Misobitácora de Misósofos

...Elevando el intelecto al grado de pornografía

Cómo mejorar el programa Erasmus

Written by Misosofos on July 4th, 2009

Me preguntaron, cómo podría mejorarse el programa Erasmus En un cuestionario que nos obligan a rellenar, para entregarnos la última parte de la beca respondí por escrito y con toda la sinceridad del mundo:
“Poniendo un mono con una pandereta en la oficina de Relaciones Internacionales. Éste resolvería igual de bien nuestros problemas que el personal de dicha sala y en lugar de un sueldo, sólo tendríamos que darle plátanos. No se mejorará nada, pero al menos se ahorrará dinero del contribuyente.
La respuesta a la ineficacia inherente al funcionariado español, es la construcción de una página web que facilite todos los procesos a realizar y la información pertinente vía telemática. De este modo la lacra que supone depender de un puñado de personas sin ganas de trabajar, quedaría suprimida.”

Luego por supuesto, borré lo escrito en el procesador de textos. No era cuestión de que los que aún deben ingresarme el último pago de la beca, se supieran tan insultados por mí. Además, soy un ser humano egoísta. Para mí ya se ha acabado el Erasmus, y en cuanto a los que vengan detrás, que cada palo aguante su vela.

Sandía sin semillas

Written by pavelg on July 1st, 2009

Entre estación y estación, vi uno de tantos anuncios que prometen felicidad sin límites, o bien, que promocionan algún evento al cual se debe sin duda asistir. Sin embargo, como es el caso de muchos de estos desplegados de papel, algunos gozan de mayor presupuesto que otros, tanto para su diseño, como para la calidad de sus colores. Me detuve entonces frente a un gran camaleón que ostentaba, pantagruélico, una gama de colores entre el amarillo, el azul y el rojo. Me miró, o al menos esa sensación tuve, y me aprestaba a preguntarle “¿qué vendes?”, cuando uno de sus ojos independientes me dirigió hacia tres círculos de borde verdoso con centros amarillo y rojo. Volví a mirar al camaleón, y él, pensando quizás que debía ser tonto, hizo saltar un poco su otro ojo para dirigirme hacia las tres o cuatro palabras que figuraban en el cartel.

Caí en cuenta inmediatamente. No se trataba de un cuadro de la vanguardia rusa, como aquellos que se presentaron en París hacía apenas dos o tres meses. No era un Malevich que hubiese perdido la cuadratura. Eran tres rebanadas de sandía sin semilla promocionadas por un camaleón.

Varia preguntas vinieron a mi mente: ¿cuál es el vínculo semántico entre esas dos especies separadas por la evolución hace millones de años? Sin el camaleón, ¿habrían vendido igual número de sandías? Y sobre todo, ¿para qué sirve una sandía sin semillas? Click to continue »

Fumar cannabis en París

Written by Misosofos on June 28th, 2009

Un lugar seguro para fumar sin ser molestado. Es fácil de encontrar, pues se halla en cualquier parque, en cualquier calle poco transitada, en el ángulo muerto desde el balcón que se forma al pie de un monumento erigido con gran altura. ¿Por qué hay que esconderse? La policía. Los gendarmes, la guardia, los soldados, ¡la hostia de gente! Todo armados con pistola para protegernos de los demás y de nosotros mismos. Sin saberlo, Pavel el Chilango Cabrón Culero y yo, éramos peores que los asesinos en serie, los maridos maltratadores, los proxenetas de más baja calaña y los traficantes que manejan volúmenes cuantiosos de cifras con demasiados ceros para permitir dormir a cualquier tipo de fuerza del orden con un mínimo de conciencia.

Sólo nos fumábamos unos petas. Y puede ser que los hubiéramos acompañado con unas chelas (seguro) o que yo hubiera hecho algún comentario obsceno acerca de alguna de las féminas que se abrían como flores a la llegada de la primavera, con cuyos pétalos me sacaría el semen después de una inmensa corrida para después mearme en sus raíces y pudrirlas. Es decir, que en cuanto a lo que a la sociedad respectaba, no representábamos ningún peligro serio ni debiera asignarse a nuestra custodia más de un agente por cada mil individuos como nosotros.

Sin embargo fueron seis. O siete, o un millón. Todo eran uniformes y una demostración de poder, que eclipsaba a todos los que estaban sentados en el prado, a más de cincuenta metros. -Lo puedo jurar, señor agente. Ni siquiera una ventosidad de Pavel molestaría a nadie a esta distancia, ¿cómo podría hacerlo un canuto con maría mojada, que casi ni siquiera coloca?- La cuestión era que fumar cannabis no está permitido en Francia, y que, según el que más mandaba de entre aquél grupo de payasos -véase, policías-, nos obligó a agradecer el hecho de que no nos llevara a la comisaría. -Merci, Monsieurs-, como si nos hubieran permitido el comer postre el resto de la semana, en lugar de robarnos tiempo y dinero, al encasquetarnos unas cuantas horas en prisión preventiva y quién sabe si una multa exorbitada para aquellos en cuyos bolsillos campan los céntimos espaciosamente.

Dejamos el parque de Buttes Chaumont como el que desenvuelve un caramelo para chupetearlo en clase, sin hacer el menor gesto o movimiento con la boca, que lo señale como culpable. Tal vez ni siquiera nadie se hubiera dado cuenta de lo que fumábamos. Quizás aún de haberlo sabido, no les hubiera importado. Sin embargo, la ley nos aplastaba como una bota gigante que se ensaña con una hormiga, deteniéndose a instantes antes de machacar contra la calzada nuestro esqueleto. Sólo nos quedaba una alternativa. Debimos ir a visitar al jamaicano. Uno de esos jamaicanos arquetípicos que venden hierba en una gran urbe en la que sólo están de paso unos años. Nos volvió a cobrar, por la hierba que los oficiales nos hicieron destruir pisándola contra el césped, o como dirían los mexicanos “el pasto”. Aunque nos la hubieran quitado de nuestros bolsillos, ningún cuerpo policial consiguió sacarla de ese otro mercado ilegal que abunda en la calle.

Días después, en Amsterdam, no he sido capaz de sentirme seguro. Barruntaba que en cuaquier momento las fuerzas del orden vendrían a censurar mi práctica. Pero os juro que ni siquiera la gente me miraba raro. Os aseguro que existían cartas con listas de precios por gramo para cada una de las variedades cannábicas conocidas. El porro era el emblema bajo cuerda de un país que presumía de tener un menor porcentaje de fumadores de hierba que Francia. La prohibición no le interesaba a una alianza férrea entre gobiernos y narcotraficantes. ¿A cuánto asciende la multa, por vivir engañado proporcionando dinero a quienes nos oprimen por sus propios intereses? ¿Y a quién habríamos de cobrársela? Seguramente nos acabaríamos enredando en la burocracia antes de dar con el responsable.

Essai d’épuisement d’un journal gratuit parisien I:Qu’est-ce qu’un «transformer» et pourquoi est-il en train de casser la première page à coups de poing?

Written by pavelg on June 24th, 2009

Nous sommes le mardi vingt juin. La météo avait prévu du beaux temps mais ce fut faux. Je rentre dans le métro, et, allongé sur un siège d’un métro quasi vide de onze heures du soir, je vois un journal gratuit que quelqu’un avait dû dédaigner, le laissant à la portée de ma main. C’est lorsque je le saisît que ces histoires commencèrent.

Un «transformer» était, à la base, un jouet créé par une compagnie japonaise vers les années quatre-vingt. La caractéristique qui les rendît populaires étant leur capacité d’être un double objet: «voiture-humanoïde, camion-humanoïde, etc…». Cette transformation ludique ouvrit le marché japonais et américain à ces jouets qui furent, par la suite, repris comme des personnages pour une série de dessins animés , dont Marvel détient les droits et qui connût un succès mondial dans les années quatre-vingt. Click to continue »

Formas de llegar tarde estando en el lugar de la cita I: Por confiar en los demás

Written by pavelg on June 20th, 2009

Lucía se comía las uñas cada vez que estaba nerviosa y, parada frente al edificio donde debía pasar una entrevista de empleo, era una de esas ocasiones. Cotejó tres veces el número del edificio con el que tenía anotado en su agenda: coincidía, y sus uñas comenzaban a caer al suelo en una pequeña lluvia de pedazos.

A pesar de la certeza de que aquel inmueble era un edificio de oficinas, como lo demostraba la persona del mostrador un poco más allá del umbral de la puerta, el guardia vestido de negro, vigilando a las personas, y la puerta automática que le faltaba cruzar, ella tenía la sensación de haberse equivocado. Ninguna palabra que colgase sobre las paredes de mosaico brillante, le indicaba que la empresa que buscaba se encontrara ahí, aunque Google maps le hubiese informado lo contrario en su búsqueda por internet la noche anterior. Click to continue »

Formas de llegar tarde levantándose temprano IV: Por una paloma muerta

Written by pavelg on June 19th, 2009

Eran las ocho y diez de la mañana, el aire comenzaba a hacer bailar las bolsas ambulantes que los transeúntes habían dejado caer al regresar del mercado. Las personas avanzaban frenéticas como si fuesen atletas, que al sentir la cercanía de la entrada del metro, acelerasen el paso tratando de ganar unos segundos al cronómetro. El pequeño carro del ayuntamiento pasaba ya recogiendo los primeros cadáveres de basura del suelo y Gustavo los miraba, hundido en el ritmo de una canción de hip-hop que se materializaba en los audífonos de su reproductor de MP3. No podía evitar mover ligeramente la pierna mientras la voz del grupo Nick Ta Mère lo llenaba de energía suburbana con bases de sintetizador. Click to continue »

Preparativos para un suicidio

Written by pavelg on June 16th, 2009

«Tout le monde viendra me voir pendu,

sauf les aveugles, bien entendu»

Georges Brassens

 

Desprovisto de cualquier beneficio social, de cualquier posibilidad de comunicación, y del contacto con ningún conocido que tuviese el mismo origen que él, la lengua le había sido demasiado difícil. Así sucede, algunas veces no se puede más, y para él era ese cuarto de sirvienta, bajo una escalera parisina donde se envolvía su hartazgo, entre sonidos de tubería que dejaban pasar las descargas de los sanitarios y duchas, por un conducto al pie de su cama.

Mientras prepara la soga, recuerda a sus amigos que le decían que los franceses eran fríos y que no había muchos coterráneos para ayudarle; pero él insistió en que, a pesar de tener cincuenta años, nunca era tarde para salir del « transpatio de Europa », como él mismo solía llamar a su país. Click to continue »

Formas de llegar tarde levantándose temprano III: Por Schwarzenegger y Fito Páez

Written by pavelg on June 16th, 2009

Emilio no es antisemita en ninguna de sus variantes, ni tampoco antihomosexual, ni anticatólico. Él es una persona tolerante y de mente abierta. Él sólo odia a Schwarzenegger con todas sus tripas y eso le ha costado llegar cuatro horas tarde a la oficina. Click to continue »

Teléfono y música: cerveza o ginebra.

Written by pavelg on June 15th, 2009

Giros, dar media vuelta y ver qué pasa alla afuera… No todo el mundo tiene primaveras, aseguraba Fito Páez en todo el cuarto de él. Las palabras eran la única manera de comunicarse que tenía, pero eran todas prestadas; incluso aquellas con las cuales pretextaba un paseo por la ciudad luego de escuchar al argentino cantar. Ponía mucha atención en las palabras. A veces le pesaban. Era como si tuviese que poner aquellas que conocía mejor, en un armario, en el silencio de pensar en una lengua y tener que usar otra para hablar con los demás. Era extranjero. Click to continue »

Balance general

Written by Misosofos on June 13th, 2009

Si esta humilde bitácora, aún contara con un número aceptable de visitantes, tal vez estos se hubieran dado cuenta de que últimamente su creador (es decir, yo), no publica nada nuevo. Muy al contrario, las novedades que hay son debidas a Pavel, un mexicano cuya pluma se ha puerto al servicio de rellenar ese enorme vacío que queda cuando a uno no se le ocurre nada que con llenar las hojas en blanco.

Por otra parte, las impresiones de página, han pasado de casi dos mil diarias a unas escasas doscientas. ¿Será debido a que google ha dejado de amar la Misobitácora? ¿O tal vez porque a causa de la presión policial, me vi en la obligación de acabar por quitar los textos más controvertidos? No tengo la menor idea, francamente. En cualquier caso, he dejado de poseer una página rentable a verme en la obligación de poner dinero de mi propio bolsillo para mantenerla a flote.

A no ser que la crisis que azota Europa y que se ceba especialmente con nuestra querida piel de toro, me obligue a ello, la mantendré en línea durante toda mi vida. Estoy a la expectativa de que algún día se me vuelva a ocurrir alguna idea. Por el momento, hacer cualquier cosa que tan siquiera se asemeje a leer o escribir, me produce urticaria. Supongo que últimamente he estado demasiado ocupado viviendo para dedicarme a estos menesteres.