Sociedad

De cómo le supieron los tacos el día después de matar a un hombre, sin poderlo confesar.

 

  • Ese Compadre, siempre tan puntual, tanto que ni siquiera te tenemos que llamar.
  • Ya ves, mi buen, alguien tiene que ser atento contigo en la vida, si no, estaría muy gacha.
  • Encantado de verte, carnal, independientemente de tu chamba. ¿Tienes prisa? Si no, échate una chelita con nosotros.
  • Primero a lo que nos truje. Toma y daca, ping-pong, trueque.
  • No empieces, pinche Compadre, desde que te enseñé el juego ese del diccionario, dices cosas más raras. Toma.
  • Daca – completó, sin sonreír, raro en él. Una chelita si me la echo, pero luego me voy porque tengo que irme en la rila.

Vaso que es llenado y avispero de voces que se mezclan con el humo saturado. Compadre mira el vaso sin atinar a engancharse a una conversación. Asco súbito, masa de alimento que sube por su garganta y debe correr al baño cuya ubicación ya conoce. Corre: llega: se vacía. 

Abajo: 

  • Lánzate a ver qué tiene el Compadre, Rastas, es tu cuate. Read more…
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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 25/08/2010 at 01:18

Categories: Literatura, Pequeños relatos, Sociedad   Tags:

Simbiosis o el perro-gato-hombre, paseando

El agua escurre por el borde del techo plano,

Paredes grises, tabicón sin acabado

Son el trampolín de la llave olvidada y abierta.

La perra  mira el chorro,

Pelusa,

Llamo:

¿Y la gata?

Pelusa no responde,

acostumbrada a perder de vista a su vieja amiga,

elucubro,

no hay más que esa caricia de racionalidad para un cartesiano.

Los perros y los gatos no piensan como tú,

Me respondo.

El campo de futbol, detrás de la casa, rodeada de campos de pastos rosados

Se abre ante nosotros.

Gata salta de alegría,

Pelusa come hierba,

Vieja cura de chamanes caninos,

La montaña del fondo es testigo,

Repitió algo aprendido en el pasado de los perros.

Y yo que siempre pensé que eran más tontos.

¿Cuántas historias sobre hazañas de caninos conoces, Gata?

Gata no habla español, Read more…

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 13/08/2010 at 17:58

Categories: Literatura, Pequeños relatos, Sociedad   Tags:

Maradona, Juan Gabriel y demás ídolos borrachos

Después del mundial de futbol, me quedé pensando en Maradona. Este año viví con un argentino y comprendí lo que, en la práctica y cotidiana vida de un argentino promedio, es la gloria pasada. Me llamó la atención lo mortífero del ídolo. Un deportista que toca el cielo de lo más cercano a la guerra desde hace medio siglo, y regresó como el hijo pródigo que viene de las Cruzadas, habiendo conquistado la Tierra Santa.

Después, es decir, a los veintitantos, la fama y la fortuna fueron suyas: las bebió y las inhaló, asediado por la prensa, que se sirvió de él para mostrar la decadencia del héroe. Fue negocio, él se rehabilitó y siguió viviendo de su gloria pasada, engordó, mucho, y como premio por su vida de parranda, lo pusieron al frente del batallón que debía de enfrentarse a enemigos de distintos colores, como en cualquier juego de video, pero con mucho dinero de por medio.

Perdieron, pero Maradona ya tiene una iglesia y cuando se echan raíces en la religión, la posteridad está asegurada. ¿Que es un juego?, de acuerdo, ¿que la iglesia católica no lo prohibe? Me parece fenomenal, porque es gracioso, una foto de Maradona en lugar de una cruz o de su versión con un hombre colgando de ella, mejor, imposible. Yo diría que, entre broma y broma, la fe se asoma.

Es un ídolo maldito, una mezcla entre mártir, héroe, santo (o dios) y, claro director técnico del batallón albiceleste, con panza de haber visto muchos partidos y bebido cerveza durante todos ellos.

Y no sé por qué, pero eso me llevó  pensar en Juan Gabriel. Los mexicanos disfrutan señalando las diferencias que les parecen irracionales, se burlan. Pero, ¿qué pasa con Juan Gabriel? Veamos. Es un ídolo popular, canta el dolor de un pueblo, les da canciones que les recuerda la manera de sufrir que es la suya. El desamor, la muerte, el olvido: tragedia. Lo curioso es que ese ídolo, que tiene un papel similar al de Maradona (alcoholismo, prensa, decadencia pública -catarsis pública-, etc), sea homosexual, es decir, que es curioso que una sociedad homofóbica en la práctica, no rechace a un cantante como Juan Gabriel, sino que lo eleve al grado de orador en nombre de todos, y lo transmita de generación en generación. Me parece fenomenal, que una sociedad pueda falsear sus convicciones cotidianas. No sé si la homofobia habrá disminuido. Pero hay otros héroes populares, todos sufridores, como  Maradona, alcohólicos, sobre todo: José José, José Alfredo Jiménez. Algunos dirán que lo que importa no fue su gusto por la bebida, sino las canciones que dejaron. Sí, pero en las canciones también se refleja, el alcohol puebla las canciones, las tiñe de dolor sincero, pero que es pura borrachera.

Y las cantamos y las aprendemos, y alguna vez, nos enteramos de la historia de los ídolos, en la wikipedia, quizás, y entendemos lo que nuestros padres sabían: nos gustan los mártires, entre más sufran, mejor es la catarsis. Si es alcohólico, perfecto, a sacarle jugo porque las personas necesitan en qué entretenerse y, con el tiempo, en qué creer.

¿Cómo se transmiten esos héroes? Fácil, se maman:

-Hijo, vení, te voy a enseñar una jugada se llama “la mano de Dios”. Y el niño que obedece y comprende que es un contrato social que le va a servir toda la vida.

- Ya, pongan a Juanga, pero las que son pa’ bailar, mijo. Pon la que dice: “Querida”.

-Pero esa no es pa’ bailar, tía.

-Tú ponla y vete a jugar con tus primos y deja a los adultos beber en paz.

Pero no somos los únicos, están los mártires del rock, los presidentes, los actores. Los escritores ya no. Desde que se acabaron los héroes de guerra y las liberaciones (salvo las que están en curso, gestando nuevos héroes para llamar a las calles), necesitamos decadencia de otras fuentes. Nuestro ídolos son el reflejo de nuestro morbo, un morbo por ver qué pasaría si yo, habitante promedio y anónimo, tuviera fama y riqueza: pues haría como los ídolos, que para eso son en quienes se cree. Ese es nuestro reflejo, escritores, cantantes de verdad, músicos,  pintores, escultores, oradores, todos van siendo sustituídos por un futbolista y una cantante que no canta, pero baila, que se ha rehabilitado un par de veces, y que, para colmo, no aporta nada con su discurso – el nombre es lo de menos, cada país tiene su equivalente pop o lo importa de un país que tenga la misma lengua o en inglés, si no hay más remedio.

Por cierto, para cerrar el bicentenario de la Independencia, el gobierno Federal (ojo con la mayúscula), decidió invertir recursos públicos para traer al zócalo capitalino a dos estrellas, completamente gratis y para toda la familia: Lady Gaga y Shakira. El Norte del país está inundado por el desborde de una presa, pero eso puede esperar, porque en el centro, la capital, el viente porciento de los electores está malhumorado porque el sistema de drenaje está mal diseñado desde que el DF es tal, provocando embotellamientos, accidentes, etc. Hay que apaciguarlos, Panem et circenses para los centro, igualito a lo que vieron en la tele durante el mundial, las mismas mujeres de belleza ideal. Y pues, flotadores inflables para el Norte.

¿Cómo le estará yendo a Maradona? y ¿Maradona conocerá a Juanga? ¿Cantará sus canciones?

 Menudo Olimpo nos hemos montado para el siglo XXI.

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1 comment - What do you think?  Posted by pavelg - 24/07/2010 at 20:11

Categories: Política, Sociedad   Tags:

Borrarse

 

Borrarse, diluirse, saltar a un momento sin tiempo. ¿Qué hay detrás de ese deseo? Un olvido, como querer olvidarse de sí mismo, voltearse como una calceta, oreando las entrañas al aire. No hay método.

El estado de trance no sirve para estos fines porque es sobre todo una relación con el cuerpo, que se convierte en una cuerda y vibra hasta la última falange.

Borrarse es más complicado y tampoco hay droga que valga. Hay que desmontar el armazón del ser, con la atención de un niño y la finura de movimientos de un relojero, para esparcir los pedazos y ver qué hay dentro. No es para limpiar la carcasa y las junturas internas, sino para elucubrar una razón para que la vida que uno tiene, sea como es, y no de otra manera.

Borrarse es también dejar de comer o, más precisamente, perder el apetito y sentirse débil apenas; es poner el estómago en la palma de la mano y esperar que algo llegue con el viento para alimentarnos, cual heno, y que, al tocar una pared, la pepsina, si es que no se degrada con el aire, roa la superficie de yeso o concreto y nos permita, no sentirnos fuertes, sino apenas seguir deambulando.

Borrarse es fundir los recuerdos y las sensaciones, confundirlas, confundiéndonos a nosotros mismos: una nalgada propinada en el lugar de la madre, a la propia madre que luce, no como uno mismo, sino como otro niño que, a su vez, pertenece a otro universo temporal, aunque, ¿qué quiere decir esto si todo lo que fue ya está muerto?

Borrarse es mezclar los recuerdos, confundirlos, fundirlos, amasarlos, unirse a esa masa y cocerse en un horno hasta que la última ceniza sea llevada por el viento que dejará correr el panadero de un lugar que, quizás, se habrá visto de paso en algún viaje que no debía ser, pero fue.

Borrarse en mezclar las sensaciones, el amor por tal o cual persona que se creía al otro lado de la envergadura de nuestros brazos, que creían abrazar el amor; es ver actuar las palabras y gestos de alguien a quién se ama, puestos en la boca y cuerpo de alguien que se conoce poco, y descubrir que se ama también a esa persona, tal vez por lo que evoca de otra, pero ¿no es todo el amor una idealización narcisista?

Borrarse es borrar por dentro las barreras, romper los diques que dejaban correr el flujo de la moral, cerrar los ojos y ver cómo lo “verdadero” se desgaja, como el árbol más débil frente a un rayo de morales distintas y convincentes que no se conocían de cerca.

Borrarse es morder tu propia mano hasta que el hueso de la muñeca, más fuerte que la mandíbula, desencaje el maxilar.

Borrarse es deslizarse cuesta abajo por una ciudad cuya pendiente empedrada siempre nos ha gustado, es dejarse rodar hasta que llegue una jauría de perros a roer la carne que la pendiente no hubiera arrancado, y ver a las ratas masticar la parte del cerebro que ha quedado sobre una piedra gris, sin saber -porque ¿qué saben las ratas sino ser desagradables?- que estará comiendo la parte donde de encontraba un recuerdo placentero, así como una acción motriz que no se utilizó durante los años de burócrata o autómata.

Borrarse es olvidarse de sí mismo. Suena sencillo, pero no lo es. Borrarse es ceder a la entropía del mundo sin que sea importante.

Borrarse es fluir, sin dolor, con el río absurdo del mundo de los hombres, y no sufrir por la presencia de esa sinrazón, sino caminar a su lado,  al menos por un instante que sea eterno.

Borrarse es como morir, el orgasmo también, es como borrarse. Y si A=B y B=C, entonces, ya saben, se pueden hacer juegos de palabras. Morir es como el orgasmo de un borrador que se viene. El orgasmo es borrarse, sin morir, para que el orgasmeado-moribundo no se borradorice y se muera, sin morir, es decir, después del orgasmo y el borrador, es decir, del “borrarse”, el orgasmeador pasará con la muerte, pero no va a morir, porque la muerte viene por un orgasmo, para borrarse un poco de sus deberes, aunque aseguran -¿quienes lo aseguran?: no lo sé, supongo que los que harán reír a la muerte un día- que para la muerte, el orgasmo está en cada vida que borra, ese es su goce - cuentan. 

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 22/07/2010 at 00:21

Categories: Literatura, Pequeños relatos, Personal, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

Pirouette clocharde

Les usagers du métro avaient déjà diminué leur courant à Châtelet, Dino et Grili le savaient sans le dire, pile au moment où ils étaient rendus à l’avant dernière bière. Ils s ’entendaient parler maintenant car le vacarme se lave toujours avec l’avancée de la nuit.

  • Nous sommes des animaux – changea Dino de sujet de conversation, qui avait parlé jusqu’alors, et pendant une demi heure, sur les chiens que les mexicains mettent sur le toit des maisons.

  • Attends, Dino, tu vas trop vite! – protesta Grili, qui ne l’interrompait que rarement-, c’est sont les chiens qu’ils mettent sur le toit? ou c’sont les gens qui se comportent comme des chiens et qu’ils mettent au-dessus de la maison?

  • T’as rien compris, espèce de clodo malentendant – gronda Dino et rota ensuite, fort, comme s’il eut grandi dans un pays où cela eut été habituel et consenti.

  • Oui, oui, et toi t’es une princesse qui ne boit pas de bière de merde et ne dort pas sur un quai de métro. Vas-y, continue ou je pars vers l’aut’ quai. Read more…

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 01/06/2010 at 10:57

Categories: Literatura, Pequeños relatos, Sociedad   Tags:

Bourgeois et poorgeois

“Les pauvres vendent de la drogue pour s’acheter des Nike et les riches vendent des Nike pour s’acheter de la drogue”: Frédéric Beigbeder, 99 francs

Le cercle parfait de l’identification quoi!

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1 comment - What do you think?  Posted by pavelg - 04/05/2010 at 11:04

Categories: Sociedad   Tags:

Pedazos de domingo en lunes o la abolición del la semana de siete días

En el ambiente hay aire de lunes. Todos lo saben y por eso caminan con prisa unos días y otros no. Hoy es lunes y el sol se parece tanto al de ayer. Es de ese tipo de lentitudes de las cuales uno se percata por cambios mayores. He intentado ver el sol con unas gafas, para cercionarme si podía percibir la evidencia de su paso, constatarlo y medirlo. Pero creo que el límite de la vista, nos impide percibir ese tipo de lapsos. En el fondo siempre pensé que si hacía aquello, podría ver algo similar a las agujas del reloj, ese trozo de tiempo imaginario, marcado por un segundo. Pero el sol, no le pude seguir la pista, como si se arrastrara como una sanguijuela lisa y amarilla, naranja, y en algunos lugares, casi blanca.

El caso es que hoy hay un sol tan parecido al de ayer, que preferiría que incluyera también al domingo en su semejanza.

Ayer también estuvo nublado, con manchas de sol que coloraban por unos minutos el aire templado. Así que hoy es casi ayer, claro, quitando lo del lunes.

Ayer extendí el domingo hasta abarcar unas horas del lunes. Horas de lunes pero vividas como domingo. Es lo más que se puede hacer. Tomar un par de horas de un días, pegárselos a la existencia del límite que la convención social ha aceptado como verdadera, y listo. Se ha sustraído la esencia de algo que para entonces ya no existe. Pedazo de domingo en lunes por haber bebido una cerveza con unos amigos que vienen de paso.

Siete me parece un número feo, no me agrada esa repartición de la órbita de la Tierra. Dos días libres son, para los que tienen la suerte de contar con ese lujo, el veintiocho por ciento del total de una semana. Veintiocho por ciento, de días con un perfume, con un orden, y el resto, con otro. Siete es un número muy feo. Mejor sería de diez. Que la semana fuera de diez y cuatro fueran de tiempo libre. Cuarenta por ciento. Los romanos tenían mucho más, de hecho, preferían no trabajar. Cuatro días seguidos, serían casi unas vacaciones. El tiempo suficiente para sacudirse el aturdimiento, el de todos aquellos, que son la mayoría, que tienen empleos que les agotan la existencia. Pero cuatro días, permitiría inventarse algo. Si el enriquecimiento no fuera nuestra único objetivo social, y con ello, la explotación; si fuéramos un poco menos avaros, el bienestar estaría mejor repartido y seguirías existiendo clases sociales. Sólo un poco menos alejadas en sus polos y mucho más felices. Read more…

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1 comment - What do you think?  Posted by pavelg - 12/04/2010 at 12:52

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La fila de la oficina de migración o cagarse de frío por hacer un trámite

Era una mañana especialmente fría, pero no me di cuenta de ello hasta que ya estaba en aquella fila. No era la primera vez que me encontraba en ese mismo lugar. Aunque no podría decir que fuera la misma fila la que estaba haciendo, era otra, distinta de las demás. Las personas también. Así que estaba haciendo una nueva fila para hacer un trámite que tampoco era el mismo, pero que se parecía a otros ya vividos. El frío tampoco era el mismo y me pareció inadecuado. Hubiera querido reclamarle a alguien por aquel frío que no había tenido tiempo de prever. La lluvia tampoco había podido preverla, a pesar de la facilidad que ofrecen los satélites y el internet, porque salí de prisa.

Justo cuando iba llegando a la fila, pude percibir el paso agitado y nervioso de tres hombres que convergían hacia el mismo punto. La hilera que ya media treinta metros a las siete de la mañana,

La explanada al centro de un conjunto de edificios administrativos era digna de un arquitecto soviético que hubiera debido construir aquel kafkiano asentamiento.

El cielo no ayudaba a dar un poco de brillo a la estampa. Pero el cielo no es culpa de nadie, quizás apenas causa de algo, pero en todo caso, amoral.

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5 comments - What do you think?  Posted by pavelg - 03/04/2010 at 16:32

Categories: Literatura, Pequeños relatos, Sociedad   Tags: , , ,

Desflorar un himen

Desflorar un himen siempre es más fácil de lo que parece cuando uno no lo ha hecho nunca. No lo hemos de considerar nunca como sexo propiamente dicho, sino como la puesta a punto de una mujer para futuras relaciones. Habrá quienes digan que la primera vez puede ser sorprendente, que han podido vislumbrar fuegos artificiales, etc. Con casi total seguridad son hombres y estaban tan encantados con la idea de su primera relación, que todo les parecía bien. Pocas mujeres disfrutaron la primera vez. No he ido haciendo ningún sondeo, pero es una pregunta que  he planteado a muchas mujeres con las que tenía la suficiente confianza.

La primera vez que desvirgué a una mujer no lo hice con mi pene. Los dos estábamos borrachos y no teníamos preservativos. Por más que intenté penetrarla, ella cerraba sus piernas y me recordaba lo importante que era ponerse una goma. -No está lo suficientemente borracha- pensé. Empecé a penetrarla con los dedos en pos de que se calentara y se olvidara de la dichosa gomita, pero no dio resultado. Cuando le acaricié el clítoris con la palma de la mano emitía unos gruñiditos casi imperceptibles. A mí me parecía nerviosa, pero al notar que mi dedo se metía sin más preámbulo en su vagina, con seguridad experimentaba auténtico miedo. Gritó: -¡Para, soy virgen! Pero ya era tarde… Su virginidad se la había llevado mi dedo corazón. ¿Quién me iba a decir que era tan fácil?

La siguiente vez la penetración era sencillamente imposible. Adoptaba posturas que la  dificultaban hasta extremos insospechados o me decía que iba muy deprisa. Dos horas, no juzgaba que fuera tanta velocidad. Al final lo conseguí y se puso a llorar a lágrima viva. Me suplicó que la sacara… Lo hizo esa vez y muchas sucesivas. Una gotita de sangre quedó en las sábanas de un hotel y yo cada vez comprendía menos a los árabes, que anhelaban paraísos de vírgenes. Las sucesivas continuaba diciendo que le dolía. No sé si hicieron falta veinte o treinta, para que dejara de quejarse. Era insufrible.

La tercera y última ocasión fue menos insufrible. No lloró y tampoco decía nada de que le doliese, no creía que estuviera disfrutando. Después de tres o cuatro actos sexuales más con interludios demasiado dilatados, la oía pedir que siguiera en lugar de que parara. Al cabo de una semana me preguntó -¿No te gusta ser el primero que ha usado mi chochito?-

-Bueno-, dije yo. -No me importaría que la fase de entrenamiento la hubieras hecho con otro, pero desde luego me ha gustado.

-Tu polla en cambio la habrás usado con más mujeres. ¿Con muchas?-

-Una milésima parte de las que me hubiera gustado.

-¿Y sabes cuántas?- continuó.

-No. Prefiero no valorar la cantidad. Si no acabaría yéndome con tías que no me gustan- francamente estaba harto de preguntas.

-¿Puedes enseñármela? Es la primera que veo una.-

-Mírala.

-¿Es grande, pequeña o normal?

-Tiene la mitad del tamaño que me gustaría. Pero eso también le pasa a muchos hombres, o al menos eso he entendido a raíz de sus comportamientos.

Después un hombre llega a cierta edad en la que ya no es recomendable ir por ahí rompiendo hímenes. Y es cierto que muchas cosas dan pena, como envejecer o ver morir primero a tus abuelos y después a tus padres. Sea como sea, un himen no forma parte de ese grupo de cosas y bajo ningún concepto, debe ser considerado como un regalo. El hacerlo así lleva a pensamientos malsanos y desviados que dañan la salud mental. Una verdadera bazofia de la que se nutren religiones y en general los fanáticos.

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 17/02/2010 at 19:23

Categories: Misosofía, Pequeños relatos, Sociedad   Tags:

Si has llegado hasta aquí, probablemente Dios no existe

Bien, una vez que estás aquí, habrás leído la frase que acuño como lema y notado la bandera bajo la que me sitúo.
Hasta hace poco tenía la certeza de que Dios no existía, pero dado que las visitas de esta página han bajado al diez por ciento, supongo que Dios ya me está enviando sus plagas. ¿Querrá acabar después conmigo?

Por si acaso, prometo que si de aquí a tres meses las visitas aumentan a su antigua cifra, le pondré una vela a nuestro señor Jesucristo, que compraré previamente en la primera tienda de chinos que vea y que posteriormente iré a colocar en el primer altar o en la primera habitación presidada por figura religiosa cristiana. Ni que decir tiene (y espero que Dios entienda que no lo amenazo, sino que sólo lo coacciono un poco) también quitaré la frase de la cabecera.
Lo que me motiva tanto para escribir esto, es ante todo el miedo al altísimo y también en un plano secundario, que pagar por escribir es muy triste.

Si de aquí a tres meses y un día, no he obtenido los resultados esperados, este año participaré en el ramadán y oraré cinco veces al día mirando a un McDonalds en el que no sirvan hamburguesas de cerdo. Espero que Mahoma y Alá entiendan que como no estoy debidamente instruido en la fe musulmana y no sé leer el corán en versión original, no empiece haciéndolo bien todo. Cuando vivía en París conocí a un moro llamado Bassem Trikki que me enseñó algunas cosas chulas del islam, así que tengo que darle una oportunidad. Por poner un ejemplo, me dijo que las mujer que se casara conmigo había de ser virgen; la razón era que en el caso de que no supiera hacer una práctica correcta de las artes amatorias, al menos la agraciada se quedaba sin un punto de referencia. Por otro lado también es cierto que eso de ayunar unos días, aumenta la potencia sexual y que volverme musulmán converso, me abriría un nuevo mercado de mujeres serviciales. Para no seguir apartándonos del objetivo que nos ocupa, baste añadir que yo por mi bitácora hago lo que sea.

A Mahoma le otorgaré seis meses, de los cuales serán de prácticas los tres primeros. Si tampoco me ha solucionado el problema de marras o no ha obrado un milagro (¿habrá de eso en el islam? Había oído algo de que no) como subirme el pagerank a 6, le daré una oportunidad al budismo. De ese sé aún menos. Quizás sea porque en el Collège Néerlandais no había amables señores con una peca en mitad de la frente, ataviados con joviales túnicas naranja mandarina y vertiéndose leche todo el día por lo alto. Pero en cualquier caso prometo a San Buda que beberé sólo leche de cabra o por si las moscas de soja. Y también me iré a construir farmacias a la India; o aprenderé hindi, o veré una película de Indiana Jones. ¿Alguien que me indique una guía de inicio rápida para que no tenga que estudiar mucho?

A Buda le daré nueve meses y espero encontrar alguna otra fuente alternativa de calcio. Quizá si empiezo a comer vaca, sea lo más parecido a beber leche; pues similar a devorar el producto, será engullir a la fuente productora. A los nueve meses y un día me volveré judío. Incluso donaré algo de mi bolsillo a una mezquita y me pondré un sombrerito tapándome la coronilla, que seguramente inventó alguien que tenía problemas de calvicie y así me voy cuidando ya para el futuro. Además leeré torás de esas con sus dos rollos de papel higiénico, estudiaré hebreo y le construiré un becerro de oro a Abrahán, que recuerdo que me contaron que le gustaba en una misa.

Por último, si ninguna de las opciones anteriores da resultado al cabo de un año más… Supongo que no me quedará otra que ponerme una vela al arcángel Google. Prometeré serle fiel siempre. Me encanta su Gmail y prometo instalarme el Google Desktop el día que no me ralentice el cacharro. Y hasta seguiré una lista de mandamientos: Jamás me haré clic en mis propios anuncios Adsense, no realizaré búsquedas en otros motores de la competencia y cuando se me rompa el HTC Magic me compraré otro teléfono móvil que traiga el sistema operativo Android. Además Google Chrome es lo máximo e incluso podríamos declarar vigilia permanente sobre la ya mastodóntica y ralentizada por mil extensiones Morcilla Firefox.
Instalarme Google Picassa me iría muy bien para recordar quién soy y de dónde vengo, al tener organizadas fantásticamente las fotos. Leería todos los días algo que encontrara en Libros Google y hasta me abriría una cuenta en Adworks. Hace mucho que vengo utilizando el sistema de Análisis de Tráfico Web de Google y de vez en cuando, hasta uso el Calendario de Google y el GTalk. Casi todos los días uso el Youtube y alguna vez he pensado en meterme a monje y ver algo en Google Videos, pero lo he descartado porque no me va el celibato. Pensándolo bien, con Google llevo teniendo relación desde hace mucho tiempo. Para más INRI, es el que ha dejado de mandarme gente.

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5 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 14/12/2009 at 16:48

Categories: Misosofía, Pequeños relatos, Política, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

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