Texto explicativo

Borrarse

 

Borrarse, diluirse, saltar a un momento sin tiempo. ¿Qué hay detrás de ese deseo? Un olvido, como querer olvidarse de sí mismo, voltearse como una calceta, oreando las entrañas al aire. No hay método.

El estado de trance no sirve para estos fines porque es sobre todo una relación con el cuerpo, que se convierte en una cuerda y vibra hasta la última falange.

Borrarse es más complicado y tampoco hay droga que valga. Hay que desmontar el armazón del ser, con la atención de un niño y la finura de movimientos de un relojero, para esparcir los pedazos y ver qué hay dentro. No es para limpiar la carcasa y las junturas internas, sino para elucubrar una razón para que la vida que uno tiene, sea como es, y no de otra manera.

Borrarse es también dejar de comer o, más precisamente, perder el apetito y sentirse débil apenas; es poner el estómago en la palma de la mano y esperar que algo llegue con el viento para alimentarnos, cual heno, y que, al tocar una pared, la pepsina, si es que no se degrada con el aire, roa la superficie de yeso o concreto y nos permita, no sentirnos fuertes, sino apenas seguir deambulando.

Borrarse es fundir los recuerdos y las sensaciones, confundirlas, confundiéndonos a nosotros mismos: una nalgada propinada en el lugar de la madre, a la propia madre que luce, no como uno mismo, sino como otro niño que, a su vez, pertenece a otro universo temporal, aunque, ¿qué quiere decir esto si todo lo que fue ya está muerto?

Borrarse es mezclar los recuerdos, confundirlos, fundirlos, amasarlos, unirse a esa masa y cocerse en un horno hasta que la última ceniza sea llevada por el viento que dejará correr el panadero de un lugar que, quizás, se habrá visto de paso en algún viaje que no debía ser, pero fue.

Borrarse en mezclar las sensaciones, el amor por tal o cual persona que se creía al otro lado de la envergadura de nuestros brazos, que creían abrazar el amor; es ver actuar las palabras y gestos de alguien a quién se ama, puestos en la boca y cuerpo de alguien que se conoce poco, y descubrir que se ama también a esa persona, tal vez por lo que evoca de otra, pero ¿no es todo el amor una idealización narcisista?

Borrarse es borrar por dentro las barreras, romper los diques que dejaban correr el flujo de la moral, cerrar los ojos y ver cómo lo “verdadero” se desgaja, como el árbol más débil frente a un rayo de morales distintas y convincentes que no se conocían de cerca.

Borrarse es morder tu propia mano hasta que el hueso de la muñeca, más fuerte que la mandíbula, desencaje el maxilar.

Borrarse es deslizarse cuesta abajo por una ciudad cuya pendiente empedrada siempre nos ha gustado, es dejarse rodar hasta que llegue una jauría de perros a roer la carne que la pendiente no hubiera arrancado, y ver a las ratas masticar la parte del cerebro que ha quedado sobre una piedra gris, sin saber -porque ¿qué saben las ratas sino ser desagradables?- que estará comiendo la parte donde de encontraba un recuerdo placentero, así como una acción motriz que no se utilizó durante los años de burócrata o autómata.

Borrarse es olvidarse de sí mismo. Suena sencillo, pero no lo es. Borrarse es ceder a la entropía del mundo sin que sea importante.

Borrarse es fluir, sin dolor, con el río absurdo del mundo de los hombres, y no sufrir por la presencia de esa sinrazón, sino caminar a su lado,  al menos por un instante que sea eterno.

Borrarse es como morir, el orgasmo también, es como borrarse. Y si A=B y B=C, entonces, ya saben, se pueden hacer juegos de palabras. Morir es como el orgasmo de un borrador que se viene. El orgasmo es borrarse, sin morir, para que el orgasmeado-moribundo no se borradorice y se muera, sin morir, es decir, después del orgasmo y el borrador, es decir, del “borrarse”, el orgasmeador pasará con la muerte, pero no va a morir, porque la muerte viene por un orgasmo, para borrarse un poco de sus deberes, aunque aseguran -¿quienes lo aseguran?: no lo sé, supongo que los que harán reír a la muerte un día- que para la muerte, el orgasmo está en cada vida que borra, ese es su goce - cuentan. 

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 22/07/2010 at 00:21

Categories: Literatura, Pequeños relatos, Personal, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

Si has llegado hasta aquí, probablemente Dios no existe

Bien, una vez que estás aquí, habrás leído la frase que acuño como lema y notado la bandera bajo la que me sitúo.
Hasta hace poco tenía la certeza de que Dios no existía, pero dado que las visitas de esta página han bajado al diez por ciento, supongo que Dios ya me está enviando sus plagas. ¿Querrá acabar después conmigo?

Por si acaso, prometo que si de aquí a tres meses las visitas aumentan a su antigua cifra, le pondré una vela a nuestro señor Jesucristo, que compraré previamente en la primera tienda de chinos que vea y que posteriormente iré a colocar en el primer altar o en la primera habitación presidada por figura religiosa cristiana. Ni que decir tiene (y espero que Dios entienda que no lo amenazo, sino que sólo lo coacciono un poco) también quitaré la frase de la cabecera.
Lo que me motiva tanto para escribir esto, es ante todo el miedo al altísimo y también en un plano secundario, que pagar por escribir es muy triste.

Si de aquí a tres meses y un día, no he obtenido los resultados esperados, este año participaré en el ramadán y oraré cinco veces al día mirando a un McDonalds en el que no sirvan hamburguesas de cerdo. Espero que Mahoma y Alá entiendan que como no estoy debidamente instruido en la fe musulmana y no sé leer el corán en versión original, no empiece haciéndolo bien todo. Cuando vivía en París conocí a un moro llamado Bassem Trikki que me enseñó algunas cosas chulas del islam, así que tengo que darle una oportunidad. Por poner un ejemplo, me dijo que las mujer que se casara conmigo había de ser virgen; la razón era que en el caso de que no supiera hacer una práctica correcta de las artes amatorias, al menos la agraciada se quedaba sin un punto de referencia. Por otro lado también es cierto que eso de ayunar unos días, aumenta la potencia sexual y que volverme musulmán converso, me abriría un nuevo mercado de mujeres serviciales. Para no seguir apartándonos del objetivo que nos ocupa, baste añadir que yo por mi bitácora hago lo que sea.

A Mahoma le otorgaré seis meses, de los cuales serán de prácticas los tres primeros. Si tampoco me ha solucionado el problema de marras o no ha obrado un milagro (¿habrá de eso en el islam? Había oído algo de que no) como subirme el pagerank a 6, le daré una oportunidad al budismo. De ese sé aún menos. Quizás sea porque en el Collège Néerlandais no había amables señores con una peca en mitad de la frente, ataviados con joviales túnicas naranja mandarina y vertiéndose leche todo el día por lo alto. Pero en cualquier caso prometo a San Buda que beberé sólo leche de cabra o por si las moscas de soja. Y también me iré a construir farmacias a la India; o aprenderé hindi, o veré una película de Indiana Jones. ¿Alguien que me indique una guía de inicio rápida para que no tenga que estudiar mucho?

A Buda le daré nueve meses y espero encontrar alguna otra fuente alternativa de calcio. Quizá si empiezo a comer vaca, sea lo más parecido a beber leche; pues similar a devorar el producto, será engullir a la fuente productora. A los nueve meses y un día me volveré judío. Incluso donaré algo de mi bolsillo a una mezquita y me pondré un sombrerito tapándome la coronilla, que seguramente inventó alguien que tenía problemas de calvicie y así me voy cuidando ya para el futuro. Además leeré torás de esas con sus dos rollos de papel higiénico, estudiaré hebreo y le construiré un becerro de oro a Abrahán, que recuerdo que me contaron que le gustaba en una misa.

Por último, si ninguna de las opciones anteriores da resultado al cabo de un año más… Supongo que no me quedará otra que ponerme una vela al arcángel Google. Prometeré serle fiel siempre. Me encanta su Gmail y prometo instalarme el Google Desktop el día que no me ralentice el cacharro. Y hasta seguiré una lista de mandamientos: Jamás me haré clic en mis propios anuncios Adsense, no realizaré búsquedas en otros motores de la competencia y cuando se me rompa el HTC Magic me compraré otro teléfono móvil que traiga el sistema operativo Android. Además Google Chrome es lo máximo e incluso podríamos declarar vigilia permanente sobre la ya mastodóntica y ralentizada por mil extensiones Morcilla Firefox.
Instalarme Google Picassa me iría muy bien para recordar quién soy y de dónde vengo, al tener organizadas fantásticamente las fotos. Leería todos los días algo que encontrara en Libros Google y hasta me abriría una cuenta en Adworks. Hace mucho que vengo utilizando el sistema de Análisis de Tráfico Web de Google y de vez en cuando, hasta uso el Calendario de Google y el GTalk. Casi todos los días uso el Youtube y alguna vez he pensado en meterme a monje y ver algo en Google Videos, pero lo he descartado porque no me va el celibato. Pensándolo bien, con Google llevo teniendo relación desde hace mucho tiempo. Para más INRI, es el que ha dejado de mandarme gente.

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5 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 14/12/2009 at 16:48

Categories: Misosofía, Pequeños relatos, Política, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

Sandía sin semillas

Entre estación y estación del metro, vi uno de tantos anuncios que prometen felicidad sin límites, o bien, que promocionan algún evento al cual se debe sin duda asistir. Sin embargo, como es el caso de muchos de estos desplegados de papel, algunos gozan de mayor presupuesto que otros, tanto para su diseño, como para la calidad de sus colores e ingenio de las campañas. Me detuve entonces frente a un gran camaleón que ostentaba, pantagruélico, una gama de colores entre el amarillo, el azul y el rojo.

Me miró, o al menos esa sensación tuve, y me aprestaba a preguntarle “¿qué vendes?”, cuando uno de sus ojos independientes me dirigió hacia tres círculos de borde verdoso con centros amarillo y rojo, y que se encontraban a un costado de él. Volví a mirar al camaleón, y él, pensando quizás que debía ser tonto, hizo saltar un poco su otro ojo para dirigirme hacia las tres o cuatro palabras que figuraban en el cartel además de los círculos antes mencionados. Read more…

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5 comments - What do you think?  Posted by pavelg - 01/07/2009 at 14:16

Categories: Científico, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

Formas de llegar tarde estando en el lugar de la cita I: Por confiar en los demás

Lucía se comía las uñas cada vez que estaba nerviosa y, parada frente al edificio donde debía pasar una entrevista de empleo, era una de esas ocasiones. Cotejó tres veces el número del edificio con el que tenía anotado en su agenda: coincidía, y sus uñas comenzaban a caer al suelo en una pequeña lluvia de pedazos.

A pesar de la certeza de que aquel inmueble era un edificio de oficinas, como lo demostraba la persona del mostrador un poco más allá del umbral de la puerta, el guardia vestido de negro, vigilando a las personas, y la puerta automática que le faltaba cruzar, ella tenía la sensación de haberse equivocado. Ninguna palabra que colgase sobre las paredes de mosaico brillante, le indicaba que la empresa que buscaba se encontrara ahí, aunque Google maps le hubiese informado lo contrario en su búsqueda por internet la noche anterior. Read more…

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 20/06/2009 at 15:02

Categories: General, Pequeños relatos, Texto explicativo   Tags:

Formas de llegar tarde levantándose temprano IV: Por una paloma muerta

Eran las ocho y diez de la mañana, el aire comenzaba a hacer bailar las bolsas ambulantes que los transeúntes habían dejado caer al regresar del mercado. Las personas avanzaban frenéticas como si fuesen atletas, que al sentir la cercanía de la entrada del metro, acelerasen el paso tratando de ganar unos segundos al cronómetro. El pequeño carro del ayuntamiento pasaba ya recogiendo los primeros cadáveres de basura del suelo y Gustavo los miraba, hundido en el ritmo de una canción de hip-hop que se materializaba en los audífonos de su reproductor de MP3. No podía evitar mover ligeramente la pierna mientras la voz del grupo Nick Ta Mère lo llenaba de energía suburbana con bases de sintetizador. Read more…

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - 19/06/2009 at 13:26

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Formas de llegar tarde levantándose temprano II: Por un acostón con un desconocido

 

Marta cerró la puerta de Ulises y se sintió tranquila. No era la primera vez que despertaba al lado de algún chico desconocido, pero seguía sintiendo algo de vergüenza al despertarse en el espacio de alguien más. Quizás ella hubiese deseado que él saliese rápidamente, si la cama hubiese sido la suya. Por eso decidió partir temprano; por eso y porque quería cambiar de ropa. Siempre había pensado que los demás pensarían que se había acostado con alguien por el solo hecho de no cambiar de atuendo. Porque ella piensaba eso de los demás.  Sobre todo en un lugar donde las oficinas pululaban de hombres ataviados aún al estilo inglés; donde la vestimenta era parte del trabajo.
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3 comments - What do you think?  Posted by pavelg - 12/06/2009 at 17:48

Categories: Pequeños relatos, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

Formas de llegar tarde levantándose temprano I: Por las llaves

 

Con un movimiento ciego, Joel apagó el despertador de su celular que había dejado escuchar dos alarmas ya. Sabía lo que se hacía en esos casos, así que se levantó con dificultad y tomó una ducha, habiendo antes puesto a calentar el agua para el café. Se vistió mientras echaba un vistazo al reloj del portátil. Los pasos estaban aprendidos: En caso de tercer alarma, se debe sacrificar el pan tostado, repetía una voz gruesa en su cabeza, se puso los zapatos, lustrados antes de dormir, mientras miraba el capítulo de alguna serie en internet y que había dejado a medias la noche anterior. Estaba listo, sólo le faltaba preparar el café, ponerlo en el termo y salir. Read more…

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Be the first to comment - What do you think?  Posted by pavelg - at 16:40

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Reencarnación

« Era duro pensar en el momento en el que el martillo

golpeara los clavos sobre la madera verde

y crujiera el ataúd bajo la esperanza segura de volver a ser árbol. »

Gabriel García Márquez

Ahora que está en el pueblo donde creció, para ver a su padre convaleciente, los lugares le parecen lejanamente propios, y pensó, como cada vez que regresaba, que casi los había olvidado. A pesar de que había pasado una buena parte de su infancia en aquel lugar golpeado sin clemencia por un sol que partía la tierra, los paisajes se le habían caído de los ojos con el ajetreo del periférico en hora pico de la capital.

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1 comment - What do you think?  Posted by pavelg - 05/06/2009 at 18:08

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¡Soy el rey!, Facebook me conoce

Todos aquellos que aún no han entrado en la nueva comunicación pública de redes como Facebook, no saben el costo social que esta negligencia acarreará a sus vidas. No sólo no serán conocidos por sus amigos, sino que además no podrán saber nada de ellos -aquello que ellos querían ocultar y que usted siempre quiso saber.
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1 comment - What do you think?  Posted by pavelg - 03/06/2009 at 18:52

Categories: Informática, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

El oro que robaron los españoles

Cada vez que conozco a algún latinoamericano, no importa su sexo, edad, ocupación social o si es zurdo, diestro o ambidiestro; me acaba insinuando, comentando algo al respecto o preguntando abiertamente: “¿Dónde está el oro que se robaron ustedes los españoles?

La verdad, es que nunca he sabido muy bien cómo contestar ante tamaña afirmación. Ya he registrado los cajones de mi cuarto, bajo mi cama y hasta he vaciado centenares de botellas de vino, no fuera a ser que el oro estuviera en el fondo. En lo que a mí concierne, justo es subrayarlo, puedo jurar sobre la tumba de mis antepasados, que no vi ni una sola pepita del caro metal.

Por lo tanto, para responder a sus acusaciones, de ahora en adelante, seré yo el que les formule una pregunta: ¿Dónde está el encendedor que se robaron ustedes los latinoamericanos?
Seguramente ellos se defenderán diciéndome: ¿Cuál encendedor? ¿Qué latinoamericanos?
Entonces, les contestaré: Pavel, que era un mexicano buena onda pero algo culero, me lo robó. En vista de lo cual, os hago culpables a todos. Tengo más motivos que vosotros para inculparos, puesto que Pavel es un contemporáneo vuestro y en cambio, las riquezas que los españoles de hace cinco siglos pudieran arrebataros, no fueron sustraídas por mí, ni por mi padre, ni por mi abuelo, ni por mi bisabuelo… Sino por alguien que tal vez, ni siquiera esté en mi árbol genealógico.

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5 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - 16/05/2009 at 18:38

Categories: Erasmus en París, Pequeños relatos, Sociedad, Texto explicativo   Tags:

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