Menos locuacidad
24 Diciembre, 2007Nunca le hables demasiado a quien le resbalan tus palabras.
Nunca le hables demasiado a quien le resbalan tus palabras.
Es imprescindible cosificarlo todo para poder seguir este ritmo frenético impuesto socialmente; convertirlo en concreto, perceptible, tangible, medible.
Sopesar si a su padre lo quiere cuarentra y tres kilogramos y a su madre cincuenta y siete.
Vestirnos con un traje hecho de hilo de odio o un tejido de lástima; bañarnos en la melancolía, columpiarnos en el [...]
Es una sensación deliciosa la del vacío, cuando está ocasionada por saber que hay quien es pleno. Consigue abrirnos y mostrarnos como factible, todo un horizonte de aspiraciones.
Las afirmaciones son, cuanto más denostadas, menos gratuitas.
Las discotecas de todo el mundo, son como mierdas de perro.
Las hay en todas partes, son todas iguales y por más que las intentes evitar, siempre acabas pisando alguna.
No hay hombre más equivocado, que aquél que cree tener siempre razón.
Misósofos
Me gustaba caminar rozando la pared con la mano.
Era una costumbre rara y que todo el mundo miraba con estupefacción y bastante oprobio.
A mí no me importaban sus miradas inquisidoras ni que mi nombre saliera a colación entre las decenas de corrillos de cotorras que se formaban y cuyos tertulianos se volvían hacia mí en [...]
-¡Opinas distinto por deporte, Misósofos! Eres una persona muy contradictoria.
-Querrás decir contrariadora, amiga mía.
-¿Lo ves? Siempre estás llevándome la contraria…-
Dicen que no somos más que enanos a hombros de gigantes. Personalmente, prefiero ser un gigante que va a aplastando por ahí esos ignorantes enanos.
Tantas noches en vela arrugas demuestran.
Todos esos largos ríos de tinta negra.
Interminables profundos suspiros reprimidos.
Tal cantidad de frustrantes pensamientos.
Y sólo por creer que amar era más que un verbo.