Resumen de Los Indomables de Filippo Tomasso Marinetti
Los indomables viven en una isla tropical que está dentro de un
mar de lava. Volkur y Mazapá son dos negros que les hacen de carceleros a estos hombres encadenados, desnudos y en el interior de un foso. Disfrutan torturándose entre ellos, haciéndose sangrar.
Pero en realidad, los negros también están presos de los Cartáceos, que les conceden ir a un oasis donde son felices de verdad, aunque sin recordar después nada.
En el oasis, hay un lago en el que se bañan los indomables, y eso los hace recordar la bondad, se abrazan, son amables entre ellos y se aprecian.
Todos entran en la ciudad cuando los invita el Gran Cartáceo. Una vez allí, los cartáceos se desvelan como producidos por grandes obras literarias.
En la ciudad, están tambíen los hombres semiluminosos y los Fluviales, que se encargan de trabajar en la macinaria de la ciudad.
Los indomables llegan cuando está comenzando una revolución. Los Fluviales quieren acceder al lago. Mirmofim es el cabecilla de la revolución y dirige a los Fluviales y a los Cartáceos a destruir una esclusa, a fin de que las aguas se expandan y el lago de la poesía llegue a todos.
Cuando lo hacen, Mirmofin mata a Mazzapá. Al final, parece ser que todo está como al principio. Sin embargo, Mirmofin aún recuerda el lago y se lo puede contar a los demás. La metamorfosis de los indomables comienza y el libro, acaba.
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En cincuenta años
-Me encanta sentarme en mi sillón de material ultrasintético. Las horas pasan y saboreo algún güisqui de hace cien años que ahora sabe a gloria. Se vende a precios megastronómicos, mas los pago gustosamente.
De vez en cuando, achispado por el alcohol; suelto alguna gracieta que ríen una panda de estatuillas de catedráticos colocada sobre la mesita. A pesar de su tamaño y merced a las últimas innovaciones en acústica, su voz suena como la de un interlocutor humano.
Es bueno eso de disponer de un sitio cómodo ahora que todos somos adictos a nuestro propio Gran Hermano (aquél programa cerca del 2000) y visionamos durante horas retazos de nuestra vida almacenados una cibermemoria que se nos implantó al nacer y transmite directamente los impulsos del cerebro a una central de almacenamiento de datos cuyas facturas nos llegan anualmente. Luego, toda esa información es procesada y posteriormente recreada en una pantalla virtual que se proyecta en cualquier salón y que no ocupa ningún espacio.
Lástima que la evolución humana no esté emparejada a la desmercantilización de la dignidad: ¡Sigue existiendo la publicidad!
Y lo que es peor… Vuelven a poner anuncios publicitarios de campañas solidarias con el tercer mundo. Detesto profundamente ver a esos niños famélicos mientras como.
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