Personal

Poner tu cara en Facebook y en Twitter

Llega un momento en la vida de todo hombre, en el que éste se pregunta: ¿qué sabrá Google sobre mí? Si alguna vez dejamos un currículo, puede que sea lo primero que busquen los encargados de recursos humanos. Además, desear permanecer en el anonimato no parece una opción del todo mala. Por eso de que cualquier cosa que se diga por internet queda dicha y asociada a su persona y a lo mejor nadie se para a revisar contextos. Y Misósofos es sólo un personaje que aparece numerosas veces en mis relatos. También es mi pseudónimo, pero no por ello me puedo sentir identificado con cuanto dice y hace.

Ya me denegaron un trabajo en Francia, a pesar de que parecía cumplir sobradamente todos los requisitos. Y ahora tengo miedo de que me buscaran en Google. Esto me ha hecho reflexionar sobre el drama que he ido creando por diversos foros de Internet. Inventando historias y trolleando por los foros, que son una evolución de los mentideros en el siglo de pirita español. El hecho de que mi cara salga escribiendo Misosofos, no me ha agradado en absoluto.

Por otra parte mi actividad en Facebook era realmente insólita, agregando gente indiscriminadamente con la sola obsesión de recuperar las visitas que San Google que me había arrebatado, procurando expandir cuanto escribo. Después de hacerlo durante un tiempo moderado, me vi en la obligación de adjuntar en Facebook un mensaje que  no recuerdo exactamente, pero que sonaba tal que: “Utilizo Twitter como un cuaderno de notas; asimismo lo tengo enlazado a Facebook y pretendía que este fuera mi currículo para trabajar en algo que me ayudara a profesionalizarme y pulir la técnica.”

Más de mil trescientos amigos eran un público demasiado numeroso. Aunque la mitad me hubiesen tachado como pesado y ocultado mis frases por abundantes, y el resto se dividiera entre mujeres que pensaban que era un pervertido, colectivos étnicos ofendidos, personal de las instituciones que cualquier día podría ponerse en mi contra… Bueno, quizás unas veinte personas en total leyeran las cosas que escribo. Seguía siendo un público más que respetable para presentarles textos que están sin corregir, y que encima a veces deberían ser más catalogados como notas personales.

El sueño de publicar un libro lo dejo por ahora. Ha quedado en un borrador. Algún día lo corregiré, añadiré muchas más cosas y quitaré otras tantas. Entonces debo empezar a difundirlo. De Twitter he quitado mi careto (aunque ya no haya remedio) y lo sigo utilizando para anotaciones y frases cortas. Mi principal prioridad ahora es acabar la dichosa carrera de Filología Francesa. Sé que ella terminará acabando conmigo si no hago un esfuerzo demencial. Es una locura el trabajo que cuesta sacarse una carrera y cómo lo que me empecé tomando como una actividad ociosa se ha convertido en mi mayor quebradero de cabeza y en lo que más me quita el sueño.

Hacer deberes me aburre de sobremanera. Además no me deja pensar en otra cosa porque me piden que haga muchísimas tareas complicadas que no sé cómo hacer. No puedo sacarme de la cabeza el empezar a trabajar. Tengo que salir de casa de mis padres, vivir por mi cuenta como corresponde a mi edad… No dejo de ver miseria a mi alrededor y no quiero tener que vivirla yo mismo. Llevo demasiado tiempo siendo pobre como para no haberle perdido el gusto. Sólo deseo un trabajo en el que tenga seguridad social, prestaciones por desempleo y que me permita obtener el dinero necesario para hacer mi vida. Ya no me apetece perder más el tiempo. Continuaré utilizando esta bitácora como cuaderno de notas y añadiré un recuadrito en la esquina superior derecha explicándolo. Eso en cuanto acabe de hacer un trabajo de literatura.

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4 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 28/02/2010 at 10:45

Categorías: Personal   Tags:

Fiesta con drogas

Voy a salir fuera, hoy que es fiesta
Y voy a coger los cigarros, la botella,
El papel de fumar, la petaca, la grifa

Fumaré la hojarasca de la calle,
El orégano, con tabaco y hierba
Cambiaré caridad por euros al colombiano

Beberé el agua de los ceniceros,
El de aquél gran florero chino
El de mis lágrimas, la lluvia
Tragaré humo de ceniza
Engulliré trozos de pizza
Para recabar algo de fuerza
Y beber más cerveza,
Probar alguna droga nueva
Hacerme una cachimba de salvia
Y ahogarme en vómitos y diarrea

Me pondré mil trajes que ni concibo
Y seré Ingeniero de las Palabras
Paladín chusquero de Cervantes
Me compraré otra chaqueta de Oliverio
De mi nariz brotará algo de sangre
Y alguna vez hallaré la sola dignidad
La última forma de respeto
Morir y olvidar; vivir sin quererte

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1 comentario - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 19/12/2009 at 11:06

Categorías: Personal   Tags:

Trucos Adsense

Si quieres hacerte rico con Google Adsense, todo es cuestión de tener muchos visitantes. Los propietarios de páginas con millones de visitas, reciben cada mes cuantiosas cantidades que ingresan a través de talón recibido por correo postal o transferencia bancaria. La pregunta es: ¿Cómo conseguir esas visitas?

Mi docta respuesta esclarece totalmente la cuestión: no tengo ni la más remota idea. He buceado en el buscador por antonomasia y al parecer, hay técnicas para conseguir tal propósito. Después de recorrer diversos foros y guías para recabar sobre la cuestión, he instalado una serie de complementos en mi gestor de contenidos, Wordpress. También he realizado algunos pertinentes cambios en la hoja de estilos y en la plantilla que utilizo.

Me he quejado en varias ocasiones (por eso ahora he preferido retrasar la queja hasta el tercer párrafo, que luego lo acusan a uno de gruñón), porque pasé de cobrar alrededor de doscientos euros al mes (con casi tres mil visitas diarias); a no juntar más que unos pocos dólares o más bien céntimos de euro, ya que al final Google permitió que las cuentas se configuraran para mostrar las ganancias en euros. ¡Justo ahora que ya no me sirve absolutamente para nada!

En definitiva… Mi crisis personal se une a esa otra generalizada en la que se encuentra sumido el país como una rata en una alcantarilla.
Ojalá el pagar por mantener esta humilde bitácora me motive de alguna manera a cambiar mis letras indecorosas por otras que sean si no de buena cuna, al menos de moisés plegable.

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4 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 09/10/2009 at 02:29

Categorías: Misosofía, Personal, Sociedad   Tags: , , ,

Habitación en piso compartido

Mi habitación está desordenada exhaustivamente. No es un desorden cualquiera, ya que para aumentar su grado, se necesitarían tres científicos de la NASA y varias redes de ordenadores trabajando interconectadas. Las persianas están tan sucias que para ver de qué época datan las primeras capas de estrato, habría que realizar la prueba del carbono catorce. Encima del armario tengo un mundo desconocido. Cientos de anteriores inquilinos fueron olvidando cosas, algunas de las cuales quedan irreconocibles bajo un prado de pelusa que no me atrevo a perturbar con mi intervención. Las paredes son tan finas que algunos días excesivamente soleados, hasta se puede ver a través de ellas; se oye el ruido de la cisterna (y todos los aparejados al acto de utilizarla), el resuello del vecino que da lugar a elocubraciones sobre los actos impúdicos que pueda estar perpetrando.

Las alarmas del móvil de sus respectivos propietarios despiertan dos veces al día al último de los tres inquilinos que se levanta, cosa que sucede alrededor de las tres de la tarde. Normalmente ese inquilino soy yo, en cualquier día desocupado. El sol sale tras las sucias cortinas, pero sus rayos no llegan vírgenes hasta mi cara; una terrible maraña de polvo en suspensión y algún que otro objeto inidentificado que está adherido a las cortinas ocasiona su propio eclipse de sol a niveles fácilmente observables. La cama está en medio de la estancia, dificultando un poco el acceso a todo, pero permitiendo que cohabiten diversos rincones. En el inferior derecho, están los grandes cojines azules, cuyas fundas lavé en vano, pues de su interior seguía traspirando el polvo y el olor a cuero cabelludo de un cubano; mi maleta, y el cesto de la ropa sucia, coronando la esquina más insalubre de este lugar ya de por sí antiséptico.

Aún no estoy de pie y ya me he visto la mala cara que todos tenemos por la mañana. El espejo que preside la pieza te da el primer espanto de la mañana.  De ruido de fondo y capaz de aplacar cualquier otra banda sonora, surgen los alaridos de un treintañero que se cree pureta y cuyo origen es extremeño. Durante el desayuno, es mejor no prender el televisor pues con la complicada combinación de tres mandos a distancia, la tarea se convierte en un rompecabezas irresoluble. Por suerte uno escapa de aquí a veces. También está la facultad. Y lugares infinitamente más apetecibles para cualquiera, como por ejemplo un campo de exterminio.

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5 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 07/10/2009 at 23:53

Categorías: Granada, Pequeños relatos, Personal   Tags: , , , ,

Balance general

Si esta humilde bitácora, aún contara con un número aceptable de visitantes, tal vez estos se hubieran dado cuenta de que últimamente su creador (es decir, yo), no publica nada nuevo. Muy al contrario, las novedades que hay son debidas a Pavel, un mexicano cuya pluma se ha puerto al servicio de rellenar ese enorme vacío que queda cuando a uno no se le ocurre nada que con llenar las hojas en blanco.

Por otra parte, las impresiones de página, han pasado de casi dos mil diarias a unas escasas doscientas. ¿Será debido a que google ha dejado de amar la Misobitácora? ¿O tal vez porque a causa de la presión policial, me vi en la obligación de acabar por quitar los textos más controvertidos? No tengo la menor idea, francamente. En cualquier caso, he dejado de poseer una página rentable a verme en la obligación de poner dinero de mi propio bolsillo para mantenerla a flote.

A no ser que la crisis que azota Europa y que se ceba especialmente con nuestra querida piel de toro, me obligue a ello, la mantendré en línea durante toda mi vida. Estoy a la expectativa de que algún día se me vuelva a ocurrir alguna idea. Por el momento, hacer cualquier cosa que tan siquiera se asemeje a leer o escribir, me produce urticaria. Supongo que últimamente he estado demasiado ocupado viviendo para dedicarme a estos menesteres.

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3 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 13/06/2009 at 21:41

Categorías: Erasmus en París, Personal   Tags:

Veinticinco años

Es un hecho indiscutible que no soy un niño desde hace mucho tiempo, aunque a veces me comporte igual que cualquiera de ellos. Este mundo adulto está lleno de responsabilidades y preocupaciones desagradables de las que me encantaría desentenderme y sin embargo, ahora resulta imposible. Todo me parece una farsa o tal vez un mal sueño del que voy a acabar despertándome para así poder seguir jugando yo solo, del mismo modo que lo hiciera durante casi toda mi infancia.

Uno de esos juegos solitarios a los que dedicaba horas, eran las presas. Adoraba obstruir una acequia con piedrecitas formando diques. Luego me enteré de que muchos otros niños jugaban a eso, pero desde luego, no fueron ellos los que me enseñaron, sino los dibujos animados en los que salían castores que construían aquellas auténticas obras de ingeniería.

Mi forma de divertirme implicaba una variación importante respecto a la de los demás. En lugar de dedicar todos mis esfuerzos a la construcción de un tapón que consiguiera desbordar  la canalización de cemento, fabricada expresamente para el riego; levantaba varios muros de contención, quizá por el componente emocionante de pensar que todavía la batalla no estaba perdida y que quedaban varias oportunidades antes de ser vencido por la omnipotencia de un torrente de agua que jamás dejaba de pasar.

Para poder construir los diques con tranquilidad, pedía a mi tío que cortara el agua de riego mientras me dedicaba a apilar piedras, trapos, tierra, palos y cualquier otro material que estuviera a mi alcance, en tres posiciones diferentes. En el primer lugar, y en la posición más cercana a la catarata, colocaba un endeble montoncito de piedras, sujetas con algo de tierra y apostilladas con algún palito. En el segundo punto, ponía piedras mucho mayores que constituían un verdadero obstáculo. Por último, casi al final de la acequia, allá donde el agua caía al río, emplazaba una gran losa proveniente del cascajo de alguna casa de campo, que encajara lo máximo posible con ancho de la arteria de agua. A fin atascar los intersticios que quedaban alrededor del monolito, los cubría con guijarros de pequeño calibre.

Después de terminado el trabajo, sólo restaba contemplar al torrente derrumbar lo que había construido. De un giro de muñeca, daba la vuelta a una manivela que habría un poco la compuerta de un gran estanque. El líquido elemento, corría tímidamente por el canal hasta alcanzar el primer dique.

Haciendo rotar otra vez la manivela, el caudal aumentaba considerablemente. Pulverizaba el primer dique y topaba con el segundo, que a duras penas resistía el embate.

acequia

En ese preciso instante, abría completamente la compuerta y la fuerza de la gravedad aplicada a un líquido poco viscoso, situado a varios metros de altura sobre la estructura de irrigación, golpeaba fuertemente al segundo muro de contención, para ir a estrellarse contra el tercero y desbordarse ante su incapacidad de rebasarlo. Pero el juego, lejos de haber acabado, llegaba a su momento culmen. Bastaba cerrar totalmente el agua para cortar la circulación de la misma e ir a comprobar cómo la gran losa, a penas se había movido de su ubicación.

El colofón del experimento no era otro que el dejar pasar al agua de sopetón, que embestía contra la última esperanza, obligándola a retroceder. Repitiendo la maniobra varias veces, el inmenso tapón terminaba en el fondo del río.

No sé exactamente si contaba con siete, ocho o nueve años. La cuestión es que aquella invención lúdica, estaba para mí llena de significado. Consideré que cada uno de los elementos que se resistían al paso del agua, era una determinada edad y que el empuje unidireccional e implacable que los demolía, se trataba del paso del tiempo. La primera traba eran los diez años, edad en la que haría la comunión. Aunque parezca mentira desde una perspectiva madura, en aquél momento me paraba a pensar si habría algo mayor en la vida, que ser colmado de regalos y erigido anfitrión de una enorme y costosa fiesta, por tan solo el esfuerzo de asistir regularmente a catequesis y comerse un panecito mojado en vino. La segunda, los dieciocho; es decir, la edad adulta en la que uno posee permiso de conducir, va a la universidad y (si bien después erradicaron aquella bárbara costumbre) se entrega durante un año a la patria en el servicio militar.

El último estorbo que impedía al agua llegar al río, era la gran losa que representaba los veinticinco años. Escogí ese número, porque un día pregunté a mi abuelo con cuántos años se hallaba un hombre en el apogeo de su fortaleza física y él, sin saber la importancia que para mí representaba aquel dato, me contestó sin cavilar demasiado: -A los veinticinco. A esa edad los hombres tienen más fuerza que un mulo.-

Hoy, comienzo a ostentar esa fatídica edad. Seguramente, si llego a hacerme más viejo, en una lejana fecha en la que releyera esta historia, juzgaría que me aqueja una preocupación de lo más baladí. Así pues, algo he acabado aprendiendo muy a pesar mío: La perspectiva cambia conforme uno se hace más viejo. No obstante, historias infantiles aparte, hay algún que otro hecho que me lleva a dilucidar que la ilusión que antaño me embargaba, evidentemente provocada por la ingenua juventud, sí que ha ido a parar al fondo del río de la vida.

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2 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 13/04/2009 at 05:10

Categorías: Personal   Tags:

Un jour comme un autre dans le Collège Néerlandais de Paris

Hoy me he encontrado en el buzón un folio que rezaba lo siguiente:

Une personne mal intentionée a déféqué par terre dans les toilettes, puis a marché dedans, salissant ainsi les douches et tout le couloir du 3ème étage.

Cette attitude est inadmissible et irrespectueuse.

Au prochain incident les femmes de ménage refuseront de nettoyer.

Traducción libre para los que sepan aún menos francés que yo: Alguien ha tenido la brillante idea de cagar fuera de la taza, pisotear la mierda e ir ensuciando los pasillos. Las limpiadoras están indignadas y la próxima vez, prometen dejar el regalito para todos los residentes de la tercera planta (es decir, la mía).

La verdad es que en un sitio como la Cité Internationale, donde se mezclan miles de estudiantes de distintas culturas, credos y lenguas, es algo decepcionante descubrir que siempre hay algún CERDO que no quiere participar de ese clima de civismo y buen rollo.

Sin ir más lejos, la última vez que fui a visitar uno de los baños, había otro cartelito en la puerta:

Nous constatons depuis un certain temps que des plaisantins s’amusent à obstruer les toilettes avec divers objets.

Cela entraîne des débordements imortants qui néccessitent la fermature des toilettes en attendant l’intervention d’une interprise spécialisée.

Pouvez-vous avoir un minimum de sens civique afin que les autres résidentes n’aient pas à constamment supporter les odeurs et les visions d’excréments qui en découlent?

Para los que tampoco lo hayan comprendido, decirles que el asunto es igual de escatológico que el anterior, pero con mayor profusión de detalles en la descripción. Alguien ha atascado a posta el retrete con los consiguientes efectos indeseables.

Cada vez que me cruzo con cualquiera de los inquilinos de mi planta, no puedo dejar de preguntarme si será él el marrano.

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3 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 12/11/2008 at 17:50

Categorías: Erasmus en París, Personal   Tags: , , ,

Guía definitiva para el estudiante erasmus en París

París es básicamente una ciudad en la que sobra gente. Al contrario que otras grandes urbes, no ha crecido casi en absoluto en los últimos cuarenta años y el resultado es que, evidentemente, aquí sobra todo el mundo: sobran erasmus, sobran vendedores de mazorcas de maíz, sobran negros, sobran chinos, sobran turistas, sobran extranjeros y por supuesto sobramos tú y yo. Los únicos que faltan son los lugares para alojarse.

La mayoría de los frigoríficos parisienses hace un ruido infernal, lo cual se debe sin duda a que nadie necesitó jamás ponerlos en funcionamiento. Basta con introducir los alimentos dentro y el propio frío que cala los huesos y hasta el alma, se encargará de conservarlos. De hecho, cuando llegué a mi habitación en la residencia del Colegio Holandés (Collège Néerlandais sito en Cité Universitaire); la nevera estaba apagada y así debiera haber seguido, porque nada más encenderla comenzó a moverse con una fuerza virulenta que casi acaba por resquebrajar del todo el edificio en que me hallo y cuya demolición planean el año que viene.

Pensar en demoler una construcción no es moco de pavo por estas tierras. La mayoría están desvencijadas, decrépitas, semi-derruidas y parecieran querer desmoronarse a la más mínima ráfaga de viento. Con lo cual el Collège Néerlandais, que fue construido antes de la segunda guerra mundial, probablemente sirviera de polvorín o de parapeto a las tropas germanas en retirada. Lo único nuevo que hay es algún escaso mobiliario de Ikea.

En cuanto al precio de los alquileres y en el caso más que frecuente de que no nos concedan una residencia del CROUS ni en Cité Universitaire (como a mí, que a pesar de todo, he tenido suerte); suelen ser bloques de pisos llamados clásicos, hechos de madera completamente. Se recomienda no fumar dentro, por claros motivos. Aunque tengamos que pagar nuestro alquiler (loyer) en negro, no es de extrañar que nos pidan un aval francés. Este problema a veces se soluciona recurriendo a una inmobiliaria que nos cobrará sus servicios a precio exorbitado haciéndonos vivir el resto del mes sin comer carne o vendiendo forzosamente algún órgano.

La comodidad suele ser nula. Son pisos sin ratas ni cucarachas, más que por otra cosa, porque decidieron irse a vivir a algún lugar más digno. El precio por vivir en estos cubículos inhabitables, lóbregos y como de otro siglo (se ve en sus puertas que raramente cierran, ventanas de cristales rotos, moquetas llenas de ceniza, pelos de perro, cabellos, vello púbico; cuartos de baño minúsculos con duchas de alcachofas que a penas echan agua de tanta cal como las atasca, tazas de inodoro sempiternamente amarillentas y caseros pendientes de que no se pueda causar ningún desperfecto en su propiedad, como si eso fuera perceptible).

El tiempo pasa lento y mal. Aquellos que se autodenominan gente culta, acuden a museos y exposiciones diversas donde pueden observar lienzos pintados con distintas formas y colores rodeados por un marco, bloques gigantes de piedra de mármol a los que se les ha dado alguna forma. Contemplarlas según su punto de vista, es algo divertidísimo y edificante para el ser humano. Sin embargo, jamás se los ve sonreír.

Los jóvenes normales (es decir, a esos que les gustan el alcohol, las mujeres en sujetador y el sexo sin condón); ven totalmente frustradas sus expectativas. El precio de la cerveza dentro del antro de más mala muerte que pueda imaginarse, supera los cinco euros; excepto en las denominadas horas felices o happy hours, en las que el monto de nuestras consumiciones puede bajar hasta los dos euros y medio o tres cada una, haciéndonos pensar que realmente sea un privilegio beber cerveza mala en un garito lleno de gabachos.

Si a pesar de lo arisca que es la mujer parisina, el erasmus consigue por fin ligarse a alguna (que al fin y al cabo, es el producto nacional y el que todos están deseando probar), ha de saber que son mujeres a juego. Esto es: botas a juego con el cinturón, camisa a juego con la chaqueta y vello en el labio superior denso y áspero en perfecta combinación como el que poseen en el resto del cuerpo. Es por eso que por muy francesas que sean, nunca es conveniente practicarles un francés. Nuestros labios se verían desollados y seguramente tragaríamos tantos vellosidades ensortijadas que acabaríamos echando hasta la primera papilla.

Además, es indispensable dedicar los primeros meses de nuestra estancia a randevús y antretianes. Un randevú y un antretian, vienen a ser lo mismo: Es un acto social destinado a solucionar un problema en el que se encara a un funcionario con pocas ganas de trabajar y menos aún voluntad por ayudar. Normalmente sólo nos conduce hacia otro randevú u otro antretián.

A mí sin ir más lejos, me han hecho irme y volver porque no me permitieron consultar internet para ver la matrícula en mi universidad, por no conocer el código postal de la residencia en la que vivo (era imposible para ellos comprobarlo) y también porque la persona; que me atendía, tenía las puntas abiertas o no se sentía una con el universo. Las colas para cualquier gestión suelen durar unas cuatro o cinco horas y como todos se ven obligados a volver una y otra vez a los mismos lugares, es el sitio más indicado para forjar sólidas amistades con un enemigo común: la burocracia francesa, o como la llaman aquí, la administration française.

En cuanto a los medios de transporte son tan numerosos como caóticos. El principal es el metro. Una especie de gusano que atraviesa todas las entrañas de la ciudad, sin ningún aforo hasta el punto de que se pueden observar a sus usuarios despachurrados contra las ventanillas, con las tripas fueras y dando de vientre sin quitarse tan siquiera los pantalones a fin de aliviar levemente la presión que los constriñe. Se trata de un nido de borrachos hediondos que se ponen a increpar a cualquiera a la mínima de cambio, señoras mayores de escotes escandalosos con tetas operadas y jóvenes que no nos darían ni los buenos días. Sin embargo, por muy apretados que vayan, siempre se oye un sinfín de exquisemuases, pagdones y desolés. Desde que alguien lo dice el primero, todo el vagón repite las mismas fórmulas de cortesía tal que si de un efecto dominó se tratara.

¿Cuánto debemos pagar por esta vidorra aquí? Diez euros por un cuaderno de plástico y unas cuantas hojas perforadas, ocho euros setenta enviar dos páginas de fax a España por La poste (Que viene a ser como Correos en España, pero aún más lleno de incompetentes y con tarifas todavía más abusivas. Hay sitios más baratos donde enviar faxes, pero sólo nos entregarán el certificado de fax aunque realmente nadie haya recibido nada). Seguir enumerando constituiría una pérdida de tiempo.

En conclusión y por si aún estás considerando elegir París como su destino erasmus: si es usted un soplagaitas al que le gusta el arte, una maricona loca por ver lugares bonitos cual Belén hecho de algodón de azúcar y relleno de mierda, o un meapilas que está anhelante de aprender el nombre de miles de sitios exóticos para que todos lo envidien al hablar de su estancia en el extranjero: ¡no se lo piense más! ¡Véngase a París! Aquí lo esperamos todos. No me juzguen por malvivir en la capital de los imbéciles: sólo vine hasta aquí para recordar a una vieja puta cabaretera que ya murió hace años.

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10 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 05/10/2008 at 13:23

Categorías: Erasmus en París, Pequeños relatos, Personal   Tags: , , , , ,

Funcionarios de la Junta de Andalucía

Un funcionario, es en esencia un ser deleznable y digno de oprobio. Por regla general, pasaron unas oposiciones gracias a contar con algún contacto (enchufe, si no les agradan los eufemismos) o a haberse estudiado una pila de hojas que no necesitaban tan siquiera leer para desempeñar su trabajo.

Bastaría, que durante un día alguien les explicara cómo funciona el oficio y otros aspectos más importantes, como dónde está la cafetería o la forma de pasarse las tareas de unos a otros a fin de que el cliente, que les paga con sus impuestos, aburrido, desista de cualquier tipo de gestión administrativa excepto las que realmente le sean imprescindibles. Se trata de una displicencia tan flagrante como intolerable que exhiben con cada mal gesto y la parquedad de palabra de la que hacen gala al hallarse uno frente a ellos pidiendo cualquier tipo de explicación o pauta.

España ha recibido ya varias multas por parte de la Unión Europea, por no automatizar tareas corrientes telemáticamente, tales que solicitud de becas y toda aquella que requiera una firma (para eso está la firma electrónica). No aprovecharse de la informática es una manera de mantener el enorme cuerpo de parásitos que atiende con fastidio y pesar, sentados en una cómoda silla y que disfrutan de aire acondicionado. Los extras que reciben como móviles de última generación, material desechado (incluyendo ordenadores que no dejan de renovar año tras año y seguirían sirviendo perfectamente para efectuar cualquiera de sus cometidos), son un insulto al bolsillo del contribuidor.

Sin embargo, suelen estar amargados; al menos la inmensa mayoría. Quisieran haber tenido el coraje para tener un verdadero cometido que los satisficiera como personas humanas y así dejar de ver la jornada laboral como un lapso de tiempo en el que es de menester entretenerse para no morir de depresión.

No se puede esperar gran cosa de un país cuya inmensa mayoría de jóvenes universitarios, sueñan con un puesto en el funcionariado. Si existiera cultura empresarial, artística o el gusto por el riesgo; entonces tal vez, haría mucho que todo se realizaría sin tener que depender de estos vagos, se acabarían las colas y las consecuentes indignaciones y yo, no estaría escribiendo esto ni habría pasado toda la mañana pidiendo una partida de nacimiento plurilingüe y una tarjeta sanitaria europea, a causa de problemas con el correo electrónico.

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13 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 07/08/2008 at 17:55

Categorías: Personal, Sociedad, Texto explicativo   Tags: , , , , ,

Gusanos de seda

Fue mi padre quien me adiestró en la cría de gusanos de seda. Él los había tenido de niño, durante años y años, en cantidades tales, que se pasaba el día deshojando moreras y por la tarde, las esparcía los frutos de su trabajo sobre una legión de anélidos; como si fuera el dueño de una industria de seda.
Me encantó cuando alguien que no recuerdo, me regaló mi primera caja de zapatos, con gusanos de seda en el interior. Es una pena tener tan mala memoria, que no podamos recordar a quien alguna vez, nos descubrió alguna de nuestras pasiones.
Los transportaba con un mondadientes de las hojas viejas y agujereadas a las nuevas y frescas. Recolectaba la hoja de unos grandes árboles, tras un pabellón deportivo. Luego, daba de comer a mis gusanos y guardaba las restantes cara a cara, una contra la otra; todas ellas envueltas en una camisa raída. La mojaba, y ello me permitía conservarla en estado óptimo durante varios días.
Hay quien en los primeros días, les echa lechuga. Es un error, ya que no les sienta bien y su consumo continuado, los hace morir por enfermedad.

Era increíble cómo crecían mis gusanos, y qué poca mortalidad se producía entre ellos. El gusano de seda, muda dos veces la cabeza a lo largo de su desarollo; y es en esos dos momentos, su salud es más vulnerable. Pasan varias lunas, sin poder comer mientras el miembro capital se les va separando poco a poco del resto del cuerpo. Dejan de deglutir durante esos días; sólo durante esos días y nunca jamás a lo largo de su existir. El resto de las jornadas y del tiempo, comen sin parar. Si se hacen muy grandes, se puede ver un hilo verde desde su cabeza y que parece llegar hasta los órganos de excreción. Sus excrementos son negros con uno tono verdoso en función de su buena alimentación.

En su génesis aún son pequeños y negros como viruta de chocolate, a veces enredan hilitos de seda; la misma que producirán para envolverse en un capullo. Si no se los separa, pueden incluso llegar a morir, por no poder subir por ellos mismos a la superficie de la caja.

Pero sin duda, un gusano fuerte, vive para hacer el capullo, al igual que la mayoría de los humanos.
Los que no cuentan con las fuerzas pertinentes, se quedan fueroa, y empiezan a volverse crisálidas, amarillentas y cada vez más inmóviles. Si se los toca, sin la protección de su capullo, pueden morir o sufrir pérdidas de órganos en su posterior estado de mariposa blanca, de espectacular belleza, que tiene algo parecido a dos cejas bajo unos ojos negros compuestos por otros miles de ojos que la permiten ver a todo su alrededor.

Los más fuertes, que suelen ser mayoría cuando se ha atendido a sus necesidades adecuadamente; comienzan a tejer lo que parecería el boceto o si lo prefieren, estructura de su nueva prisón protectora, donde permanecerá inmóvil un número indefinido de semanas.

Al surgir de sus capullos como mariposas, ya no necesitan comer nada; ni siquiera poseen órganos digestivos. Viven unos días con la función de aparearse.
Su reproducción es sexual, por lo que hay mariposas macho y mariposas hembra. Mueven las alas avigorosamente, mientras el macho, introduce sus órganos genitales y éstos quedan enganchados durante largo tiempo, en los que no se pueden separar. No es de extrañar ver a otro macho intentando disolver una unión indisoluble. Un solo macho puede cubrir a varias hembras y sin embargo, la proporción de éstos es prácticamente la misma respecto a ellas.

Imagen extraída de la Wikipedia

Después de que se produzca la fecundación, el abdomen de la hembra empezará a engordar.
Pondrá sus huevos blanco amarillento, recubiertos por algún líquido glandular pegajoso que los permite adherirse a cualquier superficie. Poco después, mueren; tanto los machos como las hembras. Pasan poquísimo tiempo siendo mariposas, en relación con ese otro en el que se arrastran como orugas. Idénticamente a las personas.

En España, más o menos por el mes de marzo y con la entrada de la primavera; basta poner la caja unos segundos al sol y rociarla con agua lo más pulverizada posible. Deberemos habernos provisto de los brotes de hojas de morera más tiernas. El ciclo de la vida vuelve a comenzar.

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12 comentarios - ¿Qué te ha parecido?  Escrito por Misosofos - 30/07/2008 at 16:23

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