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	<title>Misobitácora</title>
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	<description>Las historias que nunca quiso leer y que por mala fortuna ahora encuentra</description>
	<pubDate>Sun, 11 May 2008 18:34:19 +0000</pubDate>
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		<title>Lo que acontece</title>
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		<pubDate>Sun, 11 May 2008 00:27:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[

Se ha acostado el último bohemio
Ya no cantan borrachos en la calle
Ni duermen en los portales
Y sigue con un insomnio
Que acompaña durante la noche
Cual puta enamorada
Se resiste al abandono y
Escupe en las monedas
Atraviesan con virulencia
Rayos de sol la persiana,
Suena la alarma ridícula
Que habría de despertar
Luz prendida, cuatro de la tarde
Esfuerzo de bajar por primera cerveza
La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
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<p>Se ha acostado el último bohemio<br />
Ya no cantan borrachos en la calle<br />
Ni duermen en los portales<br />
Y sigue con un insomnio<br />
Que acompaña durante la noche<br />
Cual puta enamorada<br />
Se resiste al abandono y<br />
Escupe en las monedas</p>
<p>Atraviesan con virulencia<br />
Rayos de sol la persiana,<br />
Suena la alarma ridícula<br />
Que habría de despertar</p>
<p>Luz prendida, cuatro de la tarde<br />
Esfuerzo de bajar por primera cerveza<br />
La noche poco después comienza<br />
Boina, gafas, pipa, surrealismo<br />
Bienvenida a un nuevo ciclo<br />
Libro, piano, Janis Joplin<br />
Hoy es víspera de resaca</p>

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		<item>
		<title>Algo de estadística e historia sobre esta bitácora</title>
		<link>http://misosofos.com/05/2008/algo-de-estadistica-e-historia-sobre-esta-bitacora/</link>
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		<pubDate>Fri, 09 May 2008 23:54:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Personal]]></category>

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		<description><![CDATA[

Gracias a Google Analytics, potente sistema de estadística de la mano de google; compruebo que esta página tiene un 85,84% de porcentaje de rebote. Eso quiere decir en términos más llanos, que la gente que llega a esta humilde página a través de Google, viene buscando otra cosa y por lo tanto, se va al [...]]]></description>
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<p>Gracias a <a href="http://www.google.com/analytics" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.google.com');">Google Analytics</a>, potente sistema de estadística de la mano de google; compruebo que esta página tiene un 85,84% de <i>porcentaje de rebote</i>. Eso quiere decir en términos más llanos, que la gente que llega a esta humilde página a través de <a href="http://www.google.com" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.google.com');">Google</a>, viene buscando otra cosa y por lo tanto, se va al poco de entrar.</p>
<p>Sé que la actividad que llevo a cabo, es difícil de encasillar. En tanto que a los que les guste la literatura, no les parecerá seguramente literaria; y que aquellos que la detesten, la juzgarán demasiado.<br />
Así pues, este es el resultado. Los comentaristas habituales no son más de treinta y a casi cuatro años de la creación de la Misobitácora, lo considero personalmente como un fracaso.</p>
<p>Cierto es que, modestia aparte, albergaba ciertas expectativas (bastante realistas, creo) a propósito del número de visitas, que debiera ser no sólo mayor sino de <b>más calidad</b> en el aspecto de gente que acuda asiduamente porque realmente esté <b>interesada en lo que escribo</b>.</p>
<p>Pero por lo visto, no interesa; la prueba está que en todo este tiempo, la mayor cantidad de usuarios que repetían la experiencia de poner la dirección de misosofos.com en sus respectivos navegadores varias veces en un lapso corto, se ha debido a grescas que se han montado con los números de móviles publicados para escarnio público, comentarios que relataban violaciones y en general, comentaristas enzarzados en combates de calumnias hechos públicos.</p>
<p>Por lo tanto, y para terminar; <b>quisiera dejar claro que no estoy afirmando que vaya a dejar de escribir</b>; acotación que hago, dado que en varias ocasiones no ha faltado entre los escasos tertulianos habituales, quien creyese que definitivamente iba abandonar. Se trata de la única vez en mi vida en que <b>estoy siendo constante en algo, y solamente por eso, ya merecería la pena continuar</b>.<br />
Justamente al contrario, y ahora que sé de buena tinta, que algo tan impopular, merece todo mi esfuerzo y dedicación, acabo de prolongar el contrato del dominio misosofos.com durante otros <b>nueve años</b>.<br />
En efecto, y por si alguien lee esto y no es lo suficientemente agudo -de ser así, seguramente se ocuparía de otras lecturas más acertadas-, les confirmo a todos, señores, que tienen Misobitácora para rato.</p>

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		<title>Don&#8217;t you ever to calle Elvira&#8230; (La Tertulia)</title>
		<link>http://misosofos.com/05/2008/dont-you-ever-to-calle-elvira/</link>
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		<pubDate>Fri, 09 May 2008 21:59:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Granada]]></category>

		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[


Don&#8217;t you ever go to Calle Elvira, te venden porros de cartón.
Genial éxito del cantautor Bruno, en La Tertulia (Granada).
La letra no tiene desperdicio.
Por supuesto, es una moraleja con un claro destinatario: Los numerosos guiris que son estafados cuando pillan porros en Calle Elvira. ¡Nunca vayáis allí!
         [...]]]></description>
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<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/75nU4dzV3e4&#038;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/75nU4dzV3e4&#038;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>
<p>Don&#8217;t you ever go to Calle Elvira, te venden porros de cartón.<br />
Genial éxito del cantautor Bruno, en <a href="http://www.tertuliagranada.com/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.tertuliagranada.com');">La Tertulia</a> (Granada).<br />
La letra no tiene desperdicio.</p>
<p>Por supuesto, es una moraleja con un claro destinatario: Los numerosos guiris que son estafados cuando pillan porros en Calle Elvira. ¡Nunca vayáis allí!</p>
<p>                <iframe width="300" height="300" frameborder="0" scrolling="no" marginheight="0" marginwidth="0" src="http://maps.google.es/maps?f=q&amp;hl=es&amp;geocode=&amp;q=Calle+Pintor+L%C3%B3pez+Mezquita+3,+18002+Granada&amp;sll=40.396764,-3.713379&amp;sspn=10.437875,24.082031&amp;ie=UTF8&amp;ll=37.185963,-3.603001&amp;spn=0.005334,0.011759&amp;t=h&amp;z=14&amp;om=1&amp;output=embed&amp;s=AARTsJoDQ0DOe7fr_fVJSNsotjZfYw_gRA"></iframe><br /><small><br  /><a href="http://maps.google.es/maps?f=q&amp;hl=es&amp;geocode=&amp;q=Calle+Pintor+L%C3%B3pez+Mezquita+3,+18002+Granada&amp;sll=40.396764,-3.713379&amp;sspn=10.437875,24.082031&amp;ie=UTF8&amp;ll=37.185963,-3.603001&amp;spn=0.005334,0.011759&amp;t=h&amp;z=14&amp;om=1&amp;source=embed" style="color:#000;text-align:left; font: normal 11px georgia;" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/maps.google.es');">Ver mapa más grande</a></small></p>

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		<title>Perico y Scottex - Capítulo IX Marichu</title>
		<link>http://misosofos.com/05/2008/perico-y-scottex-capitulo-ix-marichu/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 May 2008 18:09:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[

Una yonqui en toda regla. Si los yonquis siguieran un modelo, ella sería un paradigma de la primera declinación droga, -ae. O el verbo drogo, dorgas, drogare, drogavi, drogatum.
Ni siquiera se acordó de que había quedado con Perico para echar un polvo.
Eso sí, el muy cabrón llevaba días sin aparecer. Normalmente, siempre sacaba pasta de [...]]]></description>
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<p>Una yonqui en toda regla. Si los yonquis siguieran un modelo, ella sería un paradigma de la primera declinación <i>droga, -ae</i>. O el verbo drogo, dorgas, drogare, drogavi, drogatum.</p>
<p>Ni siquiera se acordó de que había quedado con Perico para echar un polvo.<br />
Eso sí, el muy cabrón llevaba días sin aparecer. Normalmente, siempre sacaba pasta de sus viejos, que estaban forrados y a pesar del eogísmo inherente a un enganchado, compartía con ella la farlopa. Incluso se picaron caballo juntos, a pesar de que estaa claro que el sexo no lo iban a practicar bajo sus efectos.<br />
Perico era, de hecho, el hombre más caballeroso con el que se hubiese compartido cama y jeringas. Y si bien es cierto que los candidatos eran muchos, tampoco constituían oposición alguna.</p>
<p>Si la ausencia de estupefacientes en las venas, no la hiciera extrañar con tanta fuerza sus drogas, sin duda habría echado de menos al propio Perico, sólo por como era de atento, con un remanente de gallardía mucho mayor que el yonqui profesional de a pie. Y la única persona del mundo capaz de ser galante con Marichu, que hasta entonces había vivido en la firme creencia de que los prolegómenos consistían todos en una frase que siempre contenía las palabras &#8220;chupar&#8221; o &#8220;polla&#8221;.</p>
<p>Quizá por eso, Marichu, decidió usar sus últimos veinte céntimos que le quedaban para llamar al único sitio donde podría estar Perico. Hacía ya dos semanas que no aparecía y sólo podía encontrarse en la casa de sus padres. Había ido perdiendo los amigos en cuyas casas se apalancaba, porque eran indigentes y desahuciados, y ya no querían tener nada que ver con basura humana.</p>
<p>Sería el colmo para una insigne señorita de dientres podridos y cabello débil, sucio y escaso, que le faltara su caballero de la brillante jeringuilla, polvos blancos, intento de polvos abúlicos a caballo y ropa polvorienta.<br />
Puesto que en casa de Perico, ya conocían su tono y curva de voz, Perico jamás recibiría mensaje alguno a causa de aquella llamada. Él se había marchado a cuidar a Scottex, que, a fin de cuentas, le importaba mucho más, y a Pedro; el padre de Perico y tocayo suyo, jamás se le habría ocurrido pasarle el recado a su hijo. Demasiado educado era ya con no llamarla deshecho asqueroso, sucia drogadicta zarrapastrosa o algo peor. Le pidio que no viera más a su hijo (que nunca había dejado de serlo). Ahora que sabía que probablemente no estaba consumiendo narcóticos en cualquier parte (si quisiera hacerlo, Marichu no habría llamado), había recobrado una brizna de escéptica esperanza.</p>
<p>Debido a alguna reminiscendia de cariño y empatía hacia su hijo, que no siempre había estado hechado a perder; casi se enterneció. Como si un hijo, fuera cual fuese su trayectoria, mereciera seimpre tener unos padres que creyeran en él.<br />
Pero su dureza se impuso y caso vociferó: -¡Bah! A ver cuánto le dura ahora. No le doy más de otra semana.</p>
<p>Y se sentó en su aristocrático sillón de cuero, prendió un cigarro con algo de condimento cannábico y recordó los tiempos de Felipe González, al principio, cuando fumar porros ni siquiera era ilegal y la droga  no estaba demonizada hasta el punto de que se enviciaran con ella jóvenes ávidos de lo prohibido, en busca de un placer sublime e inmediato. Era una idea que desencajaba tremendamente con su mente de reaccionario contumaz. Mas aquél hombre, no por ser contrarrevolucionario dejaba de actuar con la lógica, que imponía la única máxima universal: Hace falta legislar no desde el proteccionismo, sino desde la experiencia y el utilitarismo más elemental.</p>

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		<title>Perico y Scottex - Capítulo VIII Adriana</title>
		<link>http://misosofos.com/05/2008/perico-y-scottex-capitulo-viii-adriana/</link>
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		<pubDate>Wed, 07 May 2008 17:09:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[

Adriana no siempre tuvo la misma forma de ser. De hecho, ni tan siquiera sincrónicamente hablando poseía una sola. Solía quedarse sentada en alguna parte ajena a los demás en las fiestas, con la mirada bajada, como si nada le interesara de cuanto la rodeaba; se apoyaba contra una pared en caso de ausencia de [...]]]></description>
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<p>Adriana no siempre tuvo la misma forma de ser. De hecho, ni tan siquiera sincrónicamente hablando poseía una sola. Solía quedarse sentada en alguna parte ajena a los demás en las fiestas, con la mirada bajada, como si nada le interesara de cuanto la rodeaba; se apoyaba contra una pared en caso de ausencia de asiento.</p>
<p>Esta actitud cambiaba radicalmente cuando bebía o se drogaba. Entonces eran los demás quienes se apoyaban contra la pared, apabullados, atónitos y perplejos por su arrolladora presencia. No había más chicas en la fiesta, sólo ella. Las otras, parecían ser parte interte del decorado o al menos, sí que se lo pareció a Perico el día que la vio por primera vez. Borracha perdida, echándole un lazo rojo del pelo al cuello a su amiga (papel que cumplía, aunque no fuera considerada así); ecadenando un cigarrillo tras otro, siendo invitada a copas y escandalizando a todos con su comportamiento deshinibido, como surrealista y sempiternamente provocador. Un chaval, al que se le ocurrió preguntarle el nombre, se llevó como regalo una de sus sorprendentes mentiras. -Me llamo Josefina- dijo. Y el tipo se quedó callado, como no pudiendo decir &#8220;qué nombre tan bonito&#8221;, tal y como seguramente tenía pensado de antemano.</p>
<p>No solo era singularmente bella, sino que era propietaria de unas facciones exóticas, distintivas. Tampoco se limitaba a ser preciosa. Poseía un talento especial para cualquier tipo de actividad artística. Incluso a veces su sensibilidad la hacía sufrir episodios del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_Stendhal" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/es.wikipedia.org');">síndrome de Sthendal</a>.<br />
Algo así sintió Perico nada más haberla atisbado. Por primera vez dio gracias por que existierra el arte en todas sus formas. Ello había tornado posible que a su vez, existiera una chiquilla semejante.<br />
Y al principio, pensó que podría conformare con eso. El mundo estaba infinitamente lleno de sentido, acaso sólo porque habitara en él aquella criatura.</p>
<p>Por supuesto, Adriana era una de esas mujeres con antifaz y sombrero negro y una espada siempre en la mano, presta para grabar una zeta en cualquier superficie. <i>Para divertirse, hace falta ser un poco zorra</i>; según sus propias palabras. Y de este modo, quedaba justificado para ella, el empleo de su naturaleza seductora para cualquier menester, aun sin pretenderlo, en gran número de ocasiones.<br />
<i>No soy en absoluto femenina</i>, se decía así misma modestamente. <i>Además, tampoco sabría seducir a nadie</i>, continuaba. Sin poder remediar en medida alguna que para cualquier hombre pasada la pubertad, aquellas palabras sonaran tan inverosímiles como si brotaran de una <a href="http://www.google.es/url?sa=t&#038;ct=res&#038;cd=1&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.artehistoria.jcyl.es%2Fgenios%2Fcuadros%2F4614.htm&#038;ei=PaAcSOabO4760QSm1vz-Cw&#038;usg=AFQjCNFsECcAKQZquyjKM5vHnO-DpzqBTw&#038;sig2=E9n4NLOBT7mAEgmYjvkLDg" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.google.es');">Venus de Botticelli </a> haciendo propaganda de un museo de arte moderno siguiendo la última corriente vanguardista, sustentada en la esquizofrenia colectiva del hombre del siglo XXI.</p>
<p>Así vivio Perico hasta encontrarla en la cuneta. Enamorado de ella, y de un amor tan grande como el que sólo Adriana era capaz de inspirar. Su nombre, se convirtió en el más precioso del mundo, en tanto que recordaba a ella. Si cualquiera otra se hubiera llamado igual, la habría recordado a ella solamente.<br />
-adenñasm ese nombre con otra portadora, resultaría tan ridículo como <i>Antonia</i> Antonia&#8230; ¡Por favor!<br />
Aunque, qué bien sonaría Antonia si Antonia tuviera ojos de Adriana, pelo de Adriana, piel de Adriana, boca de Adriana y fuera capaz de llevar a un hombre al orgasmo, con sólo echarle el humo lentamente a la cara.</p>
<p>Perico, ni siquiera se hallaba en disposición de masturbarse pensando en ella. O de acordarse de ella mientras practicaba el sexo con otra mujer; tan solo sentía apatía y ganas de terminar.<br />
No supo ni insinuársele. Por eso, cuando Adriana intentó meterle la mano en el pantalón, no le fue posible más que huir. Sintió algo parecido a un budista al que Buda le hablaba de viva voz, o un filólogo hispánico manteniendo una conversación sobre gramática con Álex Grijelmo o el espíritu de Lázaro Carreter, que Dios tenga en su gloria. Demasiado extasiante para soportarlo. </p>
<p>Supo que en su obsesión, jamás podría querer a otra mujer. Es más; comprendió que nunca había querido a ninguna hasta hallarla a ella. Tal vez se tratara sólo de un obseso. Pero si no lo fuera, sólo habría algo que lo obsesionaría más que Adriana: Su propia obsesión por ella. Y esa fue sin duda, la época en la que ambos comenzaron a consumir drogas duras. Adriana, al principio con desmesura y sin embargo, perdiendo el hábito pasado un año, cuando terminó en la cuneta. Perico, más cauto, en lugar de autodestruirse durante el mismo tiempo y después abdicar, decidió ir consumiendo primero poco a poco, aumentando gradualmente la dosis conforme el acostumbramiento se lo permitía con total comodidad. Hasta ahora, no lo había dejado y quizá una pérdida total de conciencia consiguió que jamás volviera a enamorarse, pues tampoco volvió a estar en pleno uso de sus facultades mentales y en la compañía adecuada. Ni tan siquiera después de quince años, lo había conseguido; si bien era cierto, que últimamente había desistido totalmente en el empeño. O eso, o quizá de verdad la biología no da ninguna explicación satisfactoria del mismo modo que tampoco el sentido común. </p>
<p>Sin duda, era un romántico en un tiempo en que el romanticismo estaba tan obsoleto como los duelos a priemera sangre, arrojar el guante al suelo o fumar tabaco negro en pipa.</p>
<p>La <a href="http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema&#038;sec=1.0.0.0.0." onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/buscon.rae.es');">vigésima primera edición</a> del <acronym title=Diccionario de la Real Academia Española>DRAE</acronym>, definía así el amor:</p>
<blockquote><p>m. Sentimiento que mueve a desear que la realidad amada, otra persona, un grupo humao o alguna cosa, alcance lo que se juzga su bien, a procurar que ese deseo se cumpla y a gozar como bien propio el hecho de saberlo cumplido. Uniendo a esta palabra la preposición <i>de</i>, indicamos el objeto a que se refiere: como AMOR de Dios, de los hijos de la gloria; o la persona que lo siente: como AMOR de padre.</p></blockquote>
<p>Justo antes de morir, comprobaría que esa definición se había cambiado. Que en la RAE habían echado al poeta, y ahora ocupaba su puesto y letra un biólogo. </p>
<blockquote><p> 1.  m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.</p></blockquote>
<p>Y ese fue el libro que más lo marcó. La obra suprema. ¡Un diccionario! Cambiando el orden de las palabras en él escritas, se podía redactar cualquier obra pasada y futura. Sólo había que encontrarlo afortunadamente. La poesía eran las mejores palabras en el mejor orden. Y el diccionario las contenía todas.</p>
<p>Así pues, Perico era un drogata cuya musa no experimentaba por él ninguna sensación ni remotamente semejante a sus sentimientos por ella; lo cual lo convertía en una especie de Clyde sin Bonnie, Romeo enamorado de una Julieta colgada de un atractivo francés que la tenía encandilada, o simplemente un cocainómano para el que la única persona que importaba, decidió abandonarlo con su nieve y un perro de postín que se había degradado y cuya verdadera identidad, le era desconocida a pesar de llamarlo Scottex; que para colmo de males, no apareció hasta años más tarde de esta primera crisis por Adriana y que, dicho sea de paso, actualmente se recuperaba a buen ritmo. Incluso Perico juzgó imprescindible una desparasitación para él. Ambos, iban a cambiar de vida: Hacia quince años de lo de Adriana. ¡Ya bastaba de vivir del pasado! ¿Qué sería si no, de la calidad de vida, o de, como él anunciaba &#8220;una vidad de calidad&#8221;?</p>

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		<title>La niña y el niño</title>
		<link>http://misosofos.com/05/2008/la-nina-y-el-nino/</link>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 01:25:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>

		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[

Por un error de reparto de la compañía de cigüeñas, la niña y el niño acabaron abandonados a su suerte en una isla desierta.
La niña se acostó bajo un árbol, y el niño buscó en la orilla restos de naufragios. Luego, hizo fuego por la noche para cocinar dos pescados.
La niña, no tenía hambre, se [...]]]></description>
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<p>Por un error de reparto de la compañía de cigüeñas, la niña y el niño acabaron abandonados a su suerte en una isla desierta.<br />
La niña se acostó bajo un árbol, y el niño buscó en la orilla restos de naufragios. Luego, hizo fuego por la noche para cocinar dos pescados.<br />
La niña, no tenía hambre, se limitó a esperar a que las brasas de la lumbre de enfriaran, y quedaran convertidos a un carboncillos que harían las veces de grafito.<br />
El niño recogió ramas y hojas, y construyó una techumbre entre dos palmeras, para resguardarse de la lluvia. Cuando hubo acabado su tarea, fue a pedirle a la niña que viniera a cobijarse junto a él, pero ésta estaba muy entretenida decorando las cortezas de los árboles. Además, había vaciado cocos y les había pintado cara. Los colgaba de las ramas y los llamaba por su nombre; mantenía conversaciones con ellos sobre menudencias filosóficas y artísticas.</p>
<p>El niño tuvo envidia de la niña, porque su vida era más bonita, a pesar de que los dos vivían en una isla desierta en exactamente las mismas condiciones. Así que intentó tomar carboncillos, pero sin esperar a que se enfriaran. Se quemó mucho las manos, y a pesar de ello, tomó más tarde entre sus magullados dedos, uno de aquellas ascuas apagadas. Sus cáscaras de coco, siempre se resquebrajaban al intentar sacarles el contenido. La niña no estaba comiendo, y por eso se permitía vaciarlas sin romper la cáscara. Así que el niño dejó de comer y abandonó sus labores de aprovisionamiento y seguridad frente a la climatología adversa.</p>
<p>Pero un día llovió, a cántaros, a mares, tanto como si Dios hubiera decidido llorar las blasfemias proferidas por los hombres en toda la historia. El niño fue a buscar a la niña, pensando que ambos se resguardarían en su antigua cabaña. Pero la niña, casi sin mirarlo, le habló por primera vez: -No necesito resguardarme en una cabaña. La lluvia no me mojará.-<br />
Y por más que el niño insistió e insistió, acabó por marcharse él solo a su cabaña. Lo malo, es que se había dedicado a pintar cocos. Penosamente además, de manera que ni siquiera había contribuido a adecentar su hábitat. Ahora llovía y la cabaña se había destruido por el simple paso del tiempo y su descuido en cuanto a las reparaciones. Se metió bajo las escasas ramas y casi agarró una pulmonía aquella noche.</p>
<p>Por la mañana, famélico y tiritando, fue a ver a la niña. La niña había cogido perlas de las ostras y jugaba a las canicas con ellas. Tomó purpurina de los moluscos, arenas de diversos colores e improvisó una paleta. Entonces se volvió hacia él, mirando de frente como nunca lo había hecho. Le preguntó: -¿Qué te ha pasado?-<br />
Pero al niño le dio mucha vergüenza de contarle la verdad. Como quería ser su amigo y ella le gustaba tanto, había estado imitándola; lo que ocurría era que un elefante jamás podía pretender ser una golondrina.<br />
Contestó: -Pues&#8230; Algunos problemillas con la estructura de la cabaña. Pero los solucionaré pronto.-<br />
-Ah, ya veo.- Repuso desdeñosa la niña.<br />
Entonces el niño se armó de valor y le formuló una petición: -Oye, ¿quieres ser mi amiga? Me caes muy bien y ambos podríamos vivir juntos entre todos esos lugares que has decorado. Te ayudaría a adornarlo todo, si me enseñaras cómo hacerlo adecuadamente.-</p>
<p>La niña, continuó su tarea de pintura durante diez largos minutos, mientras el niño aguardaba impaciente. Por último sentenció: -¿Pero todavía no te has ido? En mi mundo no se emplean palabras que deterioren la belleza, sino que sólo se guarda silencio en las ocasiones en que no tenemos nada bonito que decir.-</p>
<p>Y se quedó sola, pintando y pintó un mundo nuevo que era casi tan hermoso como ella. Un mundo para ella.</p>

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		<title>Tengo hierba, tengo pasta</title>
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		<pubDate>Sun, 04 May 2008 21:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[

Tengo hierba en el suelo, sobre la mesa, en mis zapatos, en mi cartera.
Tengo hierba en el bolsillo, en la sartén, en la despensa, tengo hierba en un bote de especias.
Tengo hierba en en suelo, en los rincones, en casa de mis amigos, en el aula, en el banco, en el mésenller, en la nariz, [...]]]></description>
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<p>Tengo hierba en el suelo, sobre la mesa, en mis zapatos, en mi cartera.<br />
Tengo hierba en el bolsillo, en la sartén, en la despensa, tengo hierba en un bote de especias.<br />
Tengo hierba en en suelo, en los rincones, en casa de mis amigos, en el aula, en el banco, en el mésenller, en la nariz, en las uñas, y en mis calzoncillos.<br />
Tengo hierba en una casa de campo, en la tierra, en el agua y en el bolso.<br />
Hierba verde, hierba seca, hierba fumada, hierba de calidad, el mejor césped de toda la comunidad.</p>
<p>Manejo pasta que se combina con los mejores manjares, en la excelsa compañía de jóvenes ninfas de las altas esferas del modelaje.<br />
La pasta que comen las divinidades, que tuerce voluntades, que a todos doblega.<br />
La pasta por la que todo el mundo se humilla, y en lugar de chuparsre los dedos, le lame los zapatos al cocinero.<br />
La pasta rica y abundante, que consigue que todo lo demás no importe y cuya tenencia convierte a uno en el centro de las miradas de cualquier sitio.<br />
La pasta que hizo que la escuela de pinches de cocina italianos que me echó, creyendo yo que la vida era injusta; la pasta gracias a la que me meriendo a esos mequetrefes a mordiscos y me como la vida de postre.<br />
Ninguna pasta como esta, ¡hecha con la mejor harina!</p>

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		<title>El secreto de la felicidad</title>
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		<pubDate>Sat, 03 May 2008 00:51:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

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Al contrario de lo que se suele aseverar en diversas ocasiones, la felicidad es algo fácilmente alcanzable por cualquiera que cuente con solamente dos factores.
La religión judeocristiana, la hipocresía, la cursilería, el romanticismo, la metrosexualidad u otras cosas de sarasa, bien entendido, han sido el sustrato sobre el que se han cimentado todas esas complejas [...]]]></description>
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<p>Al contrario de lo que se suele aseverar en diversas ocasiones, la felicidad es algo fácilmente alcanzable por cualquiera que cuente con solamente dos factores.<br />
La religión judeocristiana, la hipocresía, la cursilería, el romanticismo, la metrosexualidad u otras cosas de sarasa, bien entendido, han sido el sustrato sobre el que se han cimentado todas esas complejas teorías sobre que los seres humanos necesitamos una inmensa cantidad de chorradas; detalles como tener pasiones por la música, la literatura, la pintura, pequeños retos  y que los planetas se alineen de forma favorable a nuestro signo zodiacal.</p>
<p>Estas dos cosas que hay en la vida, no son salud y dinero, ni dinero y amor; ni tan siquiera amor y dinero con una salud mediocre. Se trata indudablemente de las dos palabras que saldrían de la boca bajo cualquier forma, hacia un genio que hipotéticamente concediera todos los deseos posibles del mundo: <b>Dinero y mujeres</b>.</p>

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		<title>El niño desobediente</title>
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		<pubDate>Fri, 02 May 2008 22:43:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

		<category><![CDATA[Personal]]></category>

		<category><![CDATA[consentido]]></category>

		<category><![CDATA[desobediente]]></category>

		<category><![CDATA[mimado]]></category>

		<category><![CDATA[niño]]></category>

		<category><![CDATA[ojito derecho de mamá]]></category>

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Mamá me ha dicho: -Hoy no se ven los dibujos, se ve la novela.-
Entonces me he puesto a llorar y aún así ella no me ha hecho caso.
Así que le he dicho, con la cara roja de rabia: -O veo los dibujos, o cuando te vayas les echo alcohol a las cortinas y las quemo-

Entonces [...]]]></description>
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<p>Mamá me ha dicho: -Hoy no se ven los dibujos, se ve la novela.-<br />
Entonces me he puesto a llorar y aún así ella no me ha hecho caso.<br />
Así que le he dicho, con la cara roja de rabia: -O veo los dibujos, o cuando te vayas les echo alcohol a las cortinas y las quemo-</p>
<div align=center><img src=http://farm3.static.flickr.com/2365/2459676479_5fc4b0e0ea_m.jpg></div>
<p>Entonces mamá ha llorado mucho, pero me ha dejado ver los dibujos animados.</p>

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		<title>Perico y Scottex - Capítulo VII Scottex abandonado</title>
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		<pubDate>Fri, 02 May 2008 15:26:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Misosofos</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pequeños relatos]]></category>

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Y allí estaba, plácidamente sentado en un sofá tapizado en cuero, frente a un televisor de plasma. Comía pistachos y fumaba un porro plácidamente en aquella habitación. De repente una idea terrible se le cruzó por la cabeza: Scottex estaba en su antigua pocilga, sin comida y sin nadie que lo cuidara desde hacía tres [...]]]></description>
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<p>Y allí estaba, plácidamente sentado en un sofá tapizado en cuero, frente a un televisor de plasma. Comía pistachos y fumaba un porro plácidamente en aquella habitación. De repente una idea terrible se le cruzó por la cabeza: Scottex estaba en su antigua pocilga, sin comida y sin nadie que lo cuidara desde hacía tres días.<br />
Se acabó de fumar el porro, y lo olvidó; sanamente drogado y alucinado por sus efectos. No le pareció nada mal volver a colocarse sin drogas duras. Casi había olvidado el placer imaginativo y sensorial que constituía fumar marihuana. Por suerte para él, no tuvo que comprarla. Conseguir dinero de sus padres habría supuesto un hurto a sus padres y posiblemente, la expulsión del hogar paterno durante otra temporada. En lugar de eso, obtuvo la marihuana de su tía enferma de cáncer, que la fumaba por prescripción médica para aliviar sus dolores.<br />
Ni siquiera hizo falta que se la robara. Prácticamente no fumaba, lo cual era una pena; porque la habría aliviado, y porque se trataba de cannabis de primederísima calidad. ¡Ah, la calidad! ¡Marihuana de calidad! La palabra fumar debería utilizarse sólo para fumar una marihuana como aquella. Lo demás, eran sucedáneos de esa misma acción. Y a Perico le gustaba, obviamente lo mejor. ¿O acaso es demasiado osado hoy día tener buen gusto?</p>
<p>Soñó despierto. Perico era un poeta que se subía a un gran cohete espacial. El objetivo era que ya que la conquista del espacio nos había hecho avanzar en la física, la química y el conocimiento del universo; también debía conseguir que alcanzáramos cotas más altas de literariedad. Por eso, el gobierno de China, la nueva potencia mundial, después de la caída de EE.UU. en la crisis que los condujo de la suma abundancia a la más absoluta miseria, quería mandar a un poeta al espacio. ¡Y él había sido el elegido!<br />
Fue el electo para este cargo, por un poema que escribó en la universidad para Adriana. A todas luces, no podía más que él, el más indicado para la tarea de poetizar algo de por sí bello, como lo era el espacio.<br />
Además, una compañía Holandesa, había pagado a BEIJING (nombre de una ciudad china, que pasó a designar también a la nueva entidad sustituta de la antigua NASA), para comprobar los efectos del cannabis en el espacio.<br />
Siempre quiso ser poeta, y también fumar porros en el espacio.</p>
<p>Luego volvió a la realidad, consciente de que sólo había estado volando con la imaginación. Hizo acopio de fuerzas, se levantó, aún mareado y dijo a su madre, que estaba en el salón justo abajo de aquél en el que se hallaba Perico:<br />
-Cojo las llaves, mamá. Tengo que ir a recoger a Scottex.<br />
-¿A quién?<br />
-A mi perro.<br />
-¿Pero todavía lo tienes? ¿Aquél viejo perro sarnoso y raquítico? Dios, ¡qué asco! No se te ocurra traerlo a casa.<br />
-Pero mamá&#8230;<br />
-No hay peros que valgan. Tienes ya treinta y tres años. No tendrías que estar aquí. Tendrías que haber acabado tus estudios, echado novia y encontrado trabajo. Ahora podrías estar casado y tener una familia normal. Pero en vez de eso, ¡intentas traerme un perro sarnoso a la casa, que no estará mucho peor de lo que tú llegaste!<br />
-Vale&#8230; Mamá. Ya veré a quién se lo dejo. Tampoco voy a dejar morir al animal de hambre, ¿no?<br />
-Llévalo a la perrera y que lo maten. Ese bicho no está más que sufriendo. No sé cómo puedes quererlo tanto cuando lo cuidas tan mal. Aunque qué vas a cuidar tú&#8230; Si no te cuidas ni a ti mismo.<br />
¡Con lo guapo que eras! Y lo salado&#8230; Y ahora, mírate. Empezaste con los porros y&#8230;<br />
-¡Basta! ¡¡Cállate!!<br />
-Ni se te ocurra levantarme la voz, Pedro. ¡Ni se te ocurra!<br />
-Vale, mamá, lo siento. Me voy. Hasta luego.<br />
-Cuidadito con lo que haces. Tu padre y yo hemos acordado que esta es la última oportunidad que te damos. ¡Y esta vez va en serio! Mantente alejado de las drogas. Demasiado es ya que te consintamos fumar porros en nuestro salón que está siempre apestado y es la vergüenza de las visitas.<br />
Mira que fumigo las habitaciones con fragancia, pero no hay manera de que deje de oler a marihuana. Y decimos que es tu tía, que tiene que fumar; pero en realidad, todos saben que eres tú. Tu tía podía fumarse como mucho dos porros al día, para dormir mejor, pero tú, fumas dos cada media hora. ¡Vergüenza podía darte!<br />
-Adiós, mamá.<br />
-¡Y a ver si&#8230;- Pero Perico no acabó de oír la frase cuando ésta se vio acallada por un portazo y el sonido de unas piernas que bajaban a toda velocidad las escaleras. Casi se cayó, de lo colocado que aún iba.</p>
<p>Scottex estaba casi muerto en el suelo, sobre unas bolsas de basura despedazadas. No contaba con ningún tipo de grasa para los tiempos de inanición. Sólo había podido beber el sucia agua de un retrete que incluso a un perro como él le daba asco.<br />
Lo tomó entre sus brazos, ignorando todos sus parásitos. Le ofreció unas chocolatinas que había comprado previendo la situación (que se repetía por tercera o cuarta vez en esta ocasión.)<br />
Iba a necesitar muchos cuidados, y no se lo podía llevar a casa de sus padres.<br />
¿Quién se podría hacer cargo de él? La verdad, es que no conocía a nadie. Y por otra parte, aunque lo hubiera habido, no le hacía ninguna gracia que un desconocido se quedara con su inseparable mascota Scottex.</p>

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