo. Yo era escritor, pero la fama era más triste que una botella vacía, sobre todo cuando no quedaban más. Me trajo uno de mis libros, no recuerdo cual. Creo que en todos digo lo mismo. Quería que se lo firmara, así que le contesté: ¿Y para qué quieres una firma si puedes acostarte con Henry Chinaski? Whisky for the lady!
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Guillotina vertical o de como atoró la cabeza entre las puertas del tren suburbano
Al principio, trató de disimular intentando forcejear con las dos paredes metálicas y corredizas que le apretaban el cuello haciéndolo parecer un tomate gigante que sobresale del costado del tren. Fue inútil. El sonido que anunciaba el cierre de las puertas continuaba zumbando, como una chicharra que hubiese enloquecido por el color verde, y no tuvo otra opción más que gritar:
-
¡Ayuda, estoy atorado!
La situación era, sin necesidad de muchas explicaciones, embarazosa. Él sabía que algo debería haber fallado en el sistema de cierre, puesto que él ha visto innumerables veces cuando alguien aborda precipitadamente un metro o tren y, cual Hulk, detiene las puertas como un coloso, obligando al conductor a volver a abrir-cerrar. En cambio, él, sentía cómo el oxigeno tardaba más en llegar a su cerebro ya que, de uno de los costados, la goma le apretaba la carótida provocándole un mareo.
-
¡Auxilio!, gritó nuevamente.
Eran las once de la noche. Había pocos pasajeros.
Sus pensamientos oscilaban entre el rostro de ella, o lo que recordaba o creía que era su rostro, y la vergüenza de tener que explicar cómo había llegado a esa situación desconocido que reclamaba:
-
Me iba a ir dentro de cinco minutos, dijo el jefe la de estación, provocando que de su voz, ya débil, emanara un forzado:
-
Lo siento, pero es que esperaba a alguien. Excusa que había reservado para casos de extrema necesidad, como relatar a un policía lo sucedido, o a un psicoanalísta.
De nuevo apareció el rostro de ella, la hora pactada, dibujada minuto a minuto, desde quince minutos antes y hasta cuatro horas después, en el reloj gigante de la estación del tren. Aparecieron fugazmente también algunos de los rostros y cuerpos en los que había creído reconocer la figura débil de ella – débil para su memoria que apenas había tenido tiempo de verla una vez a través de la cámara digital, en la pantalla de su computadora.
Mientras tanto, su cuerpo flaqueaba y el jefe de estación había ido por refuerzos para poder abrir la puerta que estaba, de acuerdo a él, « atorada » y necesitaría ayuda, aprestándose a conseguirla sin retraso, y pidiéndole que se calmase y diciendo a la distancia:
-
Piense en otra cosa, lo cual para él, era igual a pensar en ella y en su ausencia. Leer completo…
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Formas de llegar tarde levantándose temprano IV: Por una paloma muerta
Eran las ocho y diez de la mañana, el aire comenzaba a hacer bailar las bolsas ambulantes que los transeúntes habían dejado caer al regresar del mercado. Las personas avanzaban frenéticas como si fuesen atletas, que al sentir la cercanía de la entrada del metro, acelerasen el paso tratando de ganar unos segundos al cronómetro. El pequeño carro del ayuntamiento pasaba ya recogiendo los primeros cadáveres de basura del suelo y Gustavo los miraba, hundido en el ritmo de una canción de hip-hop que se materializaba en los audífonos de su reproductor de MP3. No podía evitar mover ligeramente la pierna mientras la voz del grupo Nick Ta Mère lo llenaba de energía suburbana con bases de sintetizador. Leer completo…
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Preparativos para un suicidio
«Tout le monde viendra me voir pendu,
sauf les aveugles, bien entendu»
Georges Brassens
Desprovisto de cualquier beneficio social, de cualquier posibilidad de comunicación, y del contacto con ningún conocido que tuviese el mismo origen que él, la lengua le había sido demasiado difícil. Así sucede, algunas veces no se puede más, y para él era ese cuarto de sirvienta, bajo una escalera parisina donde se envolvía su hartazgo, entre sonidos de tubería que dejaban pasar las descargas de los sanitarios y duchas, por un conducto al pie de su cama.
Mientras prepara la soga, recuerda a sus amigos que le decían que los franceses eran fríos y que no había muchos coterráneos para ayudarle; pero él insistió en que, a pesar de tener cincuenta años, nunca era tarde para salir del « transpatio de Europa », como él mismo solía llamar a su país. Leer completo…
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Formas de llegar tarde levantándose temprano III: Por Schwarzenegger y Fito Páez
Emilio no es antisemita en ninguna de sus variantes, ni tampoco antihomosexual, ni anticatólico. Él es una persona tolerante y de mente abierta. Él sólo odia a Schwarzenegger con todas sus tripas y eso le ha costado llegar cuatro horas tarde a la oficina. Leer completo…
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Teléfono y música: cerveza o ginebra.
Giros, dar media vuelta y ver qué pasa alla afuera… No todo el mundo tiene primaveras, aseguraba Fito Páez en todo el cuarto de él. Las palabras eran la única manera de comunicarse que tenía, pero eran todas prestadas; incluso aquellas con las cuales pretextaba un paseo por la ciudad luego de escuchar al argentino cantar. Ponía mucha atención en las palabras. A veces le pesaban. Era como si tuviese que poner aquellas que conocía mejor, en un armario, en el silencio de pensar en una lengua y tener que usar otra para hablar con los demás. Era extranjero. Leer completo…
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Los paralelos de Marina
I
Se puede vivir un cuarto de siglo, sin que la vida pase a través del cuerpo. A mi favor puedo decir que los primeros seis años no tenía idea de lo que hacía, y lo digo a partir del agujero negro que envuelve los recuerdos de lo que sucedió desde mi nacimiento; hasta que las primeras imágenes pudieron ser retenidas por mi memoria.
Pero lo que sucedió después sí puedo decir que fue mi culpa. La inacción, mi culpa; la facilidad con que lo circundante resbaló por mí ser sin provocar sentimiento alguno; la indolencia ante la guerra; la hambruna en un mundo capaz de alimentarnos a todos; la pobreza. Mi culpa todas ellas. Aunque la pequeñez de mi persona, eso no es culpa de nadie, eso está más allá del bien y el mal.
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Reencarnación
« Era duro pensar en el momento en el que el martillo
golpeara los clavos sobre la madera verde
y crujiera el ataúd bajo la esperanza segura de volver a ser árbol. »
Gabriel García Márquez
Ahora que está en el pueblo donde creció, para ver a su padre convaleciente, los lugares le parecen lejanamente propios, y pensó, como cada vez que regresaba, que casi los había olvidado. A pesar de que había pasado una buena parte de su infancia en aquel lugar golpeado sin clemencia por un sol que partía la tierra, los paisajes se le habían caído de los ojos con el ajetreo del periférico en hora pico de la capital.
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Commentaire composé de La Chanson de Roland
La Chanson de Roland est un poème épique. Une sorte d’œuvre littéraire qui raconte des exploits de chevaliers et est conçue pour impressionner le public en laissant de côté la rigueur et l’exactitude historique. Elle est considérée comme le premier chef-d’œuvre du Moyen Âge français.
L’argument est très simple : Charlemagne, vient de dévaster l’Espagne sarrasine. Saragosse dont Marsile est le roi, c’est la seule ville que résiste encore. Les Sarrasins grâce à la complicité du traître Ganelon, réalisent une attaque et surprennent l’arrière-garde, qui est commandé par le neveu de Charlemagne, Roland. Roland refuse de sonner l’oliphant pour avertir Charlemagne, ne faisant attention au conseil de son compagnon Olivier. Malgré son petit nombre par rapport aux sarrasins, les combattants chrétiens luttent fièrement.
Ce manuscrit présente les caractéristiques communes aux chansons de geste. C’est-à-dire il s’agit d’un récit dont les vers sont agroupés en laisses et écrit en ancien français. Les sujets traités sont typiques : Héroïsme, amour, trahison, la rancune, l’honneur et surtout des combats fabuleux où les guerrières vainquent ses ennemis ou parfois meurent, comme des héros.
Le cor de l’histoire est le combat du chevalier Roland et de ses fidèles contre cette puissante armée maure à la bataille de Roncevaux. Roland, neveu de Charlemagne, meurt et Charlemagne doit le venger.
Quoique l’histoire que La Chanson de Roland raconte ne soit que celle d’un combat où l’armée franque est massacrée, on ne cesse pas d’honorer la valeur et le courage des francs. Ainsi l’ouvrage transforme un échec militaire dans uns démonstration de grandesse digne d’exaltation.
Il n’y a pas une façon de clairement dater l’œuvre ou de connaître son auteur. En générale, on dit qu’elle a été écrite à la fin du XIème siècle et on l’attribue souvent à Turold à cause de la dernière ligne de la composition qui lui fait référence. Mais on se doute s’il n’était qu’un copiste ou tout simplement le créateur.
Lors de la morte de Roland à Roncevaux, Charlemagne rentre dans Aix-en-Chapelle où se trouve la meilleur de ses résidences, pris d’un chagrin impitoyable. En plus, Aude (la petite amie de Roland) vient pour demander la situation de l’héros et le souverain est obligé d’annoncer la mauvaise nouvelle à sa fiancée.
Dans les laisses 268-269, Charlemagne annonce la mort de Roland à Aude. Pour la consoler, il lui promet de la marier à son fils Louis, mais Aude répond : <
Après, Charlemagne, accablé décide que la seule chose que lui reste à faire, c’est lui donner un enterrement digne de la fiancée d’un héros tel que Roland.
Il s’agit d’une scène pathétique où la douleur de la fiancée de Roland et celle de Charlemagne sont emphatisées.
Les deux laisses tout à fait différentes : Dans la première, Aude va demander à propos de Roland à Charlemagne et celui-ci, lui répond en le disant qu’il est mort en combat. En revanche, dans la seconde, c’est l’enterrement d’Aude dont Charlemagne s’en charge que soit fait avec tous les honneurs possibles.
Ces deux laisses ne mettent en scène que deux personnages : Charlemagne et Aude. Dans la première il y a, Charlemagne rentre à son palais ; Aude va le voir ; il lui annonce le décès de Roland en lui disant qu’elle se mariera avec son propre fils ; finalement elle est tombée mort aux pieds du roi.
Dans la deuxième laisse, Charlemagne crois qu’Aude s’est évanouie ; il se rend compte bien tôt qu’elle est morte telle que son fiancé Roland ; il la relève ; il la fait emporter dans un monastère de religieuses ; on l’enterre en grande pompe devant un autel.
Il s’agit de deux scènes pathétiques où la douleur et le chagrin se font sentir dans l’ambiance.
Les deux scènes se caractérisent par une intensité pathétique très haute. Pour réussir à donner cette sensation, Aude doit ne rien savoir encore de Roland. La pire de ses craintes est confirmée et le roi essaie de toutes ses forces de la consoler sans y parvenir. Elle aurait pu avoir une vie dans la cour, mariée avec le fils du monarque, mais pour mettre en relief l’amour démesuré que Roland inspire dans les femmes elle n’accepte jamais, même si refuser de se marier avec un principe n’est n’importe quoi. De cette façon la mort de Roland est glorifiée au maximum.
Ces laisses contribuent à mettre en relief l’importance de Roland. C’est le propre Charlemagne qui est accablé par la mort de Roland et Aude préfère mourir plûtot que marier avec le fils du roi. Il n’y aurait pu avoir un autre meilleur hommage pour l’héros au laquel la chanson est dediée.
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La canción de Rolando (Comentario)
La Chanson de Roland o la Canción de Rolando es una obra épica que nos narra sin ningún rigor histórico y en francés antiguo (o lo que es lo mismo, latín hablado con una polla en la boca), cómo el ejército de los francos sufrió una derrota a manos de los sarracenos.
Sin embargo las canciones de gesta poseen la habilidad de transformar lo que fue una escabechina frente a los vascos, en una defensa del cristianismo (la fe auténtica), contra los infieles sarracenos. De este modo, se consiguen dos cosas: Por un lado no reconocen que los vascos y en general, en toda la península ibérica (ya se sabe lo bien que se llevan las naciones vecinas), tienen los cojones más gordos que en el país galo, y por otro, convencen a los pobres infelices que van a morir al campo de batalla de lo honroso y bonito que es ir a invadir otro país aunque sus habitantes sesguen sus vidas de un espadazo en la yugular o peor aún, los dejen con las tripas desparramadas en una tierra extraña y sembrada de cadáveres.
Rolando o Roland, la palma no obstante, de forma honorable y ampulosa. Tiene tiempo para enorgullecerse de su acción militar (en teoría muere por no sonar… ¡un cuerno! u olifante, para avisar a Carlomagno). Su prometida queda compuesta y sin novio y el rey Carlomagno, para compensarla le ofrece en matrimonio a su hijo. Pero ella, cae fulminada a los pies del monarca.
Esta gilipollez de historia, escrita en un manuscrito de mierda que no sirve ni para limpiarse el culo después de cagar, se halla en Oxford. Se teoriza mucho sobre su autoría, pero lo cierto es que no se sabe: Obviamente el creador, avergonzado de la porquería que había escrito, prefirió permanecer en el anonimato.
Y normalmente me importaría tres leches semejante bazofia carente de valor literario alguno… Pero se da la casualidad, de que tengo que hacer un comentario sobre ella.
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