Comprar una webcam

En casa nunca había refrescos y sólo de vez en cuando, alguien se acordaba de meter una cubitera en el congelador. En esas ocasiones cogía todos los cubitos de hielo y los ponía en un gran vaso. Lo colocaba sobre la mesa al lado del monitor y me conectaba a Internet.

No siempre era tan fácil. El módem hacía un ruido estridente y los segundos hasta que la conexión se establecía y aparecía el icono en la bandeja del sistema, se hacían Interminables. A veces la conexión tardaba más en efectuarse o ocurría un error que no permitía que se estableciera.

Ya estaba conectado así que respiré aliviado. Era todo el entretenimiento que me quedaba, sin que llegara a ser gran cosa. En aquella época en la que no existían las redes sociales y tampoco se usaba demasiado la mensajería privada teníamos el IRC. Había varios canales locales en los que conocía algunos usuarios en persona, pero pasaba la mayoría del tiempo intentando hablar con desconocidas. A veces incluso hombres haciéndose pasar por chicas o robots que publicitaban páginas web pornográficas.

<Bob18> Hola.

<Lilia16-> ola

<Bob18> ¿Qué tal estás?

<Lilia16-> bien

<Bob18> ¿De dónde eres?

<Lilia16-> de mlg capi y tu?

<Bob18> De Granada. ¿Cómo te llamas en realidad?

… Lilia16- has left chat.

El listado de canales parecía desesperanzador. En ninguno de ellos encontraría lo que iba buscando. Uno tenía el nombre de un programa de videoconferencia: el canal #netmeeting. Entré y volví a apagar el ordenador. Internet no me iba a dar lo que andaba buscando. Tal vez ni siquiera había de eso en Internet. De todas formas tomé buena nota del canal. Una cámara web… Igual podría ser divertido…

 

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