Relato de un manifestante

No hay pan para tanto chorizo fue la consigna que mejor nos representaba a mi modo de ver. Era un muy lógico punto en común. El 15 de mayo fue la fecha elegida para gritarla. No me importaba de dónde proviniera la iniciativa, pero tenía claro que había que hacer algo. La corrupción de la casta política era inconmensurable. Lo que comenzó como una manifestación acabó desembocando en muchas concentraciones, casi tantas como ciudades tiene España y todavía se siguen uniendo. Al principio yo mismo era escéptico. Pensé que todo se iba a quedar en hacer un rato de jaleo, volvernos a nuestras casas y ya está. Algunos acusaron a los manifestantes de ser una panda de jipis. O unos punquis. Circulaba una foto al pie de la cual se podía leer: “Democracia Real Ya.” Y mostraba a cuatro palomas, con unos jóvenes con cara de fatigados, un perro que era tan callejero como ellos y las chicas tenían el cabello medio rapado.

Rebelarse contra esta sociedad, era algo que comprendía. No en vano, había llevado en vano, ciertas reivindicaciones individuales. Una pequeña parte de ellas, eran compartidas por mucha más gente. O al menos eso me parecía. Nos habíamos dado cuenta de que lo que queríamos era no estar sometidos a los mercados, que eran capaces de comprar a los políticos. Una gran parte de los manifestantes exhibía pancartas en las que pedían no dar el voto para el PP ni para el PSOE. La otra generación nini: ni PP, ni PSOE. Algunos también agregaban la ley Sinde al lote, y recordaban añadir CiU al punto de mira del manifiesto.

Faltaría más. Se trataba de una ley en contra de Internet, cuando Internet había demostrado que se podían compartir las ideas libremente entre nosotors. Podían comprar a los periodistas, a los políticos, a las cadenas televisivas. Algunos ni siquiera se escandalizaban porque hubiera medios de comunicación descaradamente afines a un partido. ¿Qué será de la democracia, si tan siquiera hacemos algo en las elecciones? Sigue leyendo

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