Rozando la pared
1 Noviembre, 2007
Me gustaba caminar rozando la pared con la mano.
Era una costumbre rara y que todo el mundo miraba con estupefacción y bastante oprobio.
A mí no me importaban sus miradas inquisidoras ni que mi nombre saliera a colación entre las decenas de corrillos de cotorras que se formaban y cuyos tertulianos se volvían hacia mí en [...]